La conexión mística de los Mayas con el Cosmos

By on octubre 3, 2019

Jorge Frías Castillo

En muchas crónicas se ha mencionado la relación mística con el cosmos que desarrolló la civilización Maya. Al interactuar con arqueólogos, astrónomos, revisar libros antiguos inéditos y manuscritos tanto de la Conquista como de líderes espirituales, volamos hacia nuestra imaginación astral, observando el astro-universo en las noches estrelladas del Mayab, en lugares con esa energía como en Uxmal.

Así mismo en Oxkintok, trasladándonos en nuestro espíritu por ese laberinto entre el espacio y el tiempo donde los muertos reposan nos preguntamos: ¿Qué les orilló y dio la pauta para desarrollar tantos conocimientos astronómicos?

En una gruta-cueva llamada “LASCAUX” en Francia, que solo se ilumina en el solsticio de invierno, aquellos hombres recién convertidos en Sapiens lograron plasmar con pintura natural refinadas figuras en base a su observancia y pensamiento de animales que, con interpretaciones recientes, se acoplaron a constelaciones visibles en el cielo, lo que los espeleólogos, arqueólogos y paleontólogos relacionan con el movimiento migratorio de los animales.

Los Mayas, entre los siglos lV y Vll a.C., se desenvuelven en una astronomía cenital; por tiempos y observación elaboran complejos calendarios con gran referencia de Venus, muy interesados en la recurrencia de fenómenos astrales, todo esto influyendo en su pensamiento y modo de vida, traduciéndolas en divinidades celestiales, como lo muestran sus códices y escritos, aunque de una manera muy compleja, configurando una mitología muy similar a la de los griegos.

Entre los griegos, Aristóteles dominó otros campos como la filosofía, física, economía, política, pero siempre con una idea geocéntrica del universo. No cabe duda que en los siglos lV y Vll a.C. se necesitaban dos sistemas geocéntricos para poder entender a los astros, y también un sistema Heliocéntrico.

Desde ese punto se acopia la información para gobernantes y agricultores, navegantes, para prever los fenómenos celestiales e identificar las configuraciones astrales que ayudaron a varias culturas a hallar planetas en su órbita, aunque en esos tiempos estas investigaciones se volvían filosóficas, carentes de muchas pruebas, y entonces se volvían fantasías, leyendas o mitología, además de relacionarlas con la religión.

La extensión cultural astronómica de la civilización Maya trascendió durante todo el periodo clásico de manera extravagante y sofisticada, dando como ejemplo los incontables descubrimientos de importantes estructuras ceremoniales, urbanas y celestiales en medio de la selva del Petén y a lo largo de los litorales peninsulares.

Así mismo, en el centro del país, en la cuenca de México, se han localizado restos de entierros grupales con leyendas e iconografías especiales multiformes de esencia cosmogónica que corresponden a personas del preclásico o período formativo 100 a 300 a.C.

Definitivamente hoy en día, con las nuevas tecnologías satelitales y de laboratorios como el sistema LIDAR (Light Detection and Ranging), con sensores, desde aeronaves, drones o satélites, se pueden mapear y escanear hasta 2,100 km2 y encontrar un sinfín de nuevas estructuras del mundo Maya mesoamericano, con la posibilidad de conocer aún más los secretos cósmicos.

Lo extraordinario es que los arqueólogos, historiadores e investigadores, a pesar de la destrucción por la Conquista, la absorción de la selva y el desarrollo moderno, sigan revelando más hallazgos de nuevos centros urbanos, estructuras, y también escritura en códices y pinturas desde tiempos primarios del período Clásico. El Estadounidense Marcelo Canuto, arqueólogo de la Universidad de Tulane, es uno de los directores de estas investigaciones.

No cabe duda que toda la información que florece de nuevas interpretaciones de los mayas en su relación con el cosmos sugiere parámetros en la edificación de templos y pirámides con más de 30 metros de altura, haciéndolos sentirse en éxtasis por su capacidad de dominio de la selva.

Lo especial de sus construcciones, la vestimenta de sus gobernantes, sacerdotes, sus diseños, su arquitectura y modos de vida, así como la transfiguración antropomórfica de sus deidades, los llevaron a un nivel elevado en el idealismo de su medio y amplitud de su mente.

Las investigaciones aún continúan a lo largo de la península de Yucatán y el Petén, incluyendo los enlaces espeleológicos en el fondo submarino de las cuevas, afirmándolos como sistemas acuíferos sofisticados del planeta que también nos llevan a un mundo tridimensional cósmico y el imaginario del pensamiento y obra de los mayas.

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