El Rey Lagarto – Jim Morrison

By on julio 10, 2015

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El pasado viernes 3 de julio se cumplieron 44 años del fallecimiento de James Douglas “Jim” Morrison, vocalista y líder de la afamada banda The Doors. Al momento de fallecer en París, el 3 de julio de 1971, víctima al parecer de una sobredosis de heroína, alcohol y otras drogas, contaba con 27 años de edad y pasó a formar parte del “Club de los 27”, en el cual encontramos a Jimi Hendrix, a Janis Joplin, a Brian Jones y, más recientemente, a Kurt Cobain y a Amy Winehouse, todos ellos fallecidos a la misma edad.

Para aquellos que aún no la han visto, es altamente recomendable la película “The Doors” del afamado director Oliver Stone para conocer un poco de la vida de Jim Morrison, sus influencias, y cómo se unió a Ray Manzarek, Robbie Krieger y John Densmore para crear la más famosa banda americana de la época hippy, con repercusiones culturales, y fans, hasta estos días.

Jim es una leyenda no tan solo por lo revolucionario de su manera de actuar y de pensar, sino también por la cantidad de misterio que rodea su vida y su partida: ¿en verdad murió?, ¿hablaba de su padre en muchas de sus obras?, ¿por esa relación con su padre – militar de carrera y, por lo tanto, “saltimbanqui” mundial – Jim era tan rebelde?, ¿en realidad Pamela supo los motivos por los cuales desapareció de este mundo?, ¿acaso se retiró y adoptó otro nombre – Mr. Mojo Risin – para escapar de la agobiante fama?, ¿murió en un “picadero” y fue trasladado luego al departamento?

Morrison, según aquellos que vivieron cerca de él, en realidad era un ser solitario y rebelde, dado a jugar bromas muy pesadas a aquellos cercanos a él, siempre confrontando, siempre buscando cómo, a través del alcohol y las drogas, liberarse de las ataduras que su cuerpo le imponía.

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El mayor mérito de la banda fue darle musicalidad, a través del Blues y el Rock, a los poemas de Jim. Al hacerlo, nos permitió a muchos apreciar las palabras con las que Jim se mostraba cual era: sensible y enamoradizo, consciente del mundo en el que vivía y de los problemas que lo rodeaban, lleno de angustia y altamente influenciado por el folklore de los indios americanos.

Jim pasó de introvertido – en sus primeros conciertos no era capaz de ver de frente al público – a extrovertido conforme se dio cuenta de que los jóvenes estaba prestando atención a lo que decía, pero también fue un artista al que su audiencia en vivo le valía sorbete – en muchos de sus conciertos estaba tan drogado que no recordaba las letras de las canciones –, mientras continuaba buscando cómo hacer más estridente su paso por este mundo a través de confrontaciones con la ley, con las reglas, con las “fronteras de la percepción”.

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En lo personal, al margen del escándalo que siempre lo rodeó, siempre he de recordar al Jim Morrison poeta, aquél que expresaba en sus versos conceptos tan diametralmente opuestos como el amor (Moonlight Drive, The Crystal Ship, Hello I Love You, Soul Kitchen) y la violencia (The Unknown Soldier, Five To One, Riders On The Storm), aquél que le cantaba al sentimiento de rechazo y alienación que su generación provocaba en sus mayores (People Are Strange, Not To Touch The Earth, Break On Through), y aquél poeta operístico (The End, The Celebration of The Lizard, The Soft Parade).

Tal vez es por esto último que a Jim Morrison se la ha apreciado aún más a lo largo de los años: porque en sus discos de estudio, y en algunos en vivo, no logramos detectar sus abusos y el precio que tuvo que pagar por ellos – en su último disco, L.A. Woman, su voz ya no era la de sus inicios y fue necesario “ayudarla” por medio de artificios de grabación.

Como fuera, Jim se fue en la cima, y su mensaje reverbera con el paso de los años, afectando a unos y a otros, algunos positivamente, algunos no tanto.

In Memoriam, Lizard King.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

The Crystal Ship

Before you slip into unconsciousness
I’d like to have another kiss
Another flashing chance at bliss
Another kiss, another kiss

The days are bright and filled with pain
Enclose me in your gentle rain
The time you ran was too insane
We’ll meet again, we’ll meet again

Oh tell me where your freedom lies
The streets are fields that never die
Deliver me from reasons why
You’d rather cry, I’d rather fly

The crystal ship is being filled
A thousand girls, a thousand thrills
A million ways to spend your time
When we get back, I’ll drop a line

El Navío de Cristal

Antes de que te deslices a la inconsciencia

Me gustaría que me dieras otro beso

Otra fugaz oportunidad de felicidad
Otro beso, otro beso

Los días son brillantes y llenos de dolor
Envuélveme en tu gentil lluvia
El momento en que huiste era demasiado insano
Nos veremos nuevamente, nos veremos nuevamente

Oh dime dónde reside tu libertad
Las calles son campos que nunca mueren
Aléjame de los motivos por los cuales
Tú prefieres llorar, yo prefiero volar

El navío de cristal está llenándose
Mil chicas, mil emociones
Un millón de maneras de pasar el tiempo
Cuando regresemos, te escribiré unas líneas

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