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Editorial

Suicidios, Tema Cotidiano
En el santoral maya heredado de los ancestros, existe una diosa – IXTAB – cuya imagen es la de una mujer que pende de una cuerda sujeta al árbol sagrado, la ceiba.
Su misión es recibir y acompañar a los espíritus de guerreros caídos en batalla, o de personas que hayan ofrendado sus vidas en aras de condiciones de vida mejores en el entorno familiar o social, una vez agotadas sus fuerzas anímicas, impotentes ante el destino.
De ser así, esta admirable diosa maya, encargada de acompañar a las almas a los confines del descanso eterno, en un sitio privilegiado entre los dioses ancestrales donde descansarán eternamente de sus fatigas terrenales, ajenas a conflictos y confusión de sentimientos, ha de estar muy ocupada por estas fechas con las numerosas almas que llegan a su cuidado desde Yucatán.
Y es que los suicidios, por causas depresivas, amorosas, desajustes emocionales, relacionados con enfermedades terminales o de otra variada índole, van creciendo en número en tierras yucatecas, lo que demuestra que existen severas y angustiosas situaciones sociales que se encuentran en crisis en la entidad.
Personas de la tercera edad sin esperanzas, mujeres abusadas, obnubilación creada por alcoholismo y drogas, pobreza extrema y miseria, abandono, incompatibilidad de caracteres, son cotidianos motivos para escapar de la vida y asumir la decisión suprema del suicidio.
No se percibe interés a la vista por abordar el tema, por analizarlo o plantear medidas para reducir la pérdida de vidas. Las muertes por suicidio se aceptan como irremediables, muy a pesar de que tras cada suicidio hay una decisión de rechazo a la forma de ser y actuar de personas u organismos de la sociedad que aparentemente están muy lejos de sentir o vivir la frustración y penar de un potencial suicida.
Vivimos en los campos de concentración de una sociedad injusta, marcada por el signo económico, en la que las afecciones y dolencias de las grandes mayorías no son de la atención social y mucho menos de la oficial.
Debe reconocerse que la sociedad civil hace algunos esfuerzos a través de agrupaciones para brindar apoyo a personas de la tercera edad, niños con enfermedades degenerativas o terminales, sectores marginados, hombres y mujeres presas del alcoholismo, entre otros. Incluso hay tareas significativas en favor de la atención y protección animal, del medio ambiente, etc.
Todo ello es encomiable, mas no considera, trata, analiza ni adopta decisiones a los problemas de fondo, que pueden disminuir los índices negativos o superar las actuales formas de vida y convivencia.
Los valores vigentes de los antiguos yucatecos están ausentes en este siglo XXI.
En lo profundo de su mente y de su ser, los evasores de la vida acuden a Ixtab como solución extrema a sus conflictos, problemas y frustraciones.
En tanto se mantengan los contextos negativos de la sociedad actual, la válvula de escape del suicidio seguirá siendo referencia de la infelicidad imperante.





























