Inicio Cultura El señor Muffler y sus preocupaciones existenciales

El señor Muffler y sus preocupaciones existenciales

19
0

Visitas: 15

Muffler_1

Juan José Caamal Canul

El señor Muffler y sus parientes se hacen notar y se publicitan. Sus partes integrantes –extremidades y apéndices– lo conforman viejos escapes de automóviles de variada condición: viejos, picados o rotos. Tienen carta de ciudadanía e identidad propia.

Los encontraremos siempre junto a un portón, una columna, discretos en el extremo, o al borde de la acera, y nunca veremos dos iguales.

¿Quién es su dios y cuál el acto de creación? Sin ser agresivos –absolutamente pasivos, quizá un tanto compasivos– los arma, como a los medievales caballeros, quizá un experimentado hojalatero.

Ahora están estáticos y silentes, me atrevo a decir en una actitud estoica: resisten el paso del tiempo, los rigores del clima y los elementos de la naturaleza.

Hubo un tiempo en que llevaron mucho ruido dentro.

Cuidan las puertas y junto a ellos hay un lomerío de otros escapes aún amorfos.

Muffler_3

Divisan a cierta distancia las zanjas cual trincheras desde donde trabaja el moflero –¿su creador, su dios, su artesano cósmico?–. Un día tuvieron utilidad y el aliento que les dio vida provino de un motor de combustión interna.

Al concluir el día, cuando todos se han ido, se desperezan. Caminan lento primero y, luego, con más soltura. Intercambian miradas y se acercan al rimero de escapes donde creen distinguir un glúteo, una cintura, la delicada moldura de un cuello, una rolliza pierna; detalles, podríamos decir, de inspiración femenina.

Muffler_2

Quizá se preguntan si un alma los habita o son ductos, tal vez recipiente vacíos, que inquieren si el dios que los ha hecho a imagen y semejanza se inspirará y les dará una linda compañera.

Están dispuestos a donar un fragmento de sí mismos o la materia necesaria que corporice a la señora Muffler. Un poco de diversidad, alternativas, otredades, a nadie le caerían mal; un poco también de contrariedades o disgustos valen pagar el precio.

Muffler_4

Quizá haga falta un viaje al reino del brujo o dios desconocido para aquilatarse y demostrarse a sí mismos que no son armatostes vacíos. Que los habitan emociones, sentimientos, conciencia y, como en las antiguas leyendas, puedan demostrar y rendirle pleitesía a su creador, alejando de sí mismos el temor de una venganza apocalíptica y, además, evitar ser trocados en algo distinto a su presente naturaleza, alguna forma que los ridiculice o sonroje ante la opinión ajena y contraria.

Perciben la tristeza, el miedo, el deseo y poseen un incipiente sentido gregario. Solo les faltaría hablar, aunque ya lo hacen con las gestualidades y corporalidades que les han sido dotadas en su originalidad y primitiva creación.

Desde su indivisible circunstancia, agudizan sus sentidos para desentrañar los misterios de la noche meridana y, en ocasiones, mezclan sombras y rumores para adivinar lo porvenir y el destino de un espacio abstracto, indefinido, intangible, inabarcable y aún informe conglomerado humano y social.

30 de septiembre de 2018

Todas las fotografías son del autor… ¡Mentira! Que no se parece en nada. Todas las fotografías fueron captadas por el autor de la presente colaboración.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.