El Amor y la Amistad – IV

By on abril 1, 2021

IV

Dr. José Ochoa Quintana

LA QUÍMICA DEL AMOR Y LA SEXUALIDAD. Sexo y amor son palabras que tan solo al mencionarlas mueven sentimientos, ilusiones, expectativas y posturas de vida y, por supuesto, recuerdos en algunos. El amor es una construcción cultural y en cada período histórico ha tenido significados diferentes, relacionados con amor y sexo, o con amor y matrimonio. Tanto en la antigua Grecia, como en Roma, el placer erótico y las relaciones sexuales, fueran heterosexuales u homosexuales, estaban claramente separadas del matrimonio, ya que en éste tenían como finalidad la procreación.

En la Edad Media, el amor, el sexo y el placer sexual eran vistos como tres entidades diferentes y satisfechos en relaciones diferentes. Así, el rey satisfacía el amor con la favorita, el sexo con la reina y el placer sexual con las cortesanas. Entre los siglos XVI y XVIII continuaban existiendo, de forma simultánea, el matrimonio de conveniencia y el amor romántico, cuyo origen era el amor cortés medieval, no sexual. En el inicio del siglo XIX surge la conexión entre los conceptos de amor romántico, matrimonio y sexualidad, lo que llega hasta nuestros días. El amor romántico femenino comprendía el amor como un sentimiento supremo, asociado a la sumisión y al sufrimiento, como evidencia de compromiso; eran los tiempos de cartas perfumadas, de matrimonios pautados de antemano; el sexo era para procrear, y estaba poco o nada ligado al placer. En teoría, en la cultura occidental, el amor romántico es la razón fundamental para mantener relaciones matrimoniales, y estar enamorado es la base fundamental para formar una pareja y permanecer en ella.

Una de las expectativas más comunes es alcanzar el orgasmo juntos, como creencia de que eso es amor verdadero y garantía de vínculo amoroso.

SOCIOLOGÍA. “Solo cuando hay libertad sexual se puede ser libre”.

POLIGAMIA Y DE TODO. En la Biblia se refiere a Sara, estéril, lanzando a su marido Abraham en brazos de Agar, su esclava egipcia. Najor, hermano de Abraham, tuvo muchos hijos con su concubina Raumo. Las hijas de Lot embriagaron a su padre para tener hijos con él. Jacob se casó al mismo tiempo con dos hermanas, Raquel y Lía, que cuando se volvieron estériles facilitaron a su marido a sus esclavas Bala y Zelfa para que engendrara hijos con ellas; Bala no solo era la amante de Jacob, ya que también se acostaba con su hijo Rubén. Tamar se casó sucesivamente con los hermanos Er y Onan, hijos de Judá; al quedar viuda, sin haber dado descendencia y temiendo ser acusada de esterilidad, se disfrazó de prostituta y así tuvo dos hijos de su suegro. Elcana sustituyó a su esposa Ana, estéril, por Penena. Por esta razón los frailes decían que los indígenas no deberían leer la Biblia, pues se darían cuenta de esas situaciones que a ellos les prohibían; incluso al nieto del rey Nezahualcóyotl la Santa Inquisición lo quemó vivo por no querer dejar a sus esposas, con quienes había contraído nupcias antes de la llegada de los españoles, época en que los Papas tenían varias amantes e hijos. Pero ¿en la Biblia se dice algo en cuanto no tener varias esposas? Solo que se basen en Mateo 6.24, que dice no hay hombre que pueda servir a dos amos; empero, como se ha mencionado, en la Biblia son muchas las veces que este concepto se contradice.

Harem, o serrallo, significa prohibido a los hombres; es el lugar donde residen las mujeres de la casa. Su importancia consiste en que, en muchas ocasiones, el poder político y decisiones salían de allí. Había harenes en Asiria, en donde residía la mítica Semíramis, esposa del rey de Nínive, quien incluso a la muerte de su esposo gobernó durante 42 años. También había harenes en la India; entre los mongoles, y los egipcios; en la cultura griega eran conocidos como gineceos, aunque no eran verdaderos harenes, pues los griegos no practicaban la poligamia en esa forma, a excepción de los macedonios. En las famosas cortes islámicas de la religión musulmana, como la de Granada, existía el harén en el que residían la sultana madre, que era la jefe del harem; después la primera esposa, madre del heredero, la favorita, quien capacitaba a las demás para darle placer sexual al Señor, después las demás esposas y concubinas oficiales del Señor, así como las mujeres que tenía a su servicio; la función de las concubinas era darle hijos al señor, mientras que las mujeres a su servicio ofrecían música, danza, y sexo. En Estambul, en el Harem Topkai, el sultán llegó a tener más de mil mujeres; también en MARRUECOS existió un sultán con más de 400 esposas y muchas otras amantes con quienes tuvo más de 740 hijos.

Entre los purépechas, en el México Prehispánico, existían verdaderos harenes, lo mismo que entre los aztecas y entre los incas del Perú, al igual que en otras culturas del África nativa.

En el México antiguo los nobles y el rey podían tener numerosas mujeres, pero los plebeyos generalmente solo tenían una. En un relato se dice que una vez Moctezuma tuvo ciento cincuenta preñadas al mismo tiempo, “por persuasión del diablo,” decían los sacerdotes europeos.

MISOGINIA. San Pablo no permitía que las mujeres se acercaran a donde él predicaba, contrario a lo que Jesús enseñaba, pues en muchas ocasiones le acompañaban mujeres y varias eran bastante cercanas a él. En cambio, San Pablo decía: “DOCERE MULIEREM NON PERMITO”; enfermo de misoginia, ni siquiera menciona para nada a María como madre de Jesús.

En la época del Papa Inocencio VIII, a fines de 1400, para guía de la Santa Inquisición, se promulga el documento llamado MALLEUS MALEFICARUM, “el martillo de las brujas”, donde se explica a los inquisidores que “Las mujeres son más crédulas, y más impresionables, aman u odian, no tienen intermedio. Tienen la lengua voluble; en una palabra, son más débiles de cuerpo y de la mente, toda brujería proviene del deseo carnal, del cual son insaciables las mujeres; por su naturaleza son débiles y de intelecto inferior; son más propensas a la tentación de satán que los hombres.” También hay que recordar que “la palabra Fémina, mujer, deriva de fe-minus, sin fe, es decir infiel, o desleal, como son las mujeres… pues no piensan…” Eso decía ese documento…

Durante algún tiempo, siglos atrás, dentro del catolicismo se pensaban que la mujer no tenía alma, pues se decía que el hombre es el que piensa…

Un estudio de la conducta sexual realizado en Estados Unidos en la posguerra, por Alfred Kinsey, planteaba las siguientes conclusiones: El 42% de los hombres engañan a sus esposas; 65% de las esposas se masturban para llegar al orgasmo; el trato de hombres con prostitutas es común y 6 veces más elevado entre los pobres, en comparación con las ricos; el 85% tiene relaciones prematrimoniales; un tercio de las esposas no conocen el orgasmo, y un 35% tienen dificultad para llegar al orgasmo; el 35% engaña al marido, siendo más frecuente en el grupo de 30 a 40 años; el 28% de las mujeres ha tenido relaciones homosexuales, mientras que en el grupo de los hombres fue de 50%; el 62% de las mujeres reconoció haber tenido relaciones prematrimoniales, pero solamente un 17% dijo haber tenido un orgasmo. Todo esto reveló la hipocresía de la sociedad norteamericana y la pobrísima educación sexual, sobre todo el desconocimiento de las mujeres sobre sus derechos conyugales, cayendo en la cuenta de que estaban siendo utilizadas vilmente. Así, se tomó conciencia de que había que iniciar una rama de la medicina sobre sexología e impartir clases de educación sexual, lo que generó la oposición de la Iglesia Católica, como si el sexo no fuera una función del cuerpo humano. Esto lleva al planteamiento de si el amor es una cosa que no tiene que ver con el sexo.

De hecho, una de las características del amor es el deseo de contacto sexual, pero es el amor el que mantiene el vínculo entre los amantes. ¿De qué depende el que nos guste una persona y otra no? ¿Qué genera que una persona encienda la química amorosa? Conocer a alguien que nos gusta despierta la liberación de neurotransmisores y brinda una base biológica para que el vínculo se produzca; la Naturaleza ha diseñado la testosterona y cuando nos enamoramos de alguien le deseamos porque el cerebro libera substancias químicas tales como la dopamina, la norepinefrina y la serotonina, que inundan el cerebro y provocan el deseo de amar. El amor es una droga adictiva, positiva cuando es correspondida, y una ansiedad destructiva cuando se rechaza. Entre las causas del rechazo están la cultura, las pautas sociales y la moral. Tendríamos que hablar de que la química del amor enciende el deseo natural de copular.

Tenemos que hacer comprender a los niños que el sexo no sólo puede provocar embarazo, sino también amor. Sin embargo, la llamada educación sexual que se imparte en las escuelas no ha sido buena, si se toma en cuenta el creciente número de madres solteras y abortos; y no sólo eso, sino la cantidad de muertes maternas por malos abortos; aparte del creciente número de embarazos no deseados en adolescentes. La educación sexual de las escuelas se ha limitado a la fisiología del sexo, a decirles a los niños y adolescentes cómo funcionan los órganos sexuales y cómo se embarazan, sin enseñarles cómo hacer el verdadero amor y no sólo el sexo. Consecuencia: siguen produciéndose muchos embarazos indeseados. Además, gran parte de la educación sobre el sexo se ha dejado en manos de la Iglesia y su mentalidad medieval; por otro lado, a la deficiente información de la televisión y su prédica sexista y mercantilista. En la mayoría de las familias latinoamericanas, según varios estudios, la ignorancia sexual va al parejo de su catolicismo. Y vuelvo a hacer la pregunta: ¿Quiénes educan a los padres, a los profesores, a los actores de los medios masivos de información, a los sacerdotes y a los políticos, para que puedan debatir, debidamente informados sobre estos temas, en lugar de tratar de imponer sus paradigmas con los que han sido mal educados? Aunque el amor y el sexo están ligados, tienen sus matices en el tiempo, en los diferentes lugares, en las diferentes costumbres de los pueblos, en el conocimiento de la fisiología humana, en las leyes, en las diversas problemáticas sociales, en la sociología, e incluso en la psiquiatría; en la política, en la economía, en la mercadotecnia y ahora en los medios de comunicación masiva y las redes sociales. Todo esto da pauta para que cada individuo aborde su necesidad según su conocimiento, su ingenio, iniciativa y creatividad, pero siempre deberá ser con la premisa del respeto y la concordia entre las personas. Solo conociendo los diferentes temas relacionados con el amor se puede construir una relación sana, partiendo del planteamiento señalado en un principio de que el amor no tiene reglas fijas.

¡CONOZCAMOS LOS ARCANOS DE AMOR!

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