Letras en las calles

By on junio 2, 2016

LETRAS_EN_LAS_CALLES

La historia de una ciudad puede abordarse desde distintos ángulos, y el afán de documentarla se nutre de fuentes diversas, aunque complementarias unas de otras. Algunos autores se fijan más bien en las disposiciones administrativas que la han moldeado, otros en el desarrollo de sus servicios públicos, en el trazo de sus calles y en lo intrincado de sus relaciones sociales.

Todos estos aspectos tienen una especial importancia cuando se trata de rastrear el sentido cambiante que define la experiencia de habitar un entorno urbano, y su análisis combinado permite proponer explicaciones de los acontecimientos que en él se desenvuelven.

Son escasas las aproximaciones que se aplican tomando como punto de partida el registro textual de los sucesos de otras épocas, plasmados preferentemente en sus lápidas empotradas en las fachadas de los predios o en algún monumento conmemorativo, como lo hizo Oswaldo Baqueiro Anduze en su libro Geografía sentimental de Mérida. Las piedras que hablan, a cuya primera edición de 1937 siguieron algunas reimpresiones que, sin embargo, no son muy recientes y por ello suelen escapar del conocimiento de las generaciones actuales.

La obra de Baqueiro Anduze le fue de gran utilidad a José Esquivel Pren cuando se propuso recuperar la escasa poesía que se escribió en Yucatán en tiempos de la Colonia, o por lo menos le brindó muy significativos indicios para reunir algunas muestras de la versificación de ese entonces que pudo llegar hasta nosotros.

Cierto es que el libro comentado en estas líneas no se restringe a los textos versificados que desde aquellos siglos se hicieron del conocimiento público, sino que incluye también otros ejemplos de la escritura labrada en las piedras para transmitir información de interés entre los habitantes de esta ciudad, como las señales de los límites asignados a las parroquias de los suburbios.

Queda claro que, del conjunto de registros pétreos a los que hace referencia Baqueiro Anduze, son muy pocos los que en la actualidad se conservan, y este hecho lleva a inquirir acerca del destino de los que han desaparecido de aquellas paredes añosas. Aparte del que exalta la memoria de Benito Pérez Valdelomar en el céntrico cruzamiento de la calle 50 con la 67, un recorrido por los sitios a los que alude el escritor yucateco dará cuenta de numerosas ausencias que sólo a unos cuantos ciudadanos pudiesen preocupar.

Después de todo, la reflexión, la historia y las mentalidades colectivas son asuntos que únicamente atraen la atención de unos cuantos inadaptados cuya extinción se complacen en augurar los modelos dominantes de consumo y el pragmatismo que invade los más diversos ámbitos de la vida social.

José Juan Cervera

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.