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Cine

Fue en el año 2004 cuando, con el estreno de la cinta Saw: Juego Macabro, un jovencísimo James Wan popularizó el uso del término torture porn, que se refiere a producciones cinematográficas en donde se hace más énfasis en el alto grado de sadismo del contenido que en el desarrollo de la trama. El estreno de esta cinta terminó por ramificarse en siete secuelas de calidad cada vez más inferior, la más reciente de ellas es Jigsaw: El Juego Continúa, que trata de innovar y re-inventar a la ya muy desgastada franquicia, pero termina por confirmarnos la naturaleza innecesaria de su existencia.
La historia se centra en dos escenarios a la vez: un grupo de personas que se enfrentan al ya conocido juego, y un grupo de forenses y detectives, encabezado el primero por Logan Nelson (Matt Passmore) y el segundo por Halloran (Callum Keith Rennie) quienes, a causa de unos asesinatos extraños y sumamente crueles, sospechan el regreso de John Kramer (Tobin Bell), el Jigsaw original, quien supuestamente murió 10 años atrás.

Proponiéndonos ambiciosos giros de tuerca, que una vez que se llega a la conclusión se vuelven pretenciosos y hasta ridículos, los hermanos Spierig nos entregan una película difícil de definir o ubicar dentro de la saga, ya que en algunos momentos pareciera que se trata de un spin off de la franquicia, y en otros da la impresión de ser una precuela la cual, si se analiza la línea temporal propuesta por las cintas anteriores, se siente desubicada.
Por su parte, las actuaciones del elenco, a excepción de Laura Vandervoort, dejan mucho que desear, al brindarnos interpretaciones simples y olvidables, aunque considerablemente mejores en comparación con las últimas entregas de la saga. Y es por culpa de este aspecto que la cinta carece de suspenso, y por consiguiente, a pesar de lo explícitas que son varias de sus imágenes, el grado de impacto es muy bajo, independientemente de la “creatividad” de las mismas.

Su trabajo de edición, dentro del cual se incluyen demasiados cortes que resultan muy evidentes y hasta molestosos, tampoco le ayuda mucho, al presentar la película como un episodio más de cualquier serie televisiva de temática policial en vez de un largometraje, lo cual termina por resultar más claro al llegar a la revelación final, que se siente artificial, poco creíble y probablemente resulte un tanto predecible para quienes ya han visto alguna de las otras entregas de esta saga.
Intentando sopesar sus deficiencias argumentales, el guion utiliza un viejo recurso: la inserción de diálogos que se pretende sean cómicos, pero que en realidad se sienten fuera de contexto como consecuencia del desorientador trabajo de dirección de los hermanos Spierig. Quizá hubiese resultado mucho mejor que esta entrega hubiera formado parte de una serie televisiva, en donde se prestase más atención a los detalles, que como largometraje.

Finalmente, y teniendo en cuenta sus deficiencias argumentales, sería injusto clasificar a Jigsaw: El Juego continúa como una película aburrida: a pesar de resultar bastante pretenciosa y olvidable, probablemente le haga deshacerse de su aburrimiento por un rato y, por otro lado, si es fanático de las cintas gore no se decepcionará.
Recomendable exclusivamente para los fanáticos de la saga, o únicamente como último recurso si ya agotó las demás opciones en cartelera; si es de estómago débil, mejor absténgase por completo.
SALVADOR VALVERADO
FICHA TÉCNICA
Título Original: Jigsaw
Director: Michael y Peter Spierig
Guion: Pete Goldfinger, Josh Stolberg
Elenco: Matt Passmore, Tobin Bell, Callum Keith Rennie, Hannah Emily Anderson, Laura Vandervooth
Género: Suspenso
Clasificación: C
Duración: 92 minutos
Calificación: 2 estrellas (de 5)





























