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«La ciudad es un océano solamente en calma»
Raúl Renán
Los rincones vacíos.
Las nubes dispersas en el horizonte ya no se trasforman en nada.
La lluvia, frágiles gotas revientan, se abstraen, caricia que duele.
¿Para qué hemos de hablar de amor?
El mar es un rumor que ya no tiene sentido.
El viento altanero pincha la piel, quiebra la quilla.
Los muertos no hablan.
Rondan las aves, los papeles vuelan, se fugan los colores.
Escribo para dibujar un arcoíris, para que mi interior sea una página abierta donde se soporten todas las heridas.
¡Y la soledad tenga tu nombre!
Rocío Prieto Valdivia





























