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Atisbando los Recuerdos

IV
CECILIA VALDÉS EN EL TEATRO “PAYRET” DE LA HABANA
JOSÉ RUIZ ELCORO E HIRAM GARCÍA
La añadidura debajo posee letra de Zoila Salomón, ultima compañera de Gonzalo Roig. Expresa que es la foto 17, seguramente alusiva a esa temporada de “Cecilia Valdés”. Todas las fotos propiedad de Gonzalo Roig las llevé de su casa, situada en Amistad # 404, para el Centro Odilio Urfé en 1989, aproximadamente. Pasaron al acervo del Museo Nacional de la Música en La Habana. El primero a la izquierda no se parece a Armando Bianchi, además demuestra mayor estatura que María de los Ángeles Santana, que era una mujer bastante alta (Bianchi no era alto). ¡Ver para creer! Muchas gracias. José Ruiz Elcoro.

Conocí por fuera el emblemático Cine Teatro Payret en mis paseos por Prado y el Capitolio cubano en el año 51, durante mi primer viaje a Cuba. En los años noventa vi la obra “Cecilia valdés” en el Gran Teatro de La Habana, con la soprano María Esther Pérez. También conocí la obra escrita de Cirilo Villaverde por un obsequio del escritor y presidente de la Fundación “Nicolás Guillén” Andel Augier en la UNEAC –Unión Nacional de escritores y Artistas de Cuba.
Elcoro desempolva mis recuerdos sobre el Museo Nacional de la Música. Conocí a su director, el musicólogo Lic. Jesús Gómez Cairo, cuando era Director del Centro de Divulgación y Desarrollo de la Música Cubana “Odilio Urfé”. En esa ocasión entregué 36 particellas orquestadas de danzones escritos en esta ciudad de Mérida por Jesús Urfé, tío de Odilio, durante una rueda de prensa internacional en el salón de protocolos del Hotel “Capri”, como muestras de solidaridad por la música entre Cuba y México. El trabajo orquestal de Jesús Urfé fue en el año de 1889.

“Cuando en 1875 el acaudalado ex carnicero Joaquín Payret vendió su emblemático café El Louvre ya tenía en su mente la realización de un sueño: la construcción de un Teatro que se inauguraría en 1877 con el nombre de Teatro Payret, un coloso en la esquina de Prado y San José.
“Joaquín Payret, un comerciante catalán que en menos de diez años amasó una fortuna, era un amante de las artes, especialmente del teatro. Por eso, a pesar de la fama alcanzada por su café El Louvre, decidió venderlo para emprender la obra de sus sueños: la construcción de un gran teatro que perpetuase su nombre. Ese sueño grandilocuente lo llevaría a la locura y a la pobreza.
“El Cine teatro Payret desde su inicio de construcción atravesó dificultades que marcarían su historia. Durante su existencia fue maltratado por huracanes en dos siglos distintos, incendios, situaciones que provocan derrumbes y muertos, incendios… Cayó en desgracia y olvido tres veces y tres veces se levantó. Podemos decir que el Payret es el mayor sobreviviente de los teatros cubanos. Fue pionero del cine en el siglo XX, tanto que llegó a ser más conocido por cine que por teatro, particularmente por ser la catedral del cine español en la década del 30.”


“Cecilia Valdés”, zarzuela de Gonzalo Roig, cruza los límites de la novela, es lo mejor que he disfrutado en Cuba en las semanas de la zarzuela y el canto lírico cubano. Hurgar en el tiempo para recordar la Cuba del siglo anterior, consultar su historia y convivir en suelos cubano por todas sus provincias es abrir la carpeta de los sueños para tomar lo mejor de sus artes. Elcoro e Hiram.



Archivos AHGA y Elcoro.
Fuentes





























