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XVI
AUTOR:
LORENZO COHUO KÚ
MUNICIPIO:
DZIDZANTUN – CANSAHCAB
Mestiza de mi Pueblo
Al pasar por el parque de Cansahcab, pueblo donde nací un 15 de abril de 1958, siempre me gusta observar a la mestiza: un monumento esculpido en bronce que mide 1.20 metros de alto, en el que se aprecian las características de la mujer maya, símbolo de nuestras raíces y tradiciones, ataviada con terno, rebozo, sorongo, cintas y joyas de filigrana, representando a la mujer mestiza de nuestro Estado en el mundo entero. Este monumento es orgullo de los cansahcabeños, pues en toda la región no se encuentra otro similar que iguale y rinda tributo a la mujer autóctona, a la “Mestiza de mi pueblo”. Con los brazos en alto, el pie izquierdo ligeramente levantado, en una posición característica de una auténtica bailadora de jarana, muestra la belleza y sencillez de la mujer representativa de Yucatán.
Cansahcab, tierra de poetas como Rubén Darío Herrera Martínez, Fernando Méndez Yam, Luis Felipe Castillo, Eleazar Méndez y Felipe Castillo Vega. Tierra de hombres ilustres como Vicente Erosa Cámara, Jorge Esma Bazán, Víctor M. Martínez Herrera, y el Teniente Coronel Víctor Cauich. Pueblo donde todavía se aprecia y da un lugar privilegiado a la mestiza. Donde la vaquería ocupa un lugar especial en las fiestas tradicionales: en septiembre en honor a la Virgen de la Natividad (día 8), y en enero en honor de los 3 Reyes Magos de Sac-Catzín (día 6). Lugar donde todavía se observa en los gremios el ramillete de las cintas y la cabeza de cochino que anuncian el comienzo de la fiesta.
En lo religioso, se realizan rosarios, misas, salidas y entradas de gremios que, con la llevada de estandartes y velas, contribuyen al rescate de nuestras tradiciones. Se escucha por la mañana el estallido de los voladores y por la noche, en el atrio de la iglesia, se aprecian los voladores de “luces”, se queman “cascadas”, “hiladas”, “lluvias de estrellas”, algún “ciprés”, una “bomba” y hasta un “torito”, de acuerdo a las posibilidades económicas de los “hermanos” del gremio. La charanga acompaña la llevada de las “velas” y, al llegar a casa del hermano mayor, interpreta bonitas jaranas que alegran el ambiente.
Los “Aires Yucatecos” marcan el comienzo de la vaquería donde se baila la jarana; una de las expresiones musicales producto del mestizaje, derivado de la música popular andaluza, siendo el más genuino y típico baile popular Yucateco. Reviste dos formas métricas: la valseada, en ¾, con ritmo de jota aragonesa, y la zapateada, en 6/8, es un zapateado andaluz. También comienza el trabajo del “bastonero” que, a ritmo de una diana, acompaña a las sociedades jaraneras y sus respectivas embajadoras a entrar al salón de baile. Los jaraneros portan albo traje regional y “alpargatas chillonas”. La orquesta interpretará: “Las mujeres que se pintan”, “La angaripola”, “El chinito koy koy” y “El torito”, suertes que alegran y dan vida a la vaquería. La orquesta hace una pausa cuando al unísono se grita… “¡bombaaaa!” Y se escucha una copla o estrofa compuesta con versos llenos de picardía, halagos, y a veces de ironías, que el hombre dedica a su pareja, y que ésta a veces contesta de igual forma.
Con el tablado lleno de tope a tope, y luego de “coronar el ruedo”, comienza la corrida de toros. Se dejarán escuchar los “olés” y el griterío de emoción, los jinetes lucirán sus mejores cabalgaduras y, sin faltar, alguien montará un toro. Los niños podrán comprar desde la “baranda” ricas golosinas, y después de la corrida podrán subirse a los juegos mecánicos, o simplemente podrán pasearse por el parque. Éste luce lleno de gente que sale a divertirse y disfrutar de los ricos “churros”, las sabrosas “marquesitas” y los famosos dulces de fiesta, como son los “mazapanes”. Otros, después de la corrida podrán degustar rico y sabroso “chocolomo”, acompañado de los frescos rabanitos. De todo esto, durante los días que dure las dos fiestas de año, es testigo la “Mestiza de mi pueblo”.
Según se cuenta, en los años cincuenta las vaquerías se realizaban en el centro del parque durante varios años. Esto fue posiblemente el motivo para que, en el período del presidente municipal Sr. Leopoldo Vargas Hobak, conocido popularmente como “Don Babucha” (1968 – 1970), se realizara una construcción de forma circular de 1.50 metros de alto por 10 de circunferencia, en la que se llevaba a cabo vaquerías y festivales de todo tipo; ésta fue conocida como “el pastel”. Fue a fines del período (1971 – 1973) del Sr. Gregorio Sauri Nahuat, que por cierto lo terminó un consejo encabezado por el Sr. Rolando Castillo Méndez, cuando se instaló en el centro del parque el monumento de la mestiza, elaborado en bronce por el escultor Enrique Gottdiener Soto, demostrando la grandeza de su obra. Fue inaugurado siendo diputado local el Lic. Renán Solís Avilés y Gobernador del Estado el Dr. Francisco Luna Kan, quienes fueron testigos de este trascendental acto.
Llama la atención que, en los últimos años, dicho monumento haya sido cambiado de lugar y posición dentro del mismo parque, siendo presa quizás de los caprichos de las autoridades municipales, que tal vez sin respeto alguno han optado por hacerlo.
Originalmente fue instalada en el centro del parque, sobre una base cuadrada de 1.50 metros de altura, de frente al oriente, a la salida del sol, como mirando la entrada y salida de los feligreses de la iglesia de San Francisco de Asís.
Siendo presidente municipal el Profr. Miguel Sauri Flota (1991 – 1993), este monumento fue modificado al implementarse una sofisticada y novedosa fuente que rodeó a la mestiza, acompañada de luces multicolores.
En el período del Sr. Francisco Méndez Soberanis (1996 – 1998) fue retirada de su lugar, mientras se construía el kiosko en lugar de la fuente. La mestiza fue depositada detrás del Palacio Municipal unos meses, hecho que no fue del agrado de los amantes de la cultura. Un grupo de personas encabezadas por doña Elda Leo, esposa de “Don Babucha”, pidió al presidente municipal su pronta reinstalación en el parque. Fue depositada sobre una base circular de unos 80 centímetros de alto, a unos 25 metros del centro del parque, con dirección al norte, mirando ahora al palacio municipal, lugar donde se realizan las bonitas vaquerías, como rindiéndole tributo a este monumento.
Es digno mencionar que, inspirado en las mestizas de este pueblo, Don Gilberto Rosado Pérez compuso la jarana “Linda Cansahcabeña”. Otra jarana es “Mestiza elegante”, y una poesía anónima: “Mestiza Cansahcabeña”. Mención honorífica a las sociedades jaraneras que han existido. Algunas de ellas han logrado sobrevivir a través del tiempo: “Flor Naciente”, representada por el Sr. Mario Lavadores, “Flor de Carolina” por el Sr. Bernabé Caamal, “Linda Cansahcabeña” por el Sr. Florencio May, “Rubén Darío Herrera” por Horacio Castillo Chan, y otras como “Espiga de Oro”, “Isora Club” y “Cansahcab Juvenil”. Se recuerda a los bastoneros Carlos Castillo, Rodolfo Ayala y Mario Lavadores Poot.
En los años setentas, se organizaron bailes de la “Bella época” por un grupo de aproximadamente 75 parejas denominado “Los Xláh-Paches”, representados por los Sres. Mario Montañéz V., Antonio Méndez Ayala, Higinio Arjona, Camilo Ayala, Mario Lavadores y el Prof. Virgilio Sánchez Caiuch. Esto motivó que aparecieran grupos similares en Temax, Dzilam González y Telchac Pueblo, que posteriormente se incorporaron en visitas recíprocas a los bailes organizados en dichos municipios.
En el año 2000, el Prof. Aristeo Collí Chalé formó un grupo jaranero el cual se conoce como Túmbén Zasta’al, compuesto por 20 parejas, entre ellas 6 de niños entre 8 y 10 años, teniendo como embajadora a la señorita Delma Rosana Lavadores Rivero. La última sociedad jaranera se integró en el año 2009; lleva por nombre “u’oko’ot Kaj”, y es representada por el Prof. Jaime Chan.
De parte de lo anteriormente expuesto, la “Mestiza de mi pueblo” ha sido testigo a través de los años.
Un detalle que causa tristeza es que nadie da razón del paradero de la placa original alusiva de la inauguración, donde lógicamente se encuentra la fecha exacta de este acto, ya que no fue colocada nuevamente en la base donde ahora se encuentra.
Quizás el hecho de haberla cambiado de lugar en varias ocasiones ha influenciado para que se cuente que más de una persona la ha visto, al filo de la madrugada, bajarse de donde se encuentra y caminar hacia el centro del parque, donde originalmente fue puesta hace 39 años, y subirse al kiosko, como dando a entender que ese lugar le corresponde.
“Mestiza de mi pueblo”, si antes mirabas a los feligreses salir de la iglesia, hoy miras a los visitantes del Palacio Municipal. Eres testigo de los últimos cambios de administración que, por cierto, han sido de diferentes partidos políticos, los cuales han respetado no cambiarte nuevamente de lugar, y sigues siendo motivo de admiración, inspiración y orgullo de mi Cansahcab.

Continuará la próxima semana…





























