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Letras

Efrén Hernández*
Cuando niño, esperaba que la vida tomara mis sueños para hacerlos realidad.
Cuando joven, esperaba que la vida me diera opciones para saber cómo vivirla.
De adolescente, le pedí a la vida que me esperara porque sentí que se estaba yendo demasiado rápido.
Una vez adulto, le pedí la muerte a la vida, porque esperaba que con ella se terminara todo este dolor, tantas largas esperas.
Al final me di cuenta de algo muy importante: No se trataba de esperar a la vida sino de ir a por ella.
Ahora estoy aquí, esperando que la muerte me dé otra oportunidad.
Pero la espera será eterna…
*Matamoros, Tamaulipas, (1998). Ingeniero electrónico.





























