Tristes Alas del Destino: Obra Suprema del Metal

By on marzo 19, 2021

Existen obras que trascienden al tiempo debido a la indiscutible calidad de su contenido, pero solamente aquellas que ofrecen además viajes sonoros espectaculares merecen la denominación de obras maestras. Créanme, mis estimadas amigas, mis apreciados colegas roqueros, esta pieza metálica que cumple 45 años de vida es brutal.

“Sad Wings of Destiny”, de los sacerdotes del metal Judas Priest, te pega un puñetazo en el rostro desde el tema inicial y no te permite abandonar el viaje.

Es increíble que tras un modesto debut discográfico de 1974 hayan sido capaces de crear en menos de dos años el estilo que definiría su extensa y exitosa trayectoria. Si con “Rocka Rolla” (1974) estaban en la búsqueda de su sonido con temas de hard rock psicodélico donde el filo de las guitarras era notorio, fue hasta “Sad Wings of Destiny”, lanzado oficialmente el 23 de marzo de 1976, que su genialidad quedó de manifiesto.

Considero que esta es la obra que mejor describe su personalidad, su talento creativo; nos enseñaba el arsenal de recursos que se convertirían en el sello de su identidad: unas guitarras, a cargo de K.K. Downing y Glenn Tipton, que penetran en tu corazón como cuchillo en mantequilla; la voz sensacional de Rob Halford y una base rítmica heavy desplegada por Ian Hill (bajo) y Alan Moore (batería). No puedo dejar de fantasear en cómo sonaría este disco si en lugar de Moore hubiera grabado con ellos Scott Travis. ¡Madre mía! Sería todavía mejor.

Cuatro décadas y media después de su lanzamiento percibimos que Judas Priest compartió el lanzamiento de “Sad Wings of Destiny” con otras gemas del rock como el inconmensurable “Rising” de Rainbow y el pesado “High Voltage” de AC/DC.

Debe señalarse como arquitecto principal de este proyecto a Glenn Tipton, que fue quien tuvo la visión de rescatar canciones desechadas por Rodger Bain, productor del primer álbum, además de componer la totalidad de los 9 temas, cinco de ellos junto a K.K. Downing y Rob Halford, quien también puso letra a uno más junto a Glenn.

Contraportada del álbum ‘Sad Wings of Destiny’, obra suprema del metal del Reino Unido.

Su segunda placa de estudio fue creada con fragmentos de temas creados para las sesiones del primer disco que fueron descartados entonces, además de nuevos que incluso tocaron en vivo durante la gira de apoyo que inició el 10 de septiembre de 1974, para culminar el 28 de diciembre de 1975. Esto es sorprendente, pues los británicos lograron grabar una colección de temas perfectamente escalonados para que la odisea sonora fuera más completa, y el flechazo necesariamente mortal.

Victim of Changes’ es una mini ópera Rock fabulosa, nacida de la mezcla de dos temas: “Whiskey Woman”, creada por K.K., Tipton y Al Atkins, el cantante anterior, más el aporte de Rob. Es perfecta: el sonido de las guitarras es embriagante y el agudo final de Halford te pone los pelos de punta.

“The Ripper” es toda una pasada, una espeluznante historia que narra los asesinatos de Jack el Destripador en las calles de Londres en 1888. Dura menos de 3 minutos, lo que la hace magnifica: en tan solo 2 minutos con 50 segundos son capaces de entregarnos una joya musical y lírica:Soy una desagradable sorpresa, soy el diablo disfrazado, soy un paso en la noche, soy un grito de susto.”

“Dreamer/Deceiver, Deceiver” es una suite dividida en dos partes que es toda una obra de arte, perfectamente manufacturada con una estructura de guitarras dulces y la voz sublime de Halford que sorprende por esa capacidad para llevar su voz a límites imposibles.

Prelude”, como su nombre lo indica, es una introducción musical con piano, bajo y batería, con las guitarras simplemente punteando el crescendo del tema instrumental hasta desembocar en “Tyrant”, el tema más pesado del disco, una obra infravalorada a lo largo de los años, una de sus mejores creaciones metálicas, con duelos de guitarra fabulosos y la voz de Rob nuevamente poniéndonos a dudar si es realmente humano.

Genocide” tiene el ritmo del debut “Rocka Rolla”, por lo que quizá sea la menos excelente de toda la colección; sin embargo, su ritmo galopante la convirtió en una de las canciones más frecuentes durante la gira.

Epitaph” es interpretada al piano por Glenn Tipton y cantada por Rob con un tono más grave, lo que representa una agradable sorpresa tras la carnicería de agudos que nos ha acompañado a lo largo del recorrido. Es una canción sui géneris para los Sacerdotes del Metal, pues la incorporación de coros es algo que nunca más volvieron a utilizar sino hasta 2008 con el lanzamiento de la obra conceptual “Nostradamus”.

El cierre llega con “Island of Dominion”, otro hard rock galopante que despliega las virtudes de todos los músicos para esculpir un final digno para aquel álbum que fue grabado de noviembre a diciembre de 1975 en los Rockfield Studios de Gales.

Siempre digo que disfrutar de obras atemporales de suprema calidad es un privilegio que todos debemos darnos con frecuencia. Así que, si por algún motivo aún no has escuchado esta maravilla, no te prives más y adéntrate en su magia.

Hace algunos meses compartí el impacto que me causó esta obra a nivel personal, si gustas leerla te comparto el link:

https://www.diariodelsureste.com.mx/discos-de-rock-esenciales-ii/

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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