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¡¡¡SANTO / SANTO / SANTO!!!

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2017: CENTENARIO DE UNO DE LOS MÁS GRANDES ÍDOLOS MEJICANOS DE TODOS LOS TIEMPOS

Por edgar rodríguez cimé

Luego de presentar a los rudísimos Dorrel Dixon y “Cavernario” Galindo, el presentador continuó: en esta otra, directamente de la capital de la república, el Demonio Azul (Blue Demon), haciendo pareja nada más y nada menos que con el ídolo de ídolos de Todo Méjico: ¡El Enmascarado de Plata, El Santo!”, ante un lleno total en la Plaza de Toros “Mérida”, un sábado de los años 70 del siglo Veinte, apareciendo “mágicamente” el luchador hecho mito, para deleite de sus miles de seguidores.

Cuando me vaya a descansar bajo la Gran Ceiba, una de las postales que me voy a llevar es esa noche fantástica en donde pude conocer en persona al único “súper héroe” mejicano del siglo XX, su Majestad: El Santo, paladín de la justicia que lo mismo defendía a la humanidad de vampiros humanos que de modernos zombis o genios locos del mal.

Luchador (su leyenda decía que “nunca se quitaba la máscara”), personaje de cómic, actor de cine, paladín de la justicia, súper héroe nacional, ícono de la cultura popular mejicana y arquetipo de cine surrealista, El Santo, alias Rodolfo Guzmán Huerta, nació hace cien años en Tulancingo, Hidalgo, Méjico, y con una máscara de plata dio vida a una leyenda contemporánea.

Al grito unísono en las arenas y plazas llenas hasta el tope de ¡¡¡Santo / Santo / Santo!!!, este mítico luchador mejicano –que comenzó, irónicamente, del lado de los rudos, pero que estaba destinado a representar al bien, entre llaves, topes, costalazos y hurracarranas– fue, al ganarle a rudos famosos, forjando un nombre que trascendería las fronteras del país.

Como su habilidad y destreza eran parte de su mística personalidad que le llevaban casi siempre a la victoria, y como cada vez que apostó su máscara ganó, se fue creando la leyenda acerca del misterio sobre la verdadera personalidad de aquel famoso luchador, pues se decía que nadie, salvo sus familiares y amigos más íntimos, conocía su verdadera identidad.

Por eso cuando siendo niño, luego de regresar mi padre de uno de sus viajes a la ciudad de Méjico, artesano joyero con buenas épocas en la producción, comentó a unos amigos en la casa que “había conocido al famoso Santo sin máscara” en el bar donde éste acostumbra compartir con sus compañeros de lucha libre, ¡por supuesto que no le creí!

¿Quién era aquel misterioso hombre fuerte de máscara, capa y botas plateadas que encarnaba a las fuerzas del Bien en su eterna lucha contra el Mal? El Santo. “Un santo divino, como enviado por el cielo para utilizar sus secretos en la lucha libre e inteligencia para vencer al Mal.” Por eso lo idolatrábamos y le gritábamos: ¡¡¡Santo / Santo / Santo!!!

Como en 2017 se cumplieron cien años del nacimiento de El Santo, dada la magnitud cultural de este ícono de la cultura nacional, la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México ha preparado un “ciclo de homenaje” con sus películas para proyectar en la sala “Julio Bracho” a partir del jueves 7 de diciembre, a las 11:00 horas.

¡¡¡Buen provecho!!!

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

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