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Rocío Prieto Valdivia*
Háblame de Alí
como un preámbulo lleno de musicalidad
donde el grafito resbaló en el papel
y se diluyó sobre la tarde en naranjas espirales
entre los chopos de agua,
nació la amorosa raíz y se hizo viento,
mar volcado, sendas de flores, hormigas rojas
y guió tu palabra.
Háblame ahora de Gelman
y los días sonriendo al mundo; quizás ambos caminan
a una calle poblada de buganvilias,
o alzan sus copas desbordadas en las horas
que ya no transcurren en su Bulova,
tú y él sentados bajo la sombra, eligiendo la pureza,
al compartir el pan,
el necesario poema donde duele la noche
bajo el sol.
Hablemos de la sílaba
y la conexión de la música en los versos,
la perfección de la palabra.
(*) Mexicali, Baja California, México (10/ Feb/ 74). Escritora, promotora de lectura y mediadora, imparte y conduce Talleres Infantiles y Juveniles de Escritura, Lectura y Arte. Radica en Ensenada, Baja California





























