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Tanta felicidad no me cabía en el pecho, así que la trasladé a mi vientre

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Siempre te amaré, Itzel del Carmen Hernández Prieto, 11 noviembre 1996 – 13 abril 1998

Rocío Prieto Valdivia

Ilusión de alegorías eran mis primeros 92 días.

Llegó abril con sus motas blancas y yo era una piñata.

Las pataditas iban en aumento, 185 días, los ríos corrían.

210 días y el capítulo se iba cerrando.

249 días, el final del viaje llegaba a su fin.

Tanta felicidad no me cabía en el pecho: de mi vientre saltó una mariposa,

y un llanto que es un himno que mi corazón recuerda.

La felicidad es un estadio en las ausencias, hija mía.

Fuimos felices en demasía…

De nuevo ha llegado la primavera con sus primorosas flores.

La felicidad se hace presente al observar cómo vuelan las blancas mariposas y se confunden con las rosas.

Te recuerdo, pequeña Itzel.

Has llenado de alegría cada uno de mis días.

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