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Entre Corcheas

“LOS CAMPEONES DE BAILE”
VIII
ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA
En la Ciudad de México se celebraron durante todo el siglo XX competencias o concursos de bailadores de danzones, y sus participantes tomaban muy en serio estos eventos. Los ganadores eran proclamados campeones y, al estilo del boxeo profesional, estos destronaban a los campeones anteriores que no podían mantener su triunfo. Se distinguieron, entre otros, el campeón permanente y profesor de baile Vicente Hernández Soriano, conocido como “Alegría”, con su compañera Lola Álvarez y luego con Ana María Aguilar. Otro gran campeón fue Enrique Romero Flores, no solo de Danzón, sino también de Tango, género que se bailó mucho en el país. Ganó la faja de campeón en el Salón Principal del D.F. en 1930.

Manuel Escarpín era el bailador más popular de la Casa del Artista y luego del Salón Smyrna, donde alcanzó el campeonato en tango, danzón, fox trot y vals. Estos y otros personajes similares son recordados con cariño y añoranza por aquellas personas que los vieron bailar, y que junto a ellos también bailaban sus buenos danzones.
A diferencia de los cubanos, los bailadores mexicanos generalmente pasan por una escuela o academia donde aprenden a bailar correctamente el Danzón; en el caso de los cubanos, el ritmo lo traen en la sangre. Si un bailador llega a un salón y sin tener el dominio necesario para este baile sale a la pista, corre el riesgo de ser el hazmerreír de la fiesta y sobre él llueven las críticas; esto puede y ha dado lugar a peleas personales, a golpes y hasta a tiros.
Cuando se celebró el Festival Internacional del Danzón en 1994, al que hube de asistir, dice Aurelio Rodríguez Valdés, la prensa mexicana dio a conocer la existencia de treinta escuelas o academias para la enseñanza del baile del Danzón; esto fue detectado durante los días previos al evento, ya que la prensa estuvo anunciando, comentando y realzando dicho festival, porque como ya es conocido el Danzón en este país es la música que más se baila y muchísimos mexicanos creemos que este género es nuestro, que aquí nació y se desarrolló. Conocí algunos profesores de baile durante el evento citado y me causó gran impresión, pues me había llamado mucho la atención, desde que visité el primer salón —el Riviera, de mi amigo don Simón Jara Gámez—, que todo el mundo bailaba bien y seguía las reglas o costumbres establecidas; noté que los primeros ocho compases de la introducción no se bailaban, y que en el noveno ya la compañera estaba frente a su pareja y empezaban a bailar; se practicaban mucho las vueltas a la derecha y a la izquierda y las paradas según la música se hacían con exactitud, todo esto de manera general, pues no todo el mundo tiene el mismo ritmo.

Por motivos de trabajo profesional, el Puerto Jarocho, Xalapa y Córdova, lo visité con frecuencia: remodelé el Hotel “Mocambo” del ISSSTE; dirigí el fraccionamiento “Estatuto Jurídico”, en Córdova, envié contenedores de aceite para La Habana en época del período especial de la isla; y en Xalapa participé como jefe de la Delegación de Quintana Roo en los Juegos Nacionales Deportivos, con sede en esa ciudad donde logramos cuatro medallas doradas, con una Delegación de ocho atletas. En la capital Veracruzana, escribí el poema “Vivencia”, y en el Puerto “Canto a Veracruz”, para el Congreso Nacional Leonístico, como contribución de la Delegación Yucateca. Hice contacto con el Círculo Danzonero de Veracruz, que lleva por nombre “Miguel Failde Pérez”, quien fuera el creador de este género musical arraigado en México, y su destacada promotora, Natalia Pineda. “Naty” visitó Cuba y me contó del Movimiento Nacional de Amigos del Danzón y de su promotor en Cumanayagua. De Cienfuegos, tierra de Benny Moré, Eusebio Delfín, Efraín y José Loyola, al único que no conocí fue a Eusebio Delfín. Con una sola canción, “¿Y tú que has hecho?”, llegó al corazón de Yucatán y a su trovadoresca. Rafael Gómez “Teofilito”, compositor Spirituano, lo hizo con “Pensamiento”. Su música se hizo popular y hasta se piensa que son canciones yucatecas, tal como en algunas provincias cubanas se canta y tocan las canciones de “Guty” Cárdenas, pensándose que son canciones cubanas.

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