Nuestro OX (ramón): Un Árbol Histórico

By on septiembre 23, 2016

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Nuestro OX (ramón): Un Árbol Histórico

Si la ceiba es el árbol más respetado y enaltecido como sustento ideológico de la cultura maya por su vinculación a la cosmogonía ancestral de nuestras raíces, el OX o ramón es también un árbol vigoroso que está enraizado en la memoria colectiva de los yucatecos, que desde generaciones muy antiguas han visto en él señales de su gran valor y significado para la etnia peninsular.

Su presencia histórica está vinculada al área de las culturas originales de América. Se le reconoce actualmente como una planta endémica de Mesoamérica, y se le encuentra desde México hasta Perú, pasando por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Guyana, Venezuela, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador. También se encuentra en las islas del Caribe: Cuba, Jamaica y Trinidad y Tobago.

El verdor del OX, no únicamente en meses selectivos sino durante todo el año, es su característica principal, cumpliendo con un compromiso vegetal permanente de alegrar la vista y atraer la atención de los caminantes que buscan descansar a su sombra, donde la frescura siempre está presente.

Pero no es esta su única utilidad para el hombre de campo, o de todas las poblaciones donde se conoce la naturaleza y beneficios de estos colosos del reino vegetal.

Nuestros abuelos nos transmitieron los motivos del color permanente del OX y es que sus raíces, cualquiera que sea el sitio donde el árbol haya ido creciendo, van yendo hacia abajo, cada vez a mayor profundidad, buscando su alimento principal que es el agua. De la humedad obtenida conforme se profundizan sus raíces, el OX logra su lozanía y permanencia constante, matizando de verde las zonas donde crece y halla su mejor hábitat.

Los ramajes, las hojas del OX, son alimento para animales pequeños de la fauna peninsular. Es un forraje excelente, nutritivo, para venados, tapires, tepezcuintes, ganado vacuno, ovino, etc. Su tupido follaje acoge en su frescor a las aves que anidan y prodigan sus cantos y trinos desde las ramas del OX.

Para los mayas, los frutos o semillas del OX se aprovecharon después de un período previo de observación del cual dio inicio el aprovechamiento de las semillas en un proceso de recolecta, lavado, secado, tostado y molido, como alimento nutricio para las familias.

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Esto se hacía no para sustituir al maíz como grano principal, sino como una alternativa para la alimentación popular en tiempos difíciles en los que las cosechas maiceras no se lograban por inclemencias del clima y los fenómenos atmosféricos. Entonces las pequeñas semillas eran recogidas en cestos, lavadas y secadas para tostarlas en comales, molerlas en metates para convertirlas en polvo, y luego en masa utilizable para confección de tortillas, bebidas nutritivas o alimentos mixtos.

Este investigador recuerda las épocas tristes de malas cosechas, cuando no era posible conseguir en los molinos instalados en Mérida masa de maíz para el alimento de las familias. Había que hacer colas desde la madrugada para obtener si acaso un medio kilo de masa de maíz, a todas luces insuficiente para el alimento diario de una familia; entonces se nos enviaba a la recolección de semillas del OX, de ramón generoso, para convertirlas en un buen sustituto de la gramínea usual.

No hay que olvidar que – durante la guerra de castas en que los mayas rebeldes enfrentaron la injusticia de un sistema explotador, arbitrario y violento – por un largo período de cinco decenios tuvieron que alimentarse para sobrevivir y continuar su lucha en los montes de la península, donde siempre hallaron la planta generosa del OX y sus semillas alimenticias.

Actualmente, en estos primeros años del siglo 21 vamos retornando al origen del tiempo maya, cuando se apreciaba la semilla y aprovechamiento del OX no para sustituir al maíz sagrado con el que fue creado el hombre, sino para obtener con las semillas del OX una diversidad de productos de amplio consumo y demanda por su alta calidad nutritiva, en los mercados locales e internacionales, donde el Brosimum Alicastrum tiene demanda creciente.

Además, la siembra del OX se hace urgente, prioritaria, en este mundo que compartimos, agobiado por el cambio climático.

Nuestro OX, ya está probado, genera oxígeno y disminuye sustancialmente el exceso de CO2 generador del calentamiento global. Se redescubre ahora lo que nuestros ancestros mayas ya sabían al cobijarse bajo la fronda del OX, el árbol verde de los mayas eternos.

Los nutrientes del OX son un motivo alentador para ocupar la mano de obra campesina. Los mayas de hoy bien pueden cercar sus milpas con este árbol y obtener recursos complementarios a las cosechas de maíz, frijol, calabaza, chile y otros, obtenidas en las milpas para el sustento de las familias.

Como en los tiempos gloriosos de nuestros antepasados, el OX viene a mostrarnos su gran calidad vegetal, admirada por los mayas eternos y nosotros, los herederos de su modo de vivir, de ser y actuar, en la búsqueda de nuevas ventajas y usos de esta planta generosa.

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En el Diccionario Maya-Cordemex, en páginas sucesivas existen 68 menciones de esta gramínea, todas ellas con referencias variadas relativas a la alimentación, familias, numerología, el tiempo, los dioses. El OX está vinculado a los cielos, a la vida, al trabajo del hombre, a la tierra, la salud, etc.

Su nombre científico: Brosimum Alicastrum

Su nombre maya: OX u ÓOX

Por su vinculación al número 3 (ox), se cita como referencia en áreas de curación, trenzado de hilos y urdido, sucesión familiar, tiempos, aire (aliento), al trabajo del hombre, etc.

Luis Alvarado Alonzo

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