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Las mariposas forman parte de la familia de los insectos, el grupo animal más poblado y pródigo en especies. De hecho, existen tantas especies de mariposas (cerca de 250 mil) que difícilmente algún humano podrá presumir jamás haberlas visto todas o una gran parte de ellas a lo largo de su vida. Las mariposas existen desde hace aproximadamente 50 millones de años y son parte esencial de la vida en la Tierra y su biodiversidad. La mayor parte de las especies de mariposas son seres bellos por naturaleza.
Se componen de cabeza, tórax y abdomen las cuales albergan diferentes funciones.
Cabeza se compone de antenas, ojos y trompa.
Las antenas de las mariposas tienen el mismo papel que la nariz en el caso de los humanos. Pero, son mucho más sensibles a los olores que nuestra nariz. El hecho de que ambos órganos olfativos, ambas antenas, estén separadas les permite localizar fuentes de olores.
Las mariposas utilizan los olores para encontrar las flores y a otros insectos, pueden oler feromonas a varios kilómetros. Para detectar los olores, se dirigen hacia ellos detectando la concentración de las moléculas de perfume presentes en el aire. La concentración se hace más fuerte conforme más se aproximan a la fuente.
Ciertas especies de mariposas tienen antenas bipectinadas, lo que aumenta aún más su sensibilidad. Estas antenas llevan centenares de pelos provistos de poros y de vesículas sensoriales que trasmiten la información al sistema nervioso. La longitud de las antenas es variable y puede alcanzar, en ciertas especies, hasta tres veces la longitud del cuerpo.
Los ojos de las mariposas están formados por millares de pequeños ojos llamados ommatidios. Cada ommatidio tiene su nervio óptico y sonido cristalino. La disposición del ommatidios sobre el ojo tiene facetas abombadas de forma que cada uno puede mirar en una dirección ligeramente diferente, lo que permite al insecto percibir el menor movimiento alrededor de él. A pesar de los millares de ommatidios que les permiten tener una visión muy completa, las mariposas no pueden detectar movimientos lentos y tienen una vista muy poco precisa.

La trompa, que es la lengua de las mariposas, es un tubo hueco compuesto por dos canalones situados alrededor de un tubo central. Cuando no la está utilizando, el insecto la enrolla en una estructura protectora situada bajo su cabeza. Los machos se sirven de su trompa para absorber las sales minerales que les son indispensables para producir las feromonas.
La trompa permite también, a machos y hembras, aspirar el néctar de las flores que contiene fructosa, glucosa, proteínas, vitaminas y otras sustancias energéticas indispensables para volar. El tamaño de la trompa de las mariposas es muy variable. Depende de las flores de las que la mariposa saca su alimento. Éstas pueden alcanzar una longitud considerable.
El tórax de las mariposas está constituido de tres segmentos quitinosos rígidos. Cada segmento lleva un par de patas. Las alas anteriores están fijadas en el anillo central, mientras que las alas posteriores están fijadas en el anillo trasero. El tórax es el soporte de todos estos miembros, lo que explica por qué el tórax es la parte del cuerpo más musculosa.
El abdomen le sirve a la mariposa principalmente para la reproducción, pero contiene también el intestino y el corazón. En la mayoría de las hembras, el abdomen está provisto de un ovipositor que sirve para la puesta de los huevos. El abdomen de la hembra es generalmente más grueso que el del macho, ya que contiene los huevos, que son a menudo numerosos.
Ciertas especies tienen el aparato auditivo situado sobre el abdomen. Las hembras de ciertas especies nocturnas están provistas de glándulas olfativas muy poderosas, situadas en la zaga del abdomen, cuyas secreciones tienen como papel atraer los machos.

Como podemos ver, las mariposas son unos seres fantásticos. Muchas especies de esta familia de insectos reúnen una belleza muy singular y engalanan paisajes que sin su presencia francamente no serían lo mismo. Esto ha atrapado la atención de los paisajistas y naturalistas desde la era antigua hasta la contemporánea, lo cual queda reflejado en numerosas obras plásticas y estudios biológicos y naturales; tan es así, que algunas especies como la Monarca son muy populares, al punto de que a ellas han sido dedicada obras literarias, cinematográficas y dramatúrgicas, y estudios científicos que datan de hace más de tres siglos.
Las mariposas también han impactado la simbología humana. Hoy su imagen es utilizada con frecuencia para representar asuntos relativos a la paz, lo estético, la libertad y la ecología.
Dentro de los ecosistemas ocupan un rol relevante, siendo normalmente medidores de la calidad ambiental y el estado de conservación de un ecosistema.
Las mariposas transportan el polen de las flores a diversas plantas con lo cual ayudan a la polinización, hacen parte de la cadena trófica de los seres vivos y son indicadores ecológicos de la diversidad y salubridad de los ecosistemas en que habitan.
Las mariposas son excelentes bioindicadoras del estado de salud de los ecosistemas naturales: más que ningún otro animal, reflejan las condiciones de conservación o de alteración de los ecosistemas debido a la estrecha relación planta-animal.
Dos de los cuatro estados de desarrollo por los que atraviesa una mariposa dependen exclusivamente de las plantas: las orugas son netamente herbívoras, mientras que los imagos (la mariposa adulta) se alimentan sobre todo de néctar y de polen.

Las mariposas son insustituibles en las cadenas tróficas de un ecosistema determinado, debido a que constituyen alimento para otras muchas especies de aves y mamíferos que se alimentan de insectos, y fundamentales para procesos como el control de plagas y la polinización, además de lo importante que son para la salud de determinadas plantas.

Las mariposas resultan relevantes también para la ciencia. Son empleadas en muchísimas investigaciones como organismos de referencia para determinar los impactos en un ecosistema de la erosión del hábitat o del conocido cambio climático, pero también han sido estudiadas históricamente para conocer sobre distintas ramas como las migraciones animales, evolución y enfrentamiento de plagas, evolución, embriología, genética, variaciones poblacionales, entre otras.
Las mariposas, además de bellas, son importantes, e impactan esferas como la educación y la economía.
Estos insectos son a menudo estudiados por los niños en biología básica o ciencias naturales, para conocer sobre ciclos de vida animal, punto en el que la mariposa es paradigma y un ser fascinante por su curiosa evolución de huevo-oruga-crisálida-mariposa. Asimismo, es estudiada en tópicos como migraciones, iridiscencia y patrones alares y anatómicos, dada la amplitud de especies y dispersión por distintas latitudes, el estudio educativo de las mariposas permite que los peques conozcan más de otros lugares geográficos, ecosistemas y especies con las que estos seres conviven.

Respecto a la economía, podemos señalar que por sí solo este grupo de insectos es capaz de atraer numerosos grupos de turistas interesados en él, o en descubrir los encantos que los paisajes en que habitan puedan ocultar. Un ejemplo del impacto de la mariposa en el turismo es México, donde cada año confluyen miles de personas interesados en conocer de cerca el ciclo migratorio de la Monarca.
Los efectos del cambio climático las afectan drásticamente: al subir la temperatura las especies modifican sus hábitos, ciclos reproductivos, dónde viven, y se trasladan a zonas más altas. Con el aumento de temperaturas derivado del cambio climático en tan sólo dos grados para los próximos 30 años, las mariposas perderían el 80 por ciento de su hábitat. Además, algunas especies podrían llegar a desaparecer ya que a partir de mil 600 metros tienen serios problemas de supervivencia y el cambio de vegetación que se produce a esas alturas puede hacer que no cuenten con la alimentación necesaria.
Debemos crear conciencia. Somos los únicos responsables de este ecocidio. Estamos afectando a un sinnúmero de especies. Es la única casa que tienen, y tenemos, para vivir. Pongamos ya un alto.
Somos privilegiados en tener a estos bellísimos insectos. ¡Cuidémoslos!
Dra. Carmen Báez Ruiz





























