Cuando el destino nos alcance

By on abril 4, 2024

Editorial

No será la división entre mexicanos promovida desde el púlpito mañanero un día sí y otro también.

No será la comprobación de las numerosas triquiñuelas y malos manejos presupuestales de esta mal llamada transformación.

No será el agobio y brutal aumento de la inseguridad, o la histórica cifra de muertes violentas que ha consentido este gobierno de “abrazos, no balazos” al crimen organizado.

No será debido al cada vez más caro costo de los alimentos, consecuencia de los cobros de piso de los mencionados en la oración anterior aunado al costo de los energéticos y servicios, a pesar de los aumentos salariales por decreto.

No será por la insuficiente cobertura y oferta de servicios de salud pública que algún día de este sexenio que fenece será “la mejor del mundo”, o por los inexistentes inventarios de medicamentos de todo el mundo en la MegaFarmacia, otra ideota del ocupante del Palacio Nacional.

No será por un accidente de Tren, o del Metro, o por la insuficiente capacidad aeroportuaria cancelada sin evidencias fehacientes o encarcelamientos de los culpables.

No será por la desaparición de miles de millones de pesos de los fideicomisos “plagados de irregularidades” nunca comprobadas o con culpables tras las rejas.

No será por la paupérrima educación que reciben los niños y jóvenes desde hace varias décadas, alimentando la ignorancia y apoyando el servilismo por medio de dádivas disfrazadas de apoyos.

No será por la inmensa cantidad de políticos de toda nuestra historia moderna que solo se han preocupado por llenarse los bolsillos en vez de velar e incrementar el bienestar de todos los mexicanos.

Nada de lo anterior acabará con nuestro resiliente país. 

En realidad, México corre el riesgo de desaparecer cuando un mandatario como el actual presidente de Rusia, el actual candidato de cabello y tez naranja de los Estados Unidos, o el dictadorcillo norcoreano, cual nefastos políticos que son, porque las cosas no salgan como ellos desean en una rabieta aprieten el botón que libere armas nucleares o de aniquilación masiva contra sus enemigos.

No es fácil conservar el optimismo cuando el futuro descansa en los hombros de extraviados mesías que ostentan como suya la verdad, que se saltan leyes y ven como antagonistas a todos los que difieren de su opinión…como ya saben quién.

Lograremos salir adelante cuando elijamos a mejores gobernantes y no a vendedores de ilusiones que se aprovechan de la ignorancia y hambre de tantas generaciones de mexicanos para conservar o aumentar sus prebendas y privilegios.

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