Popotes y Tapas

By on junio 22, 2018

Perspectiva

Popotes y Tapas_1

“Nací siendo un pobre muchacho de campo,

hijo de la Madre Naturaleza”

Mother Nature’s Son, The Beatles

Muchos de ustedes habrán visto el video: una tortuga caguama es trasladada al bote de unos investigadores en busca de ayuda; al revisarla, los investigadores detectan que hay algo en el interior de una de las fosas nasales del quelonio que le está causando mucho dolor; después de insertar una pinza en la fosa nasal, y de nosotros presenciar el dolor del animal durante las maniobras para retirarlo, pedazos del objeto comienzan a salir, junto con la sangre del animal: es un popote de plástico que se alojó en su fosa. Finalmente, sin la presencia del popote, ya limpia la fosa nasal, el quelonio es devuelto al mar. El video se encuentra en esta dirección, por si quieren verlo.

Para aquellos de ustedes que aún no lo hayan escuchado: el tiempo que toma que se degrade un popote es de más de cien años, aunque estudios demuestran que en realidad nunca se degradan por completo, contra los veinte minutos de uso que típicamente se les da. Los popotes actuales se hacen de polipropileno, un plástico que, dada nuestra pobre cultura como especie y nuestra despreciable costumbre de tirar la basura en cualquier lugar menos el que le corresponde, acaba depositándose en los océanos, afectando a los animales marinos que lo consumen sin saber qué es o, como en el caso de la tortuga, tienen el infortunio de entrar en contacto con ellos.

Por ello, porque es necesario que desarrollemos una cultura de cuidado de nuestro ambiente, numerosas empresas dedicadas a vender alimentos están promoviendo descontinuar el uso de los popotes, campaña a la que les invito a sumarse inmediatamente, si es que aún no lo han hecho. En Mérida, el primer negocio en el que vi la campaña –que continúa, por cierto– inicialmente nos hizo pensar que era una manera de reducir costos; pero fue hasta que, poco tiempo después, vi el video de la tortuga que comprendí que la campaña va más allá de la economía. Al dejar de usar popotes, para lo cual tan solo debemos indicar a nuestro mesero al ordenar nuestras bebidas “sin popote, por favor”, estamos tomando una acción de conservación de nuestra fauna, de nuestro entorno.

Me da gusto ver cómo esta simple, pero poderosa, acción va tomando auge tanto en negocios (algunos solo entregan popotes si el cliente los pide) como entre comensales. Así que la invitación está allí para que se unan a esta campaña, como comensales y como negocios. Una acción a la vez podemos ayudar al medio ambiente. Pidamos entonces de ahora en adelante todas nuestras bebidas “Sin Popote, por favor.” Mayor información en la página de Semarnat que se indica a continuación: https://www.gob.mx/sinpopote

El segundo tema en esta aportación tiene que ver con el Tapatón que año con año los Scouts llevan a cabo. La idea de recolectar tapas para ayudar a los niños nació en Colombia, y se ha desperdigado por el mundo a través de los Scouts.

Los Scouts recolectan tapas de plástico en todo el país, que posteriormente intercambiarán con algunas empresas por dinero que se usará para pagar tratamientos contra el cáncer en niños. Las tapas que recolectan son de cualquier envase de plástico, de cualquier color. La versión 2018 finalizó hace un par de semanas y, por lo tanto, la campaña 2019 ha iniciado.

Todos nosotros destapamos contenedores con líquidos: gaseosas, jugos, envases de leche, botellones de agua, botellas de agua, etc. Pues bien, ahora la invitación es a ir acumulando todas las tapas que les sean posibles, con el fin de contribuir a esta causa. No solamente estaremos ayudando a pagar tratamientos para aquellos niños que más necesitan atención dada la naturaleza de sus afecciones, sino que también estaremos contribuyendo con otra pequeña acción a la conservación de nuestro medio ambiente: el plástico de las tapas será reciclado, y no aumentaremos la circulación de plástico ni, por lo tanto, generaremos más basura. Por lo tanto, estaremos ayudando y ayudándonos.

Aún falta mucho por hacer para dejar de depender tanto de los plásticos, pero también es cierto que cada vez vemos más campañas diseñadas para dejar de consumirlo. De salida, mencionaré un par más que me parecen excelentes: 1) sustituir un sabucán para colocar lo que compremos cada vez que vayamos de compras, en vez de llevarnos las bolsas de plástico del super o del lugar donde hayamos adquirido los bienes ahorrará cientos de bolsas de plástico que nos son entregadas; 2) utilizar una botella de agua múltiples veces, rellenándola cada vez que fuera necesario, en vez de abrir botella tras botella de plástico, también alivia la generación de basura y el consumo de plástico.

Desde esta perspectiva, es a través de pequeñas acciones como estas que vamos cambiando nuestra cultura y protegemos a nuestra Madre Tierra, a nuestra casa. En caso de que lo hayamos perdido de vista, solo tenemos una y, por nuestra propia supervivencia como especie, más nos vale cuidar de ella.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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