Visitas: 102

“Bajo mis cuatro lunas”, un canto a la sensibilidad y pasión nicaragüenses
Rafael Quintana
El arte, cuando nace del alma, trasciende fronteras. Eso es justamente lo que sucede con José Amaya, cantante nicaragüense-americano que ha sabido construir una sólida trayectoria musical entre Latinoamérica y Estados Unidos.
Desde su residencia en Los Ángeles, el artista presenta su más reciente producción discográfica: Bajo mis cuatro lunas, un EP que rinde homenaje a grandes voces femeninas de la música en español, interpretadas esta vez con su inconfundible voz de tenor.
El primer sencillo, “Hijo de la luna”, revive el clásico de Mecano, bajo una mirada nueva, más íntima y teatral. Amaya explica que esta canción lo cautivó por su profundidad emocional. “La obra reflexiona sobre la maternidad, el sacrificio, la identidad y las consecuencias de los deseos,” comenta. “La letra tiene misterio, enigma y dramatismo, y eso quedó reflejado en el videoclip, donde se unen dos elementos que me identifican: la música y el teatro.”
El video de Hijo de la luna ha tenido una excelente recepción del público, marcando el inicio de una etapa más madura en la carrera de Amaya.

A lo largo del EP, el cantante revisita también temas inmortalizados por Daniela Romo, Rosana Arbelo y Amanda Miguel, reinterpretados desde una perspectiva masculina.
“Por supuesto que las grabé a mi estilo,” señala. “El título del disco surgió porque la palabra ‘luna’ aparece en las cuatro canciones; me pareció un hilo poético que las unía.”
Esta producción reafirma la versatilidad de un artista que el año pasado conquistó nuevamente al público con su álbum, rindiendo tributo a clásicos como “No soy de aquí ni soy de allá”, de Facundo Cabral, y “Eres”, de José María Napoleón.
Pero José Amaya no se detiene. “En estos momentos estoy concentrado en la promoción de ‘Bajo mis cuatro lunas’, pero para el año próximo planeo un disco con canciones propias y una serie de presentaciones,” adelanta con entusiasmo.

La carrera de Amaya comenzó con temas originales que se convirtieron en éxitos como “Tú me tocas y luego te vas”, “Aquellos momentos” y “Traumas y manías”. Su voz formó parte incluso de la banda sonora de la recordada telenovela Mariaelena.
A lo largo de los años ha lanzado cinco discos, participó en el emblemático programa Sábado Gigante, de Don Francisco, y ha sido reconocido por la Asociación de Críticos y Comentaristas de Arte (ACCA) en Miami.
Nacido en Jinotepe, departamento de Carazo (Nicaragua), José Amaya emigró joven a Estados Unidos para estudiar Arquitectura, pero pronto descubrió que su verdadera vocación era el arte. “El amor nunca pasa de moda, y a través de la música se pueden decir cosas bonitas,” afirma con una serenidad que solo otorgan los años de experiencia.
A los siete años ya sorprendía en su país natal con su talento, herencia quizá de su padre, Benjamín, barbero de profesión, también guitarrista y cantor. Hoy, ese niño que soñaba con melodías bajo el cielo nicaragüense continúa honrando su raíz, transformando cada nota en un puente entre culturas. Hoy, desde su estudio en Santa Clarita, California, mantiene la disciplina diaria del canto que le permite conservar el brillo de su voz.

José Amaya no solo interpreta canciones: las revive, las habita y las vuelve suyas. En esa autenticidad reside el secreto de su permanencia.
En una próxima entrega conversaremos con el artista sobre la pasión que lo impulsa, su proceso creativo y los nuevos proyectos que prepara para el 2026, con los que promete sorprender con material inédito y colaboraciones especiales.
Redes sociales del artista
YouTube: @joseamayavevo8331
Facebook: José Amaya





























