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Grabado bajo extrañas y curiosas circunstancias, este disco terminó convirtiéndose en uno de los trabajos más fascinantes del inolvidable y original cuarteto británico de hard rock.
El 2 de abril de 1973 culminó en Chicago la gira en apoyo al álbum ‘Volume 4’, la cual abarcó 63 conciertos. Eran tiempos complicados para la banda, que se había aficionado a la cocaína. Las relaciones entre los integrantes comenzaban a alterarse, justo cuando debían comenzar a trabajar en la creación de un siguiente álbum, ya que ‘Volume 4’ se convirtió en todo un clásico, siendo hasta entonces su elepé más exitoso. El reto era alto: debían crear una gran obra sin salirse demasiado del sonido que ya los caracterizaba. Hartos de estar juntos la mayor parte del tiempo, acordaron tomar unas rápidas vacaciones antes de retornar para trabajar.
El plan original era iniciar en agosto las sesiones de composición en la residencia de Bel Air, en la ciudad de Los Angeles, pero al saber que no podrían usar los estudios Record Plant a causa de Steve Wonder (quien estaba grabando utilizando un enorme teclado que requirió una instalación especial en el sitio), decidieron realizarlas en el castillo de Clearwell, ubicado en la frontera galesa, dentro del Bosque de Dean. Tenía foso, puente levadizo, grandes chimeneas en cada habitación, cabezas de animales disecados, y una enorme mazmorra donde se instalaron para componer las nuevas canciones.
Los lugareños les dijeron que en aquella antigua mansión Tudor, construida en 1728, se aparecía el fantasma de un decapitado. El ambiente del lugar, en el que también predominaban las armaduras, fue ideal para realizar sesiones diarias de espiritismo, pero también para comenzar a gastarse crueles bromas entre ellos que trajeron grandes sustos y cataratas de carcajadas.
Por primera vez desde el inicio de su carrera, Tony Iommi acusó una falta de ideas para crear nuevos riffs; sin estos no podían escribirse canciones, y pasaron variaos días con un decrecimiento en creatividad musical, y un considerable aumento en la planificación y calidad de las bromas. No fue sino hasta que escuchando el disco ‘Moontan’ de la banda holandesa Golden Earring, que Tony se inspiró para crear el riff de ‘Sabbath Bloody Sabbath’, el catalizador para destapar la frustración creativa y dar salida a geniales propuestas de guitarra.
Dejaron atrás el pesado ambiente del catillo de Cadwell con la mayor parte de las canciones compuestas, para trasladarse a los estudios Morgan, ubicados al lado de ‘Willesden High Road’, en Londres, para terminar el disco. Los ‘Príncipes de la Oscuridad’ ocuparon el estudio 4 y resultó que en el número 3 el grupo Yes grababa el álbum ‘Tales from Topographic Oceans’. Ozzy hizo amistad con el tecladista Rick Wakeman, con quien se reunía a diario en la cafetería/bar del lugar, invitándolo al estudio 4 para escuchar algunos cortes del disco. A Rick le encantaron, pero cuando Ozzy le tocó la melodía de ‘Sabbra Cadabra’ en un órgano ARP 2600, le sugirió mejorarlo. Fue así como este genial músico se sumó a las sesiones de ‘Sabbath Bloody Sabbath’ para dejar impresa su calidad.

El arte de portada fue ideal: un tipo tirado en la cama sufriendo en sueños el ataque de varios demonios con una calavera y el número 666 suspendidos sobre su cabeza.
Tony Iommi, Geezer Butler, Ozzy Osbourne y Bill Ward lograron mantener el equilibrio entre su habitual sonido y la parte nueva y experimental.
‘Sabbath Bloody Sabbath’ inicia de manera contundente, con un riff poderoso, místico y mágico, que nos invita a penetrar en aquella colección de temas supuestamente oscuros y tenebrosos. ‘Las puertas de la vida se han cerrado en ti, y ahora sólo no hay ningún retorno, deseas que las manos de la perdición puedan llevarse tu mente lejos; no te preocupes si no ves de nuevo la luz de día’.
‘A National Acrobat’ describía en su letra: ‘Estoy atrapado dentro de mi célula embrionaria y los recuerdos intermitentes son lanzados al interminable pozo’, lo que dio pie a afirmar que se trataba sobre el misterio del nacimiento y el ADN, pero Geezer aseguró que mientras la escribió simplemente pensaba en quién selecciona qué esperma atraviesa el óvulo.
‘Fluff’, es un tema instrumental que Ozzy siempre relacionó con ‘The Shadows’. La guitarra de Iommi y el piano de Rick Wakeman son los protagonistas principales de esta gema que jamás fue tocada en vivo. La pieza la compuso Tony como un homenaje a Alan ‘Fluff’ Freeman, el disc jockey de la BBC quien fue de los primeros en programar temas de la banda.
En ‘Sabbra Cadabra’ Rick Wakeman utilizó su Minimoog, sintetizador analógico monofónico, dotando a esta composición, que sin duda es de las mejores del todo el disco, con una enorme profundidad. Ahora bien, ¿quién es esa encantadora y tentadora dama descrita en la letra? ¿Cuál será el precio a pagar por una noche inolvidable de lujuria y perdición?
‘Killing Yourself to Live’ fue compuesta por Butler tomando como base los problemas con el alcohol que arrastraban todos los integrantes de la banda, principalmente él, Bill Ward y Ozzy. Un tema sumamente efectivo que demostraba el nivel de calidad que la banda era capaz de generar.
‘Who are you’ fue una creación de Ozzy, compuesta en su casa de Bulrush Cottage utilizando su sintetizador Moog y donde el cantante se planta ante Dios y le pregunta: ‘En el nombre del Infierno, ¿quién eres tú?’. Esta casa, por cierto, fue puesta en venta en el año 2003 con un precio de 840 mil euros.

‘Looking for Today’ aborda el tema de aquellos seres que solamente quieren esconderse, languideciendo mientras viven el presente sin pensar en el futuro. ‘Todo el mundo se pone encima de ti, el dolor empieza a comer su orgullo. No se puede creer en todo lo que sabía ¿Cuándo fue la última vez que lloraste? reza la letra. Destaca la labor de Bill Ward con su múltiple batería al final, con esos redobles de timbales que viajan de altavoz en altavoz. Son notables las sutiles flautas que proporcionan un aroma progresivo.
‘Spiral Architect’ incluyó una orquesta completa dirigida por Will Malone, quien también se hizo cargo del arreglo. Es notable el trabajo de cuerdas de ‘The Phantom Fiddlers’ en este tema que cierra el disco de manera magistral. El riff fue creado por Geezer con la contribución de Iommi. Como no sabían escribir partituras, Ozzy se encargó de tararear a los músicos cómo querían que sonara la pieza.
Considerando todos los factores que enfrentaron los músicos durante el proceso de grabación, podemos afirmar que este fue el último gran álbum de Black Sabbath.
El álbum fue lanzado oficialmente el 1 de diciembre de 1973, y la banda realizó una extensa gira de 59 conciertos en apoyo al disco, iniciando el 9 de diciembre de 1973 en Newcastle y culminando el 16 de noviembre de 1974 en Sydney.
RICARDO PAT





























