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Editorial

Entre los episodios nacionales, memorables en estas primeras semanas del mes de septiembre de cada año, está la fecha de consumación de la Independencia Nacional. Un gran suceso, sin duda.
El razonamiento nos obliga a la reflexión de que no se trata de un suceso que ocurriese por generación espontánea, sino que fue –como otros muchos que han modificado la historia de los pueblos de mundo– el producto de una concatenación de acciones y situaciones, todas ellas vinculadas a los anhelos y esperanzas acumuladas por pueblos y naciones en todo el orbe.
Como país vecino de un gigante industrial hambriento de espacios y beneficios, en nuestro México la Historia ha sido pródiga en sucesos desde los tiempos de las poblaciones originales, hasta las experiencias de nuestros conciudadanos del tiempo presente. Su expansionismo nos ha despojado de una gran parte de nuestro territorio patrio, que dominan militar y políticamente, mas nunca de nuestra cultura y raíces que siguen ahí, sembrados en las mentes de los mexicanos que aún habitan las tierras ancestrales.
En México, mujeres y hombres ilustres han sido los cimientos de nuestra nacionalidad, consolidada a través de siglos de arduas luchas contra la Naturaleza, las condiciones climáticas, grupos humanos invasores, y ambiciones de grandes potencias de este y otro continente.
El concepto de Patria, como término vinculatorio a nuestros padres y ancestros, se afirma en estos días del mes de septiembre de cada año.
Es en este espacio temporal que los mexicanos hemos enaltecido a los Niños Héroes de Chapultepec que ofrendaron sus vidas en aras de nuestra patria y que, siendo cadetes, intentaron evitar que con la fuerza de las armas los ejércitos norteamericanos ocuparan su Escuela Militar, en uno de sus intentos por dominarnos como país.
Por ello, año con año, en este septiembre, Mes de la Patria, glorificamos a estos jóvenes cadetes que ofrendaron su vida para salvar la dignidad de nuestra patria. Son y serán siempre merecedores de nuestro respeto y admiración.
Pasan los años, pasarán los siglos, pero jamás olvidaremos la gesta heroica de nuestros niños y jóvenes héroes de Chapultepec.





























