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Rafael Quintana
“La infancia es, como decía Gabriela Mistral en un verso, la edad de siempre. Me pasó a los 9 años, cuando escribí mi primera página en un ordenador. Recuerdo que en el aburrimiento de la tarde, a pocos días de recibir un ordenador en casa, me puse de travieso a escribir locuras. Cuando llegó mi mamá y mi hermano se sorprendieron y alegraron tanto que me aplaudieron y felicitaron. Para mí eso fue una ovación; ahora estoy creo que solo imitaba a mi madre, que escribía por horas en el ordenador. Esa alegría fue un contagio que me llenó e impulsó a seguir motivado escribiendo hasta el día de hoy.” – 5 de noviembre 1992, Managua, Nicaragua.
La trayectoria literaria de Ciro Benavidez es reciente, pero ya ha dejado una huella significativa en el panorama poético nicaragüense. En 2022, junto a un par de amigos, fundó la Revista Literaria Centro, donde comenzó publicando reseñas de libros, abriendo un espacio para el diálogo entre jóvenes escritores.
A finales de 2023, participó en el Premio de Poesía Joven 2023 del Banco Central de Nicaragua, obteniendo el segundo lugar con su obra El oro de tu sombra. Dos años más tarde, en 2025, alcanzó un nuevo reconocimiento al ganar el Premio Nacional de Poesía Carlos Martínez Rivas con la obra El alfabeto de las exhalaciones.
Actualmente, Benavidez se desempeña como editor y colaborador en los talleres de la Revista Literaria Centro, además de ser parte del equipo editorial de la Revista Literaria Centroamericana, un proyecto bilingüe que busca articular voces y perspectivas diversas en la región.
Nos compartió en una amena plática su vocación por las letras.
¿Cómo nace tu inspiración literaria?
Mi inspiración nace de las fisuras del insomnio, de la memoria fragmentada y la necesidad de nombrar lo que muchas veces se escapa. También, ante la contraposición del yo y del otro, nace de las experiencias de lo cotidiano, como también del interés por los grandes misterios de la vida como la muerte, el amor, el paso del tiempo; de la necesidad de contar sobre el mundo de las cosas que no vemos como lo sobrenatural o chamánico.
Recientemente he encontrado inspiración en la lucidez vertiginosa del insomnio, como dice el filósofo rumano Emil Cioran, siendo la noche mi único refugio del ruido y del mundo que nos distrae con cosas poco importantes.

¿A qué escritores admira?
Admiro a Balzac y Rilke desde siempre por la vida que llevaron. Amo mucho el aura de Rilke como poeta casi celestial, y la pasión de Balzac como narrador empedernido y extraordinario crítico social.
Claro que no podría ignorar a otros grandes como el preciosista Rubén Darío; el innovador y reflexivo Ricardo Piglia; el insurrecto y preciso Carlos Martínez Rivas; el elegante señor Borges; el alma profunda de William Faulkner y, por supuesto, el complejo trapecista James Joyce. Eso solo por nombrar a los más vitales y cercanos, pero cabe mencionar algunos que sin duda merecen mi respeto y admiración: Saul Bellow, Enrique Lihn, Lautremaont, Peter Huchel, Antonio Lobo Antunes, Machado de Assis, entre otros.
¿Cuál es su opinión sobre la literatura de Nicaragua?
Nuestra tierra ha sido ungida por grandes escritores, comenzando con los dos grandes genios Rubén Darío y Carlos Martínez Rivas. Si bien nuestra trayectoria nos ha llevado a un gran reconocimiento internacional, en los últimos años hemos tenido poca participación en los certámenes y concursos, es decir: no están escribiendo. Es una lástima, pero hay que decirlo, y además tomar medidas necesarias para promover la literatura y la escritura; sobre todo porque llevar la literatura a todos los rincones de nuestro país es un deber revolucionario, como expresa el crítico y sociólogo brasileño Antonio Cándido, quien cree que es un acto atroz privar a cualquier persona de la Literatura.
¿Cuál es su mayor reto al crear una historia a través de la poesía?
La poesía desde sus inicios se hizo para contar historias épicas, como La Ilíada de Homero o la Divina Comedia de Dante. Con el tiempo se ha trasformado al expresionismo e intimismo, que al final también es otra forma de contar historias. Al final, el mayor reto siempre es contar algo con lenguaje bello o poético, con la sensibilidad que nace del cultivo de la palabra y sin lo cual sería casi imposible transmitir los sentimientos dentro de esas historias. Para mí, una experiencia onírica es igual de portentosa que una cotidiana y común; el reto es saber transmitirlo todo de manera acertada para no caer en ambigüedades inservibles, reveses capciosos o excesos rebuscados.

¿Cómo ha aportado su profesión a la Literatura que está realizando?
La Antropología Social me ha ayudado a desarrollar una consciencia crítica, sobre todo me ha llevado a conocer mi país y su gente. He intentado descifrar un poco las formas de vida alternativas y los matices de lo que parecen ser contradicciones, como lo público y lo privado, lo rural y lo urbano, esos espacios intersticios que Homi Bhabha reconoce como “el lugar de la cultura”. Mi poesía se ha vuelto algo abierto para todos, pasando de ser una expresión cerrada, críptica y misteriosa, a un lenguaje más trabajado que resulte sencillo y valiente.
¿Qué opina de la literatura de México? ¿Admira a alguien?
Desde luego que sí. México es la cuna de una amalgama cultural increíble. Nacieron no solo narradores y poetas, sino otros artistas como músicos y pintores extraordinarios. En lo personal, me gustan autores como Carlos Fuentes, quien exploró la mística y el indigenismo; Octavio Paz con una poesía introspectiva; Jaime Sabines con esa poesía que habla de la soledad, el amor en desvelo, y la muerte. Hay otros muy buenos como Mario Santiago Papasquiaro, que es muy querido gracias a Roberto Bolaño en “Los detectives salvajes”, además fue su amigo. También debo mencionar otros imprescindibles como Juana Inés de la Cruz, José Emilio Pacheco, Alfonso Reyes y Amado Nervo. A México le debemos tanto como epicentro literario de nuestra América.
¿Constantemente escribe?
No soy muy disciplinado, pero al menos todas las mañanas me levanto inmediatamente a empuñar el lápiz y escribir en una especie de diario. Lo hago casi como ejercicio de escritura automática.
Generalmente escribo lo que se me viene a la mente, pero también la continuación de historias o pensamientos que traigo de lo que leo, lo que veo y lo que siento con respecto a algunas personas o sucesos del día anterior.
Cuando tengo el propósito de crear un poema, un libro o un trabajo de mayor envergadura, recurro a la noche y la madrugada que es donde reina el silencio que tanto preciso para escribir.
¿Qué aportan sus escritos a Nicaragua?
Probablemente nada, pero si alguien me lee, tal vez le ayude a dar una pausa ante la celeridad del mundo moderno en que estamos sumidos. Como dice Saul Bellow, el poder de los poetas es “eliminar la distracción del mundo, la actividad, el ruido”. En ese sentido, mi aporte principal es ayudar a las personas a detenerse un poco. No pretendo enseñar a leer, ni tampoco buscar respuestas, tal vez solo a acompañar preguntas e intentar darle voz a eso que no tiene forma, ese aliento que no regresa luego de la larga fatiga del día y el estrés.
Sus libros, poemas ¿deben de ser leídos por todos?
Si bien no escribo pensando en quién va a leerme, todos deberían hacerlo para conocer ese mundo que parece ser invisible. Mis primeras obras como “El oro de tu sombra”, dividido en tres partes, tiene poemas muy íntimos que tal vez se entiendan menos que otros, porque fueron escritos con un revestimiento de expresión bifurcada. Sin embargo, con “El alfabeto de las exhalaciones” intenté hacer algo más sencillo, con un lenguaje pulido que podría ser penado para un público general.

Al escribir sus obras, ¿cuál ha sido su mayor reto?
En esencia diría que el reto es encontrar el silencio para escribir. Fuera de eso es publicar, compartir, atreverme a enviar mis trabajos. Soy muy tímido, la verdad. Fue hasta hace poco que me he dado cuenta de la aceptación de mis escritos. Muchas personas se asombran porque no se lo imaginaban siquiera, y es que uno no sabe a quién tiene al lado.
A la hora de escribir, pocas veces encuentro bloqueos porque escribo algunos versos disparadores en mi libreta o celular que después llego a terminar en casa. Si estuviera en una guerra, en la trinchera no faltaría una libreta junto al cañón de batalla, porque si dejo escapar esas ideas o versos que surgen de repente, no los volvería a encontrar y ese remordimiento lo detesto. Me carcome durante el día.
¿Aborda aspectos sociales en sus obras?
Sí, la indiferencia en la vida cotidiana, la pobreza urbana en los semáforos, la consciencia de clase entre las personas que muchas veces suelen subestimar a los demás por las condiciones materiales. Además, abordo temas desde la antropología, como el mundo oculto que subyace en las relaciones sociales como los entierros, el significado de las velas, la aparición de los “enfumbes”, temas que parecieran no existir, pero que llegan a afectar los entornos familiares.
¿Precios y reconocimientos en su haber?
Premio de Poesía Joven 2023 del Banco Central de Nicaragua con “El oro de tu sombra” con dote de $1,200, y Premio Nacional de Poesía Carlos Martínez Rivas del presente año, con la obra “El Alfabeto de las exhalaciones” y un dote $1,000 dólares además de la publicación de 300 ejemplares.
¿Sus nuevos proyectos?
He sido seleccionado para una beca en la hermana federación rusa. Estaré viajando a San Petersburgo en septiembre de este año, para estudiar en la Universidad Estatal de San Petersburgo primero el idioma, por un año, y posteriormente una maestría de dos años en Relaciones Internacionales.
Actualmente, estoy enfocado de lleno en este proyecto, pero también me encuentro trabajando en un libro de poesía que pienso terminar lo más pronto para enviarlo a concursar en España, México o Argentina.
¿Su mensaje a los jóvenes de nuestro país y de América Latina que aman la Literatura; la poesía?
Mi mensaje es que lean diario y escriban diario. Si concursan en algún certamen, háganlo con inocencia y no piensen tanto en el premio o, como se menciona en el Bhagavad Gita, “acción sin apego al fruto”. Para esto lo mejor es escribir de manera que les guste y les llene, como pueden encontrar en “Cartas a un joven poeta” de Rainer María Rilke. Otro consejo es que no intenten escribir cosas rebuscadas. Recurran a la sencillez, que para mí es la humildad vestida de gala.
Contacto
Instagram: @yoahiw
Facebook: @Ciro Benavidez





























Excelente. Sigue adelante, amigo.