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En 1979, atestiguamos la caída del régimen del Shah de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, cuando su pueblo se cansó de la mano dura con la que los gobernaba. El monarca aludió a problemas de salud que debía tratarse, y escapó antes de que fuera ajusticiado.

Impuesto por los Estados Unidos al derrocar al primer ministro Mossadeq, el monarca Reza Pahlavi inició la modernización del país, pretendiendo convertirlo en una nación occidental, desdeñando a los fundamentalistas islámicos. Tuvo éxito en su proyecto de modernización, pero decidió aferrarse al poder.

En esos días, el principal enemigo político del Shah era un ayatola, Ruholla Khomeini, quien denunciaba duramente el abandono de sus costumbres religiosas, calificaba al Shah como un títere de los norteamericanos, alimentaba el rencor y la división.

Pahlavi entonces decidió barrer a la oposición, encarcelando a quien osara protestar hasta, finalmente, asesinar a varios seguidores de Khomeini, lo que luego derivó en protestas nacionales que lo obligaron a huir de su país, so riesgo de perder la vida. Murió en el exilio, en Egipto.

El ayatola Khomeini se convirtió, tras un referéndum en los postreros días de marzo de 1979, en el Líder Supremo de Irán, convirtiendo a esa nación en una nación islámica, haciendo saber a todos que el suyo era un gobierno “de Dios”, que quien se opusiera se convertía en un blasfemo.

Más de cuatro décadas después, el pueblo de Irán, cansado de vivir bajo la shariah impuesta por los ayatolas, se ha sublevado. Desde hace varias semanas, se ha volcado a las calles, buscando derrocar a sus gobernantes. Exigen un mejor manejo de la economía, libertad política, y el fin del régimen religioso que ellos mismos adoptaron en ese referéndum.

Los manifestantes son principalmente jóvenes, que desean vivir su juventud con libertad, no bajo un régimen que ni siquiera permite a las mujeres mostrar su cabello, escuchar música, ni mucho menos usar redes sociales.

Los iraníes han despertado del sueño que les vendieron…

El gobierno iraní ha respondido asesinando a más de 15 mil ciudadanos. Hombres, mujeres, y también niños han sucumbido ante las balas, otros ejecutados sumariamente. La advertencia que lanzó fue lapidaria: todos los sublevados serán ejecutados cuando se les capture.

La violencia escala, mientras muchos gobernantes de otras naciones, y supuestos defensores feministas y de los Derechos Humanos voltean la mirada hacia otro lado, para variar, cuidando sus intereses.

En estos días en que la libertad está siendo acotada y perseguida en todo el mundo, la lucha del pueblo iraní por un mejor futuro para su juventud es una muestra de lo indomable del espíritu humano.

Que pronto brille un mejor futuro para Irán.

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