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La Crítica en el Arte Contemporáneo
La crítica de arte en Yucatán sobresale por su carencia y escasez
Dice Joaquín Peón, uno de los comentaristas más feroces del arte hecho en Yucatán, en la revista Generación Alternativa en su número 72, dedicada a nuestro estado en 2006 (“El carnaval de la decencia”, nótese el surrealista título): “Todavía se puede ver en miles de automóviles (incluidos artistas e intérpretes) calcomanías de la bandera del estado independiente con un letrero: ´Orgullosamente Yucateco´. No entiendo de qué se sienten orgullosos, pues tienen décadas de atraso en su concepción del mundo.”
Joaquín, junto con Juan Esteban Chávez – otro creador literario iconoclasta –, al estar en desacuerdo con el tajante “Deber Ser” en Yucatán se exilió a tierras guadalajarenses para continuar su desarrollo literario, lejos del cancerígeno ambiente ideológico de las escuelas católicas, en una de las ciudades mejicanas más versátiles, artísticamente hablando.
Juan Esteban, por su parte, posee ese mismo espíritu creador sin ataduras ideológicas o políticas anacrónicas que lo ha llevado a encauzar a nuevas generaciones en el sac béh literario a través de talleres, lo cual ha dado buenos frutos pues uno de sus primeros alumnos – “El Kaskep” (Mal Hecho), alias Rígel Solís – debutó ganando un concurso de narrativa de la editorial Dante con su ópera prima “Cuentos de sexo, drogas y rock & roll.”
Ahora toma la palabra el artista visual Jorge Espinosa Torre, en la revista de arte y cultura Soma, en su número 8, en 2009, refiriéndose al universo yucateco de las artes visuales: “Si bien es cierto que Yucatán es un estado maravillosamente rico (en cultura), con tanto misticismo y magia que podría ser una fuente inagotable de inspiración colectiva, también ha sido tanta la selección de unos cuantos elementos, desde una óptica superficial y mercadológica, que se han convertido en íconos ‘mexican curious’, creándose una ‘repulsión’ hacia esto de las nuevas generaciones artísticas locales. Como resultado, se cortó de tajo el interés por todo lo (maya) yucateco, como lo sugirieron los “gurúes” del Centro Yucateco de Escritores, “vacunando” a una generación de literatos, con el problema de que, al voltear radicalmente la mirada, se ha reproducido el error cometido al seleccionar y desgastar turísticamente unos pocos elementos: se dejó lo esencial en el olvido.”
Espinosa Torre no solamente cuestiona, sino también propone: “Nos toca a los artistas comenzar una nueva identidad yucateca, empezando por desbaratar la cursi fachada creada, retroalimentándola profundamente con la esencia de nuestro rico entorno cultural, venida de esa riqueza mística mucho más allá de las caricaturas en que se han convertido los elementos (mayas) más representativos.”
Finalmente, en este escenario falto de crítica de arte, emite su opinión uno de los pintores locales con larga trayectoria: Gildo González, sobre el universo de las artes visuales en Yucatán, en la revista de arte y cultura Soma, en su número 10, en 2009: “Existe en nuestra ciudad una mal entendida educación artística que compromete a valorar como ´arte´ cualquier objeto realizado con esa intención, sin dejar el mínimo tiempo a la valoración tanto del público como de los especialistas.”
Y concluye, tajante, como refiriéndose a la producción de algunos diletantes (aficionados), clasemedieros y burgueses que se autonombran “artistas” en la ciudad del “cultivo”: “No todo lo que se produce es arte, aunque se tenga como ideal el realizarlo. Esto debe tenerse muy en cuenta siempre, y dejar que las opiniones fluyan desde todos los ángulos para que las obras adquieran su verdadero valor.”
Sobre el universo de las artes en Yucatán, los críticos tienen la palabra.
edgar rodríguez cimé
edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx
colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”





























