Visitas: 0
Recorres mi cuerpo
como sinuoso río
desembocando
en mi corazón.
Solo te pido
no detengas tu viaje
hasta llegar a mi mar interno,
para deslizarme por tus riberas
de rocas cantarinas.
Así llegaré
hasta tu delta enfebrecido,
para enredarme en tus cabellos
que como algas untuosas
me atrapan con ardiente amor.
Y cuando torne el viento,
desde tu cauda enredadiza
navegaremos juntos
las crestas de tus olas,
mujer plena de tentaciones,
como locura de mi amor.
Wachy Bates





























