Inicio Nuestras Raíces GAME, Cinema Paradiso y Lido

GAME, Cinema Paradiso y Lido

16
0

Visitas: 12

GAME, Cinema Paradiso y Lido

(La vida puede ser una película)

La vida puede ser muchas cosas; también recuerdos. ¡Qué mejor símil o comparación que recordar y ver las cosas del ayer como una película de nuestra vida en retrospectiva!

Bajo las arquerías del patio interior, reminiscencia de lo que fue la casa colonial que es el edificio de Diario del Sureste – actualmente Biblioteca Yucatanense –, conocí, mejor dicho traté, a GAME, Gonzalo Alberto Manzanilla Escobedo por su acrónimo, porque lo conocí muchos años antes.

Entonces con los dedos de las manos, y aun nos sobraban dedos, se podían contar los  espacios de esparcimiento del Chichan Cah: las bicicletas, las revistas de la sastrería Kantún, el billar y el cinema Lido. Esparcimiento que en cierta medida tuvo algún costo.

Porque el que no lo tenía, bien visto en ese tiempo y a la distancia de muchos años, ayer y hoy es invaluable.

Estaban el Parque Principal, la Estación a la hora del paso de los trenes, la entrada al atrio de la Iglesia. Espacios donde se podía conversar, dialogar o mirar pasar a la personas, percibir el movimiento, el paso, el transcurrir del tiempo y la vida.

Entonces existía el “Cinema Lido” de don Virginio Durán, personaje del pueblo que para ese entonces reposaba en el mausoleo de la familia que se construyó en la ampliación del cementerio local, costeado precisamente por él; la ampliación y el mausoleo.

El Cinema Lido era – para niños, jóvenes y adultos – una ventana, una puerta por la cual se atisbaba el exterior, donde se miraba y percibía que no estábamos solos en el pueblo, que existían y podíamos imaginar otros cosmos posibles; quizá otro orbe de sueños, quizá afuera no había el mejor de los mundos posibles y nuestro pueblo no era la peor esquina del mundo. Existía algo más allá del Cabo, del Cementerio o de la curva donde se perdía de vista el tren.

Algo más que se superponía a lo que pensábamos era la monotonía o la monocromía de lo que nos rodeaba.

Quizá también en el cine no pudimos observar un mundo ideal, porque ese mundo era nuestro pueblo, nuestra cuna, el lugar donde estaban nuestros padres y abuelos, nuestros hermanos, nuestros amigos de la cuadra, las niñas preciosas inalcanzables, y las que algún día fueron nuestras novias. Pero el cinematógrafo permitía observar otros paisajes mundanos y humanos.

GAME_1_2

Muchas de las películas que vio el pueblo entero eran de aquella fórmula comercial: la lucha libre trascendiendo más allá del cuadrilátero y los encordados. El Santo, Blue Demon, El Mil Máscaras, Tinieblas, Mantequilla Nápoles contra alguna amenaza, que podían ser  las brujas, los vampiros, las mujeres lobo y las momias de Guanajuato.

Los hermanos Almada poseídos por el espíritu del Conde de Montecristo; el pueblo maravillado ante las venganzas y las justicias de mano propia, las peripecias urbanas y rurales de Valentín Trujillo,  Vicente Fernández y de Antonio Aguilar.

Ante nuestros desorbitados ojos se paseaban la desfachatez artística y la exuberancia desbordada de Sasha Montenegro, Lyn May, Meche Carreño, Ana Luisa Peluffo, Angélica Chaín y muchas más.

Infinidad de películas de artes marciales. ¡Cuántos en el pueblo fueron rebautizados de una vez y para siempre con los apodos de Kung Fu, el karateca, Shaolin, etc.!

También había mucha ilusión, porque las paredes estaban decoradas y tapizadas con carteles de filmes que muchas veces nunca llegaron.

Los empresarios que exhibían las películas tenían infinidad de esos carteles. Era una sala de cine y había que montar una exhibición o montar una escenografía. Eso también era parte de nuestro esparcimiento: ir a mirar los “Cuadros”, los fotogramas de las películas en la antesala del Cinema Lido.

Hubo un tiempo, quizá un modo, para llamar a los cines de nuestra entidad como los de algunas grandes salas de las capitales mundiales; Rex, Rialto, Lido.

 ¿A qué se debía el nombre Lido? Se sabe que es una de las playas populares de Venecia, entre el canal de San Marcos y el mar Adriático; que es escenario de la Muestra de Cine de Venecia; y que en los años cincuenta era frecuentado por elementos de toda índole social y económica, un balneario popular donde se mezclaba todo tipo de personas. Desde esos años se ha vuelto un lugar exclusivo.

Quizá las producciones italianas o noticieros llegaban a nuestro pueblo. Recordemos Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore: en la película reinauguran el cine de pueblo de la isla siciliana con una película cubana.

No sería nada extraña una película italiana en el fin del mundo que es nuestro pueblo.

GAME_3

El cinema Lido abría los fines de semana hubiera o no proyección. A la cuatro de la tarde comenzaba a emitir diversas melodías y cortes para anunciar el pase de tal o cual película, con la participación de tales actores y la dirección de tal persona, la hora, los precios y la clasificación – que casi siempre eran dos opciones: para toda la familia o solo para adultos.

Solía suceder que abruptamente se acabara la música, se cerrara el cine, y Cirilo se retirara a su casa sin mayor explicación. Es decir, “cambios de programación sin previo aviso.”

Cirilo, don Cil, era el encargado de abrir el local, y de mantener en óptimas condiciones el interior de cinema.

Cirilo además se encargaba, para las fiestas del pueblo, de cinchar a los toros de la corrida; cinchar se refiere a la expresión de colocar sobre la espalda del animal un cinturón de metal que se ajusta con una cuerda de fibra de henequén, una soga. El cincho en la parte superior tenía sujeto un tornillo, en el que se colocaba un artefacto especial: una tablita con un agujero en el centro que se ajustaba con una tuerca. Esta tablilla contaba en los extremos con dos cilindros de latón rellenos de pólvora y un petardo, la combustión y la explosión eran para animar a la bestia.

El recibidor del Cinema era un espacio en el cual estaban los citados fotogramas; en la pared poniente hubo un inmenso espejo enmarcado, quizá una reliquia de la familia Durán que, para no tirarla, fue colocada allí.

La taquilla era un cubículo hexagonal al cual se accedía por una puerta baja lateral, y un aparato tubular para controlar la fila y el orden. Este era casi un aparato de entretenimiento de los niños: no hubo alguno que no se subiera a él, se montara, se sentara, se colgara de manos, o se pusiera de cabeza.

En la pared poniente estaba la escalera para acceder al cuarto de proyección. Este espacio estaba vedado y, por supuesto, era el más anhelado. Muchos años después se me cumplió subir. Encontré un macetero de blocks de amplias proporciones, con miles de cortes de película.

El recibidor tenía cuatro puertas: dos para el acceso de la calle y dos para los accesos a la sala de exhibición. En una de las puertas había dos butacas donde estaban los porteros – casi siempre don Pedro Buenfil, Juez de Plaza de las corridas locales, y doña Mirna Durán, hija de don Virginio –  recibiendo los boletos.

Inmediatamente después, una mampara para que el público accediera a la citada sala por un lado o por el otro. La mampara impedía ver directamente al interior y, por supuesto, lo que se reflejaba en la pantalla; allí nos parábamos los que no teníamos dinero para las entradas, tratando de mirar o atisbar por los ángulos superiores alguna imagen, alguna escena, parte del cuerpo de alguna actriz, los rostros horrorosos de algún ser maligno, la maldad humana y las tragedias recurrentes de los protagonistas.

Fue en unos de estos días del pasado cuando vi a Gonzalo. Llegaba en su pick up rojo, con las latas de las películas. Muchos años después, cuando las premieres patrocinada por Diario del Sureste y la AYPEE,  tomaba el micrófono y anunciaba la película. Algunas de sus características y ese tono, ese énfasis, esa voz, me recordaba aquellas noches sabatinas cuando su voz inundaba la gigantesca plaza oscura, cuando el eco de su voz golpeaba las paredes de los edificios que rodean la plaza principal del pueblo.

Gonzalo en ese entonces administraba el Cinema  Lido y el cine de su familia, en Hoctún.

GAME_4 y portada

Gonzalo decía tener un gran poster de Cinema Paradiso, el del viejo proyeccionista y el niño en la canasta de la bicicleta, en una de las puertas de su casa porque – decía – la película, la vida del niño primero y del proyeccionista, le recordaba su viejo oficio, quizá ya perdido.

Toda la película, sin excluir la historia de amor, la vida del pueblo siciliano, es la gran alegoría de la historia de los viejos cinemas, elefantes que acudieron a morir al cementerio de la innovación tecnológica, y de lo que generalmente ha sido de ellas.

El cinema fue escenario de eventos políticos, tanto de visitantes en sus campañas proselitistas como para las tomas de protesta de sus autoridades municipales.

Cartel alusivo a la presentación de la artista de teatro regional Petrona.  (Ofelia Zapata, Petrona. Una vida dedicada al teatro regional. P 12)
Cartel alusivo a la presentación de la artista de teatro regional Petrona.  (Ofelia Zapata, Petrona. Una vida dedicada al teatro regional. P 12)

En él se presentaron obras de teatro regional, caravanas artísticas que imitaban a las estrellas del momento y, esporádicamente, espectáculos de burlesque.

Los que le conocimos en los años ochenta aún alcanzamos a sentarnos en sus butacas – de triplay en su mayoría. No puedo decir cuántas eran, pero poco a poco se fueron deteriorando debido a un fenómeno: el de las propias condiciones en ese momento de las cintas de las películas, aunadas a la impaciencia de las personas. En casi todas las proyecciones había cortes inesperados; entonces el público, el monstruo de mil cabezas, daba de coletazos, golpeando tanto el asiento como el respaldo, a silbar y expresar diversas palabras nada agradables dirigidas a don Cil. Solo se calmaban los exaltados al reiniciar la proyección de la película en alguna parte de la trama.

Don Edmundo Fernández, tronco de una familia de emprendedores y comerciantes del ramo ferretero, momentos antes de su toma de protesta como alcalde del trienio 1965-1967 en el Cinema Lido, le acompañan funcionarios del cabildo y vecinos de la comunidad. Se aprecian las butacas del cinema. (Monografía de Tekantó .P. 155).
Don Edmundo Fernández, tronco de una familia de emprendedores y comerciantes del ramo ferretero, momentos antes de su toma de protesta como alcalde del trienio 1965-1967 en el Cinema Lido, le acompañan funcionarios del cabildo y vecinos de la comunidad. Se aprecian las butacas del cinema. (Monografía de Tekantó .P. 155).

Al interior de la sala el  ambiente era casi asfixiante, por no decir enrarecido, debido a la insuficiente ventilación, aunque tenía en las paredes unas persianas gigantes y ventiladores de aspas metálicas que hacían un ruido de motor diésel. Aun así era muy pobre, como se dice ahora, el acondicionamiento de aire; era casi inexistente para la cantidad de personas que había dentro de la sala.

Muchos años después, las butacas se redujeron a la mitad y finalmente se extinguieron en su inutilidad, pues estaban colocadas como barricadas al frente de la pantalla.

El Cinema Lido en la actualidad es un edificio en ruinas. Después de cine fue una sala de fiestas, luego se habilitó como fonda de antojitos. Pasaron dos ciclones y los nuevos propietarios la tienen en el total  abandono, dejando que el tiempo y los fenómenos naturales la terminen de derribar.

Hoy en día algunas paredes se sostienen. El patio de butacas esta vacío. Algunas hierbas tercas, insistentes, obstinadas, salen por debajo de la plancha gris verdoso del concreto del piso.

Y el amigo Gonzalo ya no está más entre nosotros.

A pesar de todo, los recuerdos luminosos persisten.

Juan José Caamal Canul

Bibliografía:

Crónicas y reportajes. Domingo en el Lido de Venecia. Un tremendo drama de ricos y pobres. P 233. Gabriel García Márquez. Editoral Oveja Negra. Bogotá, Colombia.1982

Ofelia Zapata, Petrona. Una vida dedicada al teatro regional. Antonio Prieto y Oscar García, editores. Instituto de Cultura de Yucatán. Esay Indemaya. 2007

Tekantó, Monografía. Wilbert Smith Centurión.  Compañía Editorial de la Península. 2011.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.