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El álbum “In the Court of the Crimson King” de King Crimson, lanzado el 10 de octubre de 1969, no solo es uno de los discos más influyentes en la historia del rock, sino prácticamente marcó el punto de partida del rock progresivo como género.
“In the Court of the Crimson King” causó mucho impacto porque era algo que no se había escuchado jamás: música vanguardista a cargo de talentosos ejecutantes liderados por Robert Fripp, tremendo guitarrista y, sobre todo, un músico muy innovador. Sus grandes virtudes lo convierten en parte fundamental del suceso musical llamado rock.
Así como ocurrió con Black Sabbath, cuyo sonido fue algo realmente innovador, este disco lanzado en 1969 rompió con las estructuras tradicionales del rock con su mezcla de rock, jazz, música clásica y experimentación sonora de una manera que no se había escuchado antes.
Es una obra que requiere una mentalidad abierta para escuchar una propuesta no solamente vanguardista, sino también experimental, psicodélica, progresiva, cósmica, estelar, con unas letras geniales, poéticas. Aunque solo contiene cinco temas, cada uno es una pieza esencial, forjando esta joya que ha trascendido el tiempo, con mucho simbolismo.
Es una referencia obligada dentro de la historia del rock cuyo arte forma parte de un paquete completo, tanto la ilustración de la portada como el diseño de interior. Es algo realmente genial.
“21st Century Schizoid Man” es explosiva, caótica, con saxofones distorsionados y crítica social; una pieza progresiva que también es una de las canciones más influyentes del rock pesado. Eso es genialidad… ¡Temazo anticipado a su tiempo!
“I Talk to the Wind” es suave y melancólica, con un contraste total respecto al inicio. Otra canción que captura perfectamente el espíritu del grupo en 1969.
“Epitaph” es épica y sombría, con letras apocalípticas y distópicas, sobre una base de mellotrón que en realidad siempre fue una protesta artística contra la guerra fría. Una de las piezas más poderosas y representativas de esa primera etapa de King Crimson. Robert Fripp se decía orgulloso de capturar esa carga emocional y la atmósfera épica, intensidad, ambición artística y su aire casi apocalíptico.
“Moonchild”, divida en dos partes, “The Dream” y “The Illusion”, es experimental, con largos pasajes de improvisación. Fripp valoraba precisamente su intención experimental, siendo melódica y accesible; la segunda sección es una larga improvisación libre. Para el líder de King Crimson, este tema es un experimento honesto que refleja el espíritu aventurero de grupo en 1969.
El gran cierre llega con “The Court of the Crimson King”, grandiosa y casi medieval, con una majestuosa atmósfera que Robert Fripp siempre reconoció que funcionaba excelente como gran final conceptual del álbum. Sobresale el uso del mellotrón que le otorga ese sonido orquestal característico, sumando bruscos cambios de dinámica y ritmo, letras oscuras y poéticas, escritas en gran parte por Peter Sienfield. Una pieza que encapsula muy bien la identidad inicial de King Crimson, que no es otra cosa que esa mezcla de grandiosidad, fantasía lírica y potencia sonora.

King Crimson, sobre todo con este álbum debut, en 1969 no solo inició el rock progresivo, sino también marcó una pauta que explotó en la década de los 70. En la historia del rock progresivo esto fue tan importante, que no podríamos concebir esa fusión por ejemplo entre el rock progresivo y el metal, entre la música tradicional de muchas partes del mundo con lo que la estructura del rock. Nada de esto podría haber existido sin el aporte de este extraordinario álbum que por supuesto recomendamos abiertamente.
Jorge Cervera Ramírez, respetado cronista del rock, aseguró a Diario del Sureste que el impacto de este álbum prácticamente cambió la manera de hacer rock. “Muchos músicos de academia, estudiados, se empiezan a interesar por el rock. Ya teníamos mucho rock pesado, y King Crimson fue el iniciador de esta corriente que incluyó a grupos de Holanda, de Japón, de Alemania, etcétera. Con la incorporación de instrumentos que no eran comunes en el rock como el violín, el acordeón, el mellotrón, el saxofón, la flauta, ese grupo se presentó con todos estos elementos y sí fue un sacudón. Su gran variedad de instrumentos, de letras, que Peter Sinfield les escribía especialmente, provocó un cambio. De hecho, lograron llegar al quinto lugar en Inglaterra cuando salió el disco y al 28, me parece, en los Estados Unidos que era algo insólito, porque aparte era un grupo casi sin difusión, se promocionó de boca en boca,” comentó el maestro.
“In the Court of the Crimson King” sentó las bases del rock progresivo, influyendo en bandas como Yes, Genesis y Pink Floyd, demostrando que el rock podría ser ambicioso, conceptual y artístico. Es una colección de gemas sonoras que siguen apareciendo en las listas de las mejores de todos los tiempos. No solo es un gran disco, es una obra fundacional que cambió la manera de entender el rock, llevándolo hacia territorios más complejos, atmosféricos y artísticos.
Si aún no has tenido oportunidad de escucharlo, hazlo, tómate un vino para acompañar la travesía sonora. Créeme, me lo agradecerás.
Músicos participantes: Robert Fripp (guitarras acústicas y eléctricas), Ian McDonald (mellotrón, clavecín, piano, flauta, órgano, clarinete), Greg Lake (bajo y voz), Michael Giles (batería, percusión, timbales) y Peter Sinfield (letras).

https://www.youtube.com/watch?v=ukgraQ-xkp4
RICARDO PAT





























