Visitas: 1

Rocío Prieto Valdivia
(Baja California, 1974)
Se han de deshojar algas en las veredas que llevan mis pasos.
Desprender aromas e iluminar
con anémonas mis noches.
La sílice de tu mirada se incrustó en mi arteria,
en cada hoja de flores marinas está tu nombre,
es el tatuaje y el matiz para descubrir
el fósforo de mis ojos.
Dime, pequeñito, si la sal tiene que tostar la piel.
Y cómo no mudarse entre los corales,
para descubrir la forma de ver los lunes
de otra manera.





























