La Cuarta Transformación

By on abril 11, 2019

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Pedro Escamilla Esquivel

Estimados lectores,

Les deseo un inicio de año lleno de expectativas positivas y de bienestar a todos ustedes y a la población en general.

Estamos prácticamente inaugurando un nuevo gobierno producto de una elección inédita en nuestro país y en la que políticamente los ciudadanos ordenaron un cambio drástico como resultado de un hartazgo y enorme desilusión de los gobiernos emanados de los partidos del PRI y del PAN, desde Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto.

Desde hace treinta años, el modelo Neoliberal implantado por esos gobiernos privilegió al mercado como punta de lanza, la variable que por su solo funcionamiento daría las condiciones para obtener un desarrollo y crecimiento de nuestra nación.

La realidad actual mostró un panorama diametralmente opuesto al pronosticado: pobreza en crecimiento, desarrollo muy desigual en la población –pocos tienen mucho y muchos tienen poco–, la primacía de lo económico hacia lo político, las estadísticas del INEGI y del CONEVAL así lo demuestran.

El pueblo, a través de las elecciones, ordenó un cambio de rumbo. A la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador -AMLO- y su Movimiento de Regeneración Nacional, (MORENA), las expectativas fueron muy altas.

Estamos, al día de hoy, a cuatro meses del nuevo gobierno, y llama la atención que en las conferencias mañaneras del presidente el día de hoy llame a los “distribuidores privados de combustibles a bajar los precios,” advirtiendo que “cada lunes exhibirá a los gasolineros que la vendan más caro” (Sin Embargo, 9 de abril). El Subsecretario de Hacienda Arturo Herrera indicó, cito textualmente: “los precios de la gasolina y el diésel se han visto en aumento porque los incentivos fiscales que ha otorgado la dependencia se han quedado también en el margen de ganancia de las estaciones de servicio” (Sin Embargo, 9 de abril).

También comentó que la (COFECE), Comisión Federal de Competencia encontró, cita textual del periódico digital Sin Embargo 9 de abril, que:

  1. Los grupos económicos con las mayores participaciones de mercado no han cambiado significativamente en el tiempo.
  2. El mercado está altamente concentrado a nivel regional.
  3. Desde la liberalización ha habido mayor concurrencia en el mercado, pero esto no se ha reflejado en menores precios.
  4. El comportamiento observado de los precios sugiere poder de mercado.

En artículo anterior denominado Carta al futuro Presidente, enumerando una serie de problemas, en uno de ellos planteé cómo va a lograr que la economía del país sea más competitiva internamente, esto es, que las grandes empresas que dominan el mercado sean de menor concentración monopólica, desbaratar los monopolios, oligopolios, cuyos precios son más altos y de menor producción que si hubiera un mercado más competido. Este problema viene a colación por lo anteriormente planteado por el Presidente en lo que respecta a la gasolina. El Subsecretario de Hacienda comenta que el mercado de distribución de gasolina está altamente concentrado a nivel regional, lo que significa que el mercado de la gasolina no es un mercado competido, en donde hay gran número de distribuidores que compiten para dar un mejor servicio en precio y calidad; no es el caso de los distribuidores de gasolina, aunque existen muchas, pero están en pocas manos. De ahí la alta concentración a nivel regional.

En la teoría económica hay un capitulo en Microeconomía denominado Estructuras de mercado, en él los economistas han descubierto que hay cuatro formas de mercado, siendo uno de ellos el oligopolio. Esta estructura tiene las siguientes características: pocos distribuidores, que se pueden poner de acuerdo en la fijación de precios y de cantidades de producción y de ventas. ¿Por qué no han bajado los precios de las gasolinas? Ya lo dijo el subsecretario: “los precios de la gasolina y el diésel se han visto en aumento porque los incentivos fiscales que ha otorgado la dependencia se han quedado también en el margen de ganancia de las estaciones de servicio.” Nosotros que pagamos impuestos, esos recursos que el Estado obtendría para beneficio de los consumidores no se trasladan a ellos, se quedan con los empresarios de los distribuidores de gasolina.

En un trabajo titulado “Poder de Mercado y Bienestar social”, elaborado por la Comisión Federal de Competencia, se plantea que la desigualdad, pobreza y acceso limitado de la población a los bienes y servicios generados por la economía de un país son generados por un binomio: ingresos disponibles y el costo de los bienes y servicios. La mejoría en los ingresos de la población ha sido siempre una postura de todos los gobiernos de diferentes tintes políticos, las políticas públicas de distribución del ingreso siempre han sido esgrimidas. En contrapuesto, el costo de los bienes y servicios casi siempre ha sido una política pública menos visible, se ha dejado de lado y, sin embargo, es importante tomar en cuenta esta variable en la ecuación para la mejora en la calidad de vida de la población. Un ejemplo: si mejoran los salarios – mejorando en consecuencia los ingresos de los trabajadores-, pero el costo de los bienes y servicios sube en la misma proporción en que se mejoraron los salarios, la situación económica de ese sector no mejora. La situación empeora si el aumento de los precios de las mercancías y los servicios es mayor que el incremento de los salarios. Como se ve, para lograr metas de mejoría en la población de un país no basta con tomar medidas unilaterales en una sola variable de la ecuación -los ingresos-, sino hay que contemplar en las políticas públicas la situación integral.

Ahora bien ¿qué es lo ocasiona el encarecimiento de los bienes y servicios de una economía? Tradicionalmente se ha mencionado como factor la inflación en el alza generalizada de precios, pero hay otro factor que casi no se menciona y que tiene una enorme importancia como efecto en el aumento de los precios: El Poder de Mercado de determinadas empresas. Los distribuidores de gasolina tienen un poder de mercado que les ha permitido aprovechar la oportunidad de los estímulos fiscales y apropiarse de ellos; esto les ha permitido tener ganancias extraordinarias y, a cambio, han empobrecido a la población a través del encarecimiento de precios.

Las medidas planteadas por el Presidente de dar a conocer que gasolineras venden caro es una medida que, aprovechando la transparencia en la información en beneficio del consumidor, empodera al consumidor en la elección de gasolineras que vendan el combustible más barato, en detrimento de las que vendan caro.

En una economía de corte neoliberal, el gobierno no debe de meter las manos para regular este fenómeno, es el mercado el que debe de regular; pero ya vimos lo que paso en treinta y seis años.

En un estado de bienestar, el estado debe regular las anormalidades que genera el mercado, de ahí las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador de que si los distribuidores de gasolina no bajan los precios, como medida extrema, el Estado puede colocar, en ciudades estratégicas, gasolineras que sean propiedad del gobierno y vender gasolina más barata.

Sin embargo, hay sus contratiempos. el dirigente de la COPARMEX, Gustavo Hoyos, en declaraciones recientes manifestó su desacuerdo en las medidas anunciadas por el Presidente; argumenta que ellas atentan con el libre mercado.

Ya vimos lo que causa dejar libre al mercado.

Veremos qué pasa.

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