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La importancia de Raúl Greñas en el desarrollo del heavy metal en México es altísima, monumental. No es casualidad que este músico sea uno de los héroes de la guitarra más reconocidos y respetados en la escena nacional, algo que parece importarle poco ya que, en esta etapa de plena madurez, sus objetivos son concentrar su energía, su creatividad y su batalla eterna para mantenerse firme, fuera del inferno del alcohol y las drogas, para crear nuevas obras con su acostumbrado sello de calidad.
En el céntrico hotel de la ciudad de Mérida, capital de Yucatán, Raúl Greñas se siente cómodo, relajado. Mantiene lazos afectivos con el gurú del rock peninsular Jorge Carlos Cervera Ramírez, Julio Cauich Campos “Julmetal”, David Candila y Ricardo Pat. Este es nuestro tercer encuentro y el talentoso guitarrista y compositor comparte muchos detalles acerca de esta etapa de su vida.
La trascendencia de Luzbel, de la obra de tu banda, se sostiene en cada disco con su propia propuesta. Suenan a Luzbel, pero ninguna canción suena igual, incluso los álbumes “Pasaporte al Infierno” y “Luzbel” son clásicos, pese a la precaria producción.
Además del nombre maldito, me cae.
Yo no quería regresar como Luzbel, pero gente de los medios me hizo ver que, pese a ser reconocido en la escena del rock, no era tan conocido. Me dije: ‘Tienen razón’. Me aconsejaron: ‘Primero limpia el nombre de Luzbel y después te pones como te dé la gana, ya que es un grupo de culto.’
El otro día decía el hermano de mi mujer que tiene harta lana: “Oye, si Raúl es tan famoso, ¿por qué no tiene dinero?”. Ella le contestó: “Porque hay dos tipos de músicos: los que aman su arte, pero su tirada es la fama y el dinero, y hay otro tipo de músicos que su objetivo es dejar huella y ya si llega la lana, pues bienvenida”.
Fíjate, Raúl: soy caricaturista, ilustrador profesional. Siempre me sentí muy orgulloso del efecto que logré pues siempre quise dibujar algo innovador, algo diferente. Quizá por eso me despierta mucha curiosidad tus procesos creativos. Siempre he pensado en ti como un artesano. Si bien tus piezas están dentro de un género, hay una estructura, ciertas bases, pero no hay una rola que se parezca.
Fíjate lo que acabo de decir, lo voy a aplicar hasta cierto punto: quiero dejar huella y ser diferente. Entonces tu lucha es no repetir.
¡Cuántos discos son exitosos, pero solo una rola vale la pena! Con Luzbel siempre ha sido: ‘Esa rola no se parece ni al disco ni a nada, ni los cambios.’ En la mente que tengo es ser hiper pesada, melódica.

“El Loco” se volvió como mi banda sonora personal.
Sí, es cuestión de gustos, pero sí, esa canción tiene muy buenas letras…
Por supuesto, escuchar a un guitar hero mexicano tocando como Michael Schenker no era común. Por eso siento tanta curiosidad de tu proceso compositivo, cuando trabajas estructuras, lo que son los riffs ¿armas la canción y después pones el solo o desde que las concibes ya tienes idea de cómo serán…?
No, la mayoría de las veces tengo la idea, la elaboro, la voy trabajando; se la presentas al baterista y bajista. Cada uno aporta lo suyo, la armas. De repente tienes la melodía, o de pronto el cantante viene con alguna melodía más chida, va y así se forma.
Todos pensaban que yo ponía música a las letras y no, carnal, es al revés. Muchas veces, yo tengo que decirles cómo van. Por ejemplo, aquí lo quiero, aquí quiero que queden los coros, o sea, son cosas que son así.
Tú tienes la última palabra.
He sido un tirano, pero eso fue lo que aprendí en Inglaterra. Ellos me dicen: ‘¿Sabes qué? Te aprendí.’ Pese a que ellos producen ahora con nueva tecnología, me reconocen que estaba bien cañón, lo que es ser un líder, y que solamente debe haber un líder…
Claro, porque si no, no se avanza.
Jamás.

En tu nuevo álbum “Los Hijos de Adán” hay una canción muy buena llamada “Mi Soledad”, ¿de dónde surgió?
Bueno, la letra es de Mike. Yo le dije cómo la quería. En mi punto de vista, es su mejor trabajo, lo mejor que ha escrito, porque además es muy bueno para cantar boleros. Le digo: ‘¿Qué haces cantando rock?’ Debería ser cantante de boleros, jajaja. Me entendió y el resultado fue muy bueno.
Otra que me encantó es “Acechador”.
Esa es la más tipo ‘Maiden’. Hay un beat que no es que les copies, pero sientes esa vibra. Después de todo, en la música son unos cuantos tonos…
Cuando escuché “Acechador” lo primero que pensé es: “Esta rola debería ser tema de algún nuevo juego de video”.
¿De verdad con eso alucinaste?
La neta sí. Cada rola de este disco “Los Hijos de Adán” me dejó un sabor interesante.
Qué chido. Pues esa es justamente la intención.
Continuará…

https://www.youtube.com/watch?v=dYf0OTY9RpM
RICARDO PAT





























