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Semana Santa 2025

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El mayor evento en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica, la Semana Mayor, la Semana Santa, inició el domingo anterior, cuando se festejó el Domingo de Ramos, conmemorando la entrada de Jesús a Jerusalén.

Culminando con el Domingo de Pascua o de Resurrección, a lo largo de la semana se recordaron los pasajes previos a la muerte, su pasión, y luego se festejará el máximo misterio de la religión católica: la resurrección de Jesús, el Mesías nacido en Belén, que fue llamada el Nazareno por vivir en la ciudad de Nazaret.

Amén de la religiosidad que rodea la Semana Santa, culmina la Cuaresma, período de preparación al que se invita a participar con fe, misericordia y compasión, para recibir a Cristo Resucitado durante el Domingo de Pascua con un corazón limpio.

Muchos, durante mucho tiempo, tan solo veíamos esta semana, junto con la semana de Pascua, como el período intermedio de vacaciones, antes de las de verano. Ah, pero entonces desarrollamos conciencia y algunos elegimos ejercerla, mientras otros decidieron sepultarla bajo infinidad de excusas.

Múltiples oportunidades de aplicar la caridad y la compasión se nos ofrecen a cada momento, muchas veces al interior de nuestras propias familias. A veces es simplemente cuestión de dedicar tiempo, ni siquiera implica un desembolso monetario; a veces es apoyar a alguien cuando atraviesa momentos difíciles; en otras ocasiones es ayudar dando una mano.

Dicen los que sí saben de estas cosas que los hábitos se desarrollan después de ser constantes en la actividad durante un período ininterrumpido de tres semanas. Así pues, ¿qué hábito positivo encontramos que pudiéramos desarrollar en nosotros? ¿Dar los buenos días, sonreír con mayor frecuencia, hacer una buena acción, como definen los postulados de Baden Powell, fundador del movimiento escultista?

La ciencia ha demostrado que a cada acción corresponde una reacción de la misma intensidad, en sentido opuesto. Bajo esta, la 3ª ley de Newton, todo el amor y buenas acciones que prodiguemos habrán de regresarnos. De la misma manera, todo aquello negativo que emprendamos habrá de traernos consecuencias desfavorables.

En estos atribulados tiempos que vivimos, ojalá quedara claro que lo verdaderamente importante en estas fechas, que además debiera ser eje rector de nuestras vidas, es llenarnos de buenas intenciones y, sobre todo, convertirlas en buenas acciones. Aún más: esta debiera ser nuestra forma de vivir todos los días, no solo en Cuaresma o Semana Santa.

México está ávido de benefactores, de buenas personas, que las hay.

Que en todos nosotros resucite ese espíritu de solidaridad que el Cristo convirtió en su mensaje apostólico.

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