Fraternidad literaria

By on noviembre 8, 2018

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José Juan Cervera

La fraternidad representa un valor que puede hacerse presente en cualquier ámbito de la experiencia humana, especialmente cuando las relaciones sociales propician su aparición en algunos resquicios de la vida colectiva, o por lo menos restan motivos que suelen inhibir su afloramiento en los vínculos interpersonales. Puede antojarse ingenua su sola mención, sobre todo en tiempos en que la nota dominante es la competencia ávida de ocupar posiciones ventajosas, cuando las formulaciones conceptuales parecen haberse diluido en la persecución del beneficio inmediato.

La antropología económica pone de relieve cómo las sociedades de cazadores-recolectores, con un desarrollo tecnológico limitado y en circunstancias ambientales hostiles que traen consigo una escasez de medios de subsistencia, tienden a establecer lazos solidarios que les permiten hacer frente a las necesidades acuciantes que obran sobre ellos, con patrones de consumo que fijan un equilibrio de los bienes disponibles, y con normas de interacción coherente con este orden material. Por su parte, las disciplinas espirituales del Lejano Oriente se caracterizan por anular la dicotomía entre individuo y sociedad, creando desconcierto en las mentes occidentales.

Las asociaciones literarias que se han creado a lo largo de la historia moderna pueden reflejar diversos grados de adopción de tales valores aproximándose a ellos, encubriéndolos, e incluso contradiciéndolos cuando derivan en grupos de presión que pierden de vista sus objetivos iniciales, y en los que algunas formas de liderazgo inconsecuente favorecen discordias internas y pérdida de credibilidad general.

La historia de la literatura mexicana muestra un desarrollo notable gracias a la creación de esta clase de asociaciones a partir del siglo XIX, en las que confluyeron personajes que con frecuencia denotaban caracteres dispares, a la vez que cultivaron géneros distintos e incluso se situaron en posiciones políticas antagónicas o simplemente con matices variados, pero que compartían el gusto que brinda la recepción de contenidos literarios y la escritura de obras que abonaron esta tradición que puede llegar, de manera directa o no, a las generaciones actuales.

Si bien son muchos los ejemplos que pueden citarse para describir el auge de la literatura metropolitana y el de los menos atendidos casos de las literaturas regionales en nuestro país, e incluso el de su atinada combinación y el de su crecimiento paralelo, puede ser de provecho recordar las palabras de Ángel José Fernández cuando examina las letras nacionales a propósito de la circulación de la  revista literaria Violetas (Veracruz, 1869).

Dice el investigador veracruzano: “Quizá por el grueso de sus trabajos, en los diversos foros, la generación literaria que publicó La Guirnalda y Violetas –como ninguna otra anterior- se distinguiría por contar con vínculos con los grupos de escritores, artistas, intelectuales y políticos de la capital de la República o con los que radicaban en el interior del país y se dedicaban, como ellos, a funciones culturales que combinaban con el proselitismo clandestino. Así debe considerarse a estos periódicos, como un enlace con el núcleo cultural de México o bien con la inteligencia de ciudades como Puebla, San Luis Potosí, Zacatecas, Guadalajara, Mérida, Campeche o San Juan Bautista, con cuyos integrantes abrirían relaciones e intercambios, hayan sido de carácter personal o ideológico.”

Bien se sabe que el conocimiento del pasado es siempre selectivo, y que esta acción de discernimiento responde a las expectativas de un presente concreto que busca en la historia elementos que guíen los registros más dinámicos de su atención.

Hoy se dispone de recursos tecnológicos que facilitan la comunicación instantánea y, aunque ello no implica rigurosamente la formación de vínculos significativos, surgen lazos fraternos entre escritores, estudiosos, amantes de la lectura y animadores de ella al reconocerse en esta fuente de diálogo, y es posible documentarlos, por muy modestos y discretos que puedan ser, convocando nuevas presencias en este circuito virtuoso y estimulante.

josejuan.cerverafernandez@gmail.com

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