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Una Maestra Inolvidable: Antonia Jiménez Trava

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Una Maestra Inolvidable: Antonia Jiménez Trava

La vida universitaria nos ha dado enseñanzas, criterios, ideas claras, y experiencias que nunca acabaremos de agradecer a nuestra Alma Mater, y a todos aquellos que por vocación cumplían en nosotros con su función de catedráticos.

En el claustro universitario aprendimos de los libros, compartimos la experiencia de poder escuchar y disfrutar la compañía de personajes extraordinarios. Uno de ellos fue la maestra Antonia Jiménez Trava. Nuestra “Totó” Jiménez fue, y no podría dejar de reconocerlo, una catedrática de excelencia, que además nos trasmitía seguridad, comprensión y afecto, que generaba reciprocidad de nuestra parte.

“Antonia Georgina Alemania Jiménez Trava (1917 – 16 de marzo de 2011) fue una abogada y jurista mexicana nacida en MéridaYucatán y fallecida en la misma ciudad a los 94 años. Se distinguió por ser la primera mujer en México en presidir un Tribunal Superior de Justicia. Fue también la primera mujer que se tituló como abogada en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Yucatán y sentó diversos precedentes en la lucha por la equidad de género en México.” Así dice su ficha informativa en internet.

Su calidad humana y solidaridad con los jóvenes eran ejemplares.

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En el año anterior a su lamentable fallecimiento, tuvimos el agrado de estar presentes en la ceremonia de presentación de un libro anecdótico sobre su persona, en el cual nos fue dado consignar los sentimientos de respeto y gratitud que ella siempre nos mereció como integrantes de una generación universitaria.

Varias decenas de ex alumnos suyos, admiradores de su personalidad y obra trascendente como formadora de una juventud libre, sin prejuicios, volcada a la lucha por la justicia social, la equidad de género y convivencia entre generaciones, estuvimos presentes para aplaudir con cariño a esta maestra toda sencillez, toda modestia y una gran persona.

Graduada de abogada en 1937, remontando la discriminación educativa hacia la presencia de mujeres en las aulas de altos estudios, seguramente no tuvo una formación tranquila, como tampoco la tuvieron las abnegadas damitas que optaron por seguir en las aulas de la Facultad de Medicina la carrera de Médico General. Todas ellas tuvieron que poner en su lugar a los burlones, avanzando en su preparación hasta graduarse, rompiendo con ello el viejo marco de la desigualdad.

Nuestra maestra Totó fue de las mujeres con un gran carácter, una voluntad firme y dedicación completa. Y logró su meta. Fue una maestra ejemplar por largos años y su profesionalismo trascendió al servicio público, donde dio ejemplo suficiente de capacidad, honradez y calidad.

Hace ya casi quince años que no está entre nosotros. La extrañamos.

Doquiera que su espíritu se encuentre, llegue a ella nuestra gratitud y recuerdos.

Luis Alvarado Alonzo

 

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