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Editorial

Del Legado de Carrillo Puerto: “No Abandonéis A Mis Indios”
El evento del pasado 3 de enero, para conmemorar el asesinato del líder campesino y obrero Felipe Carrillo Puerto, Gobernador de Yucatán en 1924, tuvo la presencia política acostumbrada, de representaciones sectoriales, escolares, gremiales, etc.
Muchos de los asistentes fueron transportados para dar imagen de gran número de seguidores, y acudieron por simple presencia, en acomodamiento transitorio o apariencia, y no en real identidad con las ideas, principios, ejemplos de verticalidad y congruencia entre su modo de pensar, actuar y morir que tuviesen con el gobernante cuya ideología y pensamiento ameritan nuevas revaloraciones y análisis objetivo.
Y es que se viven en Yucatán y en nuestro país tiempos distintos, en los que las apariencias lo son todo y los principios se valoran en poco.
Cuando en fechas pretéritas se declaró la Reforma Agraria o la Nacionalización de la Industria Eléctrica y la Expropiación Petrolera, teníamos un Estado Mexicano fuerte en los que el peso político de los gremios obreros y campesinos se hacía valer y se reconocía.
Ahora, en 2017, las circunstancias son otras:
La tierra ya no es para quien la trabaja sino para quienes especulan con ella, cambiando su vocación productiva por la orientación turística, y/o la tenencia de ella en manos de empresarios y políticos poderosos para fines especulativos.
Los sindicatos nacionales y locales mantienen una membresía cautiva, mas no su poder de lucha, manipulada desde escritorios por líderes perpetuos que han visto en ellos tranquilos modos de vida y obtención de prebendas.
Careciéndose de fuerzas organizadas para la lucha social, no es extraño que surjan leyes o acuerdos para hacer retroceder la citada Reforma Agraria, la Nacionalización de la Industria Eléctrica, o anular la Expropiación Petrolera a favor de trasnacionales, en lo que es una traición a las luchas de miles de mexicanos y a la sangre derramada con la que se pensó obtener o lograr un mejor país, un espacio más digno para vivir, convivir y progresar.
Puede decirse que ahora las que viven y progresan son las camarillas políticas, los liderazgos espurios y los capitalistas mexicanos que ven más verde el zacate ajeno que el pasto propio.
Las luchas de Carrillo Puerto y los demás próceres de la Revolución han quedado archivadas en el pasado como alegorías conmemorables, mas no aplicables.
Aquel apotegma de “El Respeto al Derecho Ajeno es la Paz” del Presidente Juárez, o el lema “Democracia y Justicia Social” con el que se intentó cimentar un partido nacional, son letra muerta en las mentes perezosas o acomodaticias de gobernantes de estas épocas.
Felipe Carrillo Puerto es ejemplo de congruencia política, de honestidad en el decir y el actuar, comportarse, definir el sentido correcto para que se impusiera aquel pensamiento de principios del siglo anterior por estas fechas. “Si para hacer justicia a un campesino, a un indio, en necesario pasar sobre los poderosos, pásese sobre todos los poderosos, pero hágase justicia,” Salvador Alvarado dixit.
Cabe hacer un examen de conciencia en cada político en funciones en las mañanas de los días 3 de enero de cada año, cuando se recuerda el asesinato del Gobernador Carrillo Puerto. Cada funcionario debería cuestionarse: ¿Estoy entendiendo y aplicando los principios de justicia social que me legaron gobernantes como don Felipe Carrillo Puerto?





























