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La exitosísima historieta de El Santo

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Hoy recordamos la historieta El Santo, el Enmascarado de Plata, una de las publicaciones más exitosas en la historia editorial de México, y un fenómeno cultural que ayudó a convertir al luchador en un mito popular mucho más allá del arte del pancracio.

La serie fue creada por José Guadalupe Cruz Díaz y apareció por primera vez el 3 de septiembre de 1952 bajo el título Santo, El Enmascarado de Plata. Publicada por Ediciones José G. Cruz, utilizaba el fotomontaje, combinando fotografías reales con ilustraciones y fondos dibujados, una técnica muy innovadora para la época.

Rodolfo Guzmán Huerta inició su trayectoria de luchador entre 1943 y 1935. En los primeros años utilizó varios nombres, hasta que en 1942 adoptó el nombre de El Santo, con el que comenzó a ganar una enorme popularidad, aunque para ello debió abandonar las filas de los rudos, para pasarse de parte de los técnicos.

Para inicios de la década de los 50, el éxito de El Santo llamó la atención de José G. Cruz quien lo convenció para participar en la creación de la historieta, posando para las fotografías utilizadas en los fotomontajes, y apareciendo en las portadas a color, mientras que, en interiores, las páginas eran en color sepia. La publicación original comenzó en 1952 y continuó durante más de tres décadas.

La revista nació como un semanario, es decir, un número por semana. La publicación inició el 3 de septiembre de 1952, la frecuencia posterior fue de 2 números por semana (hacia 1954); pronto alcanzaron su máxima frecuencia con 3 números por semana, con un tiraje de 500,000 ejemplares por edición, una locura. El editor debió recaudar una fortuna, pues la historieta de El Santo estuvo en circulación más de 30 años, de 1952 a principios de los 80.

No existen cifras documentadas y verificables del tiraje exacto de los primeros números, pero sí hay evidencia de que el éxito fue tan rápido que la periodicidad tuvo que incrementarse pocos años después. Para 1954, ya aparecía dos veces por semana, señal de que la demanda era extraordinaria. Algunas fuentes señalan que la primera etapa produjo más de 300 números entre 1952 y 1958, mientras otras contabilizan más de 400 entregas debido al aumento en la frecuencia.

En 1958, el éxito de la revista catapultó todavía más al Santo, debutando en el cine precisamente ese año con la película “Santo contra el cerebro del mal”. Además, la enorme demanda por sus servicios para participar en luchas en diversos estados de la república complicó su participación en la historieta, aunque desde el inicio donde José G. cruz no pretendía hacer una crónica de la vida del luchador, sino un personaje de ficción que combatía científicos locos, vampiros, momias, monstruos y todo tipo de criminales.

Santo, El Enmascarado de Plata», es la historieta que dio origen y estableció el género de las aventuras protagonizadas por auténticos luchadores. En su primera etapa el propio Rodolfo Guzmán Huerta participaba en las sesiones fotográficas para la portada y los interiores de las aventuras.

Aunque las condiciones del acuerdo entre don José y El Santo nunca se hicieron públicas, se sabe que el primero obtuvo la autorización para utilizar su imagen y personaje, ya que la historieta contribuía enormemente a incrementar la fama nacional del luchador.

La relación fue mutuamente beneficiosa, Cruz conservó a una figura popular que le permitió continuar vendiendo miles de revistas y el Santo, además de un buen dinero, mantenía una exposición masiva en todo México y América Latina.

La editorial de José G. Cruz operó hasta aproximadamente 1982, aunque algunas reediciones y series derivadas continuaron después. Diversas fuentes coinciden en que el personaje permaneció presente en historietas durante más de 25 años, en diferentes formatos, hasta principios de los años ochenta.

El fenómeno editorial fue posible debido a la enorme popularidad de El Santo como luchador, también a esa mezcla de aventura, horror, ciencia ficción, detectives y monstruos, sumado a que era muy barata y accesible.

Por si fuera poco, el formato fotográfico le daba una apariencia casi cinematográfica. Su extraordinaria frecuencia creó hábito de lectura entre millones de personas.

La historieta del Santo contó con Rodolfo Guzmán Huerta, el Santo auténtico, durante los primeros años y Héctor Pliego, quien asumió el papel en la etapa posterior, aunque es muy probable que en escenas secundarias o de acción se emplearan dobles ocasionales.

Las ventas de la historieta resultaron tan descomunales, que pronto surgieron desacuerdos legales y comerciales entre Rodolfo Guzmán y José G. Cruz, generando conflictos por los derechos de la imagen de El Santo. En consecuencia, la editorial dejó de emplear al luchador real para las fotografías, contratando al fisicoculturista Héctor Pliego, ganador del concurso de Mr. México, quien se puso la máscara plateada para continuar la saga, aunque alterando aspectos importantes, como añadir una S en la máscara, adoptando una imagen más cercana al héroe de aventuras.

Aunque se suele relacionar el éxito de El Santo con las películas, en realidad fueron las historietas las que terminaron de construir gran parte de su mitología, al enfrentarlo con vampiros, momias, científicos locos, hombres lobo y criaturas sobrenaturales, aventuras que aparecieron primero en las páginas de José G. Cruz antes de la pantalla grande.

Lo que es un hecho indiscutible es que, dentro de la historia de la historieta mexicana, El Santo se encuentra en el mismo nivel de impacto cultural y en tiraje que publicaciones como Kalimán, Memín Pinguín y La Familia Burrón.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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