Demonio de Tasmania

By on octubre 22, 2021

El diablo o demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii) es una especie de marsupial dasiuromorfo de la familia Dasyuridae. En la actualidad solo se encuentra en estado silvestre en la isla de Tasmania, al sur de Australia continental. Los diablos se encuentran en todos los hábitats de dicha isla, incluidas las afueras de las zonas urbanas, y su área de distribución se extiende por todas las zonas continentales tasmanas y la pequeña isla de Robbins.

Se cree que los antiguos marsupiales emigraron desde lo que hoy es América del Sur a Australia decenas de millones de años atrás, durante la época de Gondwana, y que evolucionaron cuando Australia se hizo más árida. Se han encontrado fósiles de especies similares a los demonios modernos, pero no se sabe si eran antepasados de las especies contemporáneas, o si los diablos actuales coexistieron con estas especies. Se desconoce la fecha en que se extinguió localmente en el continente australiano; la mayoría de las evidencias sugieren que habían reducido a tres poblaciones relictas hace alrededor de tres mil años, y que su extinción en el continente fue en torno a esa época. Se suele culpar de esta desaparición a los dingos, ausentes en Tasmania.

Es el marsupial carnívoro de mayor tamaño existente en la actualidad, tras la extinción del lobo marsupial. Su tamaño es como el de un perro pequeño, con un cuerpo robusto y musculoso y su piel está cubierta de pelo negro, cuello corto, cabeza grande y una cola que es aproximadamente la mitad de la longitud del cuerpo. Sus patas delanteras son ligeramente más largas que las traseras, algo excepcional entre los marsupiales, y pueden correr a una velocidad de 13 km/h en distancias cortas. La piel es por lo general negra, con manchas blancas irregulares en el pecho y el lomo.

Los machos son generalmente de mayor tamaño que las hembras, con una longitud media del cuerpo y la cabeza de 652 mm, 258 mm la cola y un peso medio de 8 kg, y 570 mm, 244 mm y 6 kg respectivamente, en el caso de las hembras. Tienen cinco largos dedos en sus patas delanteras, cuatro hacia el frente y uno que sale de lado, característica que les permite sostener la comida con las patas; las traseras tienen cuatro dedos. No tienen garras retráctiles.​ Están completamente desarrollados a los dos años de edad, y pocos viven más de cinco años en la naturaleza.

La cola es en gran parte no prensil y es importante en su fisiología, comportamiento social y locomoción. La usan como contrapeso para ayudarles a estabilizarse cuando corren. Utilizan una glándula odorífera anogenital situada en la base de su cola para marcar el suelo tras ellos con su olor acre y fuerte. Como la mayoría de los marsupiales, almacenan grasa en su cola (una cola gruesa suele identificar a los individuos sanos).

El macho tiene testículos externos en una estructura similar a una bolsa formada por pliegues ventrocrurales laterales del abdomen, que los esconde y protege parcialmente. Los testículos son de forma subovoide, con unas dimensiones medias de 3.17 × 2.57 cm. El marsupio de las hembras se abre hacia atrás y está presente durante toda su vida, a diferencia de otros dasiúridos en los que únicamente se aprecia en épocas de cría.

Este animalito se caracteriza por su desagradable olor, por su grito muy fuerte e inquietante, así como por su ferocidad cuando se alimenta. Puede cazar sus propias presas, pero también se alimenta de carroña, así como de productos domésticos si hay humanos viviendo cerca.

Tiene una mordedura excepcionalmente fuerte para su tamaño, el poder de sus mandíbulas se debe en parte a su cabeza comparativamente grande. Sus dientes y mandíbulas son similares a los de las hienas, un ejemplo de evolución convergente. Como los perros, tiene 42 dientes que no se sustituyen después del nacimiento, pero crecen continuamente durante toda la vida a un ritmo lento.

Las garras son largas, lo que les permite cavar madrigueras, buscar comida subterránea fácilmente, y agarrar presas o compañeros con fuerza.

El demonio es una especie clave en el ecosistema de Tasmania. Es un cazador nocturno y crepuscular, y pasa las horas diurnas entre arbustos densos o en un agujero. Se ha especulado sobre la posibilidad de que haya adoptado sus hábitos nocturnos para evitar la depredación por parte de las águilas y los humanos. Los jóvenes son predominantemente crepusculares. Los demonios jóvenes pueden trepar a los árboles, aunque esta habilidad se torna más difícil a medida que se hacen más grandes. Los adultos pueden comerse a diablos jóvenes si tienen mucha hambre, por lo que este comportamiento de escalado puede ser una adaptación para permitir a los jóvenes huir. Los demonios también pueden nadar y han sido vistos cruzando ríos de 50 m de anchura, incluso canales muy fríos, aparentemente con entusiasmo. Los demonios de Tasmania no forman manadas, sino que pasan la mayor parte de su tiempo a solas una vez destetados

Están considerados como animales no territoriales en general, pero las hembras son territoriales en torno a sus guaridas.

La alteración del hábitat puede dejar expuestas las guaridas donde las madres crían a sus jóvenes. Esto aumenta la mortalidad, ya que la madre dejaría la desprotegida guarida con sus pequeños sujetos a la espalda, haciéndolos más vulnerables.

El cáncer en general es una causa común de muerte en esta especie. En 2008 se encontraron altos niveles de productos químicos potencialmente cancerígenos entre los demonios en los resultados preliminares de las pruebas solicitadas por el gobierno de Tasmania sobre los productos químicos encontrados en el tejido graso.

Posiblemente debido a epidemias, se han producido al menos dos importantes caídas de población de esta especie, una en 1909 y otra en 1950.

El descenso del número de demonios supone un problema ecológico, ya que su presencia en el ecosistema del bosque tasmano se considera que previene el establecimiento del zorro rojo (Vulpes vulpes), introducido de forma ilegal en Tasmania entre finales del siglo XX y principios del XXI, y ha limitado la presencia de zorros y gatos y perros salvajes, porque los demonios comen la carroña que alimentaría a estos animales, además de que matan zorros adultos y jóvenes en sus guaridas. Los zorros son una especie invasora problemática en todos los demás estados australianos y, de establecerse en Tasmania, dificultarían la recuperación del demonio y se alimentarían de otras muchas especies vertebradas de la isla.​ Se cree que los demonios jóvenes serían vulnerables a la depredación del zorro rojo, y que los diablos y los zorros serían competidores directos por el hábitat y las guaridas.

Los vehículos de motor son una amenaza para diversas poblaciones localizadas poco numerosas de mamíferos tasmanos, al igual que la caza que ejerce el ser humano.

Los demonios de Tasmania están en peligro de extinción. Según los científicos hay menos de 25 mil ejemplares en la naturaleza.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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