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Cine

Los 8 Más Odiados, de Quentin Tarantino
Por los nevados caminos de Wyoming, bajo una borrasca que inicia, una diligencia tirada por seis caballos lleva como pasajeros a un caza-recompensas y a su presa. Aunque la recompensa de 10 mil dólares por Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh) indica “Viva o Muerta”, John Ruth (Kurt Russell) es un hombre de convicciones al que le gusta entregar con vida a la justicia a sus presas, para que sea la ley quien se encargue de colgarlas. Ha contratado esa diligencia solo para ellos: tiene prisa por llegar y deshacerse de su carga.
Un pasajero hace señas a la diligencia: también él es un caza-recompensas. Marquis Warren (Samuel Jackson) es su nombre y conoce a John Ruth después de que cenaron un buen filete un año antes, y compartió con él su más preciada posesión. Su caballo falleció por edad, y necesita transportar a Red Rock a tres presas por las que cobrará 8 mil dólares. A diferencia de Booth, el comandante Warren prefiere llevar sin vida a sus presas – para poder dormir.
Así da inicio la octava película de Quentin Tarantino, totalmente escrita y dirigida por él, y durante las casi tres horas restantes nos mantiene intrigados, carcajeándonos, y ciertamente entretenidos con su obra. Tarantino, famoso desde que filmó en 1992 Reservoir Dogs, siempre ha producido emociones encontradas entre los críticos que, por un lado, aplauden y celebran sus diálogos mientras que, por el otro, critican severamente su proclividad al uso de la violencia y de la sangre. “Los 8 Más Odiados” abona aún más en esos terrenos, y eso me tiene sin cuidado puesto que, dentro de mi libro, si el Director supo cómo mantenerme entretenido, y además me enseña algo que no sabía, ha cumplido entonces con creces su cometido.

No puedo decir que esta película es un Western, aunque está ambientada en esa época de la vida americana (circa 1863), porque fácilmente pudiera adaptarse a la vida actual y porque no tiene los elementos de lo que todos conocemos acerca de ese género. Más bien la defino como una mezcla de Western con elementos de Agatha Christie, porque resulta un trabajo detectivesco lo que se desarrolla en la pantalla. Si la filmación fue hecha bajo condiciones de congelación como aparentan, vaya que costó trabajo filmarla: todos sentíamos frío tan solo de ver la crudeza del clima que se refleja en casi todo el filme, que fue filmado en Arizona. La fotografía, los encuadres – muy cercanos a la acción y a la cara de los actores, como acostumbra Tarantino – son de lujo, así como los detalles en escena. La mayor parte de la película se desarrolla en un solo escenario: la “Mercería de Minnie”. Traducida como “Los 8 Más Odiados”, más apegado a su origen y a lo que cada personaje aporta al filme, hubiera sido mejor traducirla como “Los 8 Odiosos”: ninguno de ellos ganaría un concurso de popularidad, muchos llevan “varias tumbas en el alma”, así que ninguno es el “bueno” de la película.
De los actores, prácticamente todos han trabajado para Tarantino antes. Michael Madsen y Tim Roth en Reservoir Dogs, Samuel Jackson en Pulp Fiction, Kurt Russell en Death Proof; pero Bruce Dern, Jennifer Jason Leigh, Walton Goggins y nuestro coterráneo Demián Bichir no. Verlos interactuar en escena es de lo mejor de la película. Demián en ningún momento desmerece o se ve de menor categoría artística que cualquiera de estos monstruos de la actuación, muchos de ellos ya con varias nominaciones al Oscar entre pecho y espalda; por el contrario, elevó su arte copiando de estos maestros. Channing Tatum juega un rol muy importante en la historia. Zöe Bell, la heroína de Death Proof, también actúa.

Los diálogos son fabulosos, ricos en detalles y a veces hilarantes. Es difícil decir qué actuación es la mejor del filme, porque todos lo hacen tan bien. Hay momentos, sin embargo, que son deliciosos de ver, como todos los intercambios entre Russell y Jason Leigh, y los de Russell con Jackson, sin olvidar por un segundo lo bien que actúa Goggins, que nos hace odiarlo y posteriormente aplaudirlo, para nuevamente odiarlo y luego nuevamente aplaudirlo.
Es una estupenda película, con un argumento que mantiene el interés hasta el desenlace, y que demuestra una vez más que Tarantino es un maestro contando historias aparentemente sin mayor complicación en el argumento.
Dejo de último un breve comentario acerca de la música de Ennio Morricone – que también hizo la música para Inglorious Bastards, de Tarantino – quien ha sido nominado a un Oscar por el soundtrack de esta película: ya merece llevárselo, después de haber perdido 5 veces antes, porque la música viene siendo un elemento más que nos transporta al Viejo Oeste, creando adecuadamente el tono y ambiente, desde el inicio hasta el desenlace, que no deja de ser sorprendente.
“Los 8 Más Odiados” se disfruta desde el inicio hasta el fin.
Tarantino lo volvió a hacer. Bien por él.
Gerardo Saviola





























