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LXV
HUITZILOPOCHTLI
¡Señor de la guerra y de la paz!
¡Rector de la vida y de la muerte!
La sangre nueva por ti se vierte
y no se calma tu sed jamás.
Das a tus fieles sueño falaz
y diestro afilas su garra fuerte,
donde ellos pisan hay que temerte
igual que al fuego, ciego y voraz.
¡Tú no moriste! Tu esencia medra
sobre el espíritu, con saña viva,
como la sierpe, como la hiedra.
Y cual la espada de Atila, a veces,
rompiendo el nudo que te cautiva,
por nuevas víctimas cruel apareces.
Alfredo Aguilar Alfaro
Continuará la próxima semana…





























