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Asertividad – La importancia de decir ¡No!
“La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo”.
Cicerón

“No” es una palabra tan sencilla de pronunciar, pero que en ocasiones es muy difícil emitir cuando se presenta la opción de hacer valer nuestro derecho y declinar una propuesta que nos resulte incómoda. La necesidad de marcar límites y de negarnos a realizar acciones que van contra nuestros valores o gustos es algo vital para nuestra salud emocional.
El término de asertividad consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos.

La capacidad de decir no, o plantear la disposición de negociar, es algo que adquirimos desde muy pequeños, aproximadamente entre los 2 y los 4 años de edad. Cuando se presentan los primeros “Berrinches” es la etapa básica en la que el niño aprende a dar a conocer sus inconformidades y a negociar o adaptarse al entorno.
Cuando una persona proviene de un hogar muy estricto, en el que su autonomía y capacidad de decisión fue restringida o incluso anulada, desarrollará una escasa seguridad propia, baja autoestima y aprenderá a poner las necesidades de los demás en prioridad a las suyas.
Los sometimientos de las necesidades conducen al desarrollo de conductas victimizantes donde no se fortalece la habilidad de poner límites o defenderse de los ataques del exterior. Esto puede ir desde perder o anular la identidad, fundiéndose con la de los demás, o entrar a una dinámica de agresión, como la violencia intrafamiliar o en el ambiente escolar (Bullying).

Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la pasividad, que consiste en permitir que terceros decidan por nosotros o pasen por alto nuestras ideas; y por otro lado tenemos la agresividad, que se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás.
En la década de 1940, Andrew Salter definió la asertividad como un rasgo de personalidad. Pensó que algunas personas la poseían y otras no. La definieron como “la expresión de los derechos y sentimientos personales”, y hallaron que casi todo el mundo podía ser asertivo en algunas situaciones, y absolutamente ineficaz en otras.

Unas de las razones por las que una persona se somete y no puede decir que no es el miedo a perder la aceptación y afecto de los demás: piensa que, al negarse, será rechazado o marginado socialmente. Esto incluye áreas como la escuela, la familia o el trabajo.
En el área de salud mental, la falta de asertividad se relaciona estrechamente con trastornos de ansiedad social que pueden manifestarse como un nerviosismo controlable a hablar en público, fobia social, una agorafobia – que consiste en el miedo a las situaciones cuya evitación es difícil o embarazosa, o donde no se puede recibir ayuda en caso de sufrir una crisis de pánico – o una ansiedad social.
Entre los síntomas patológicos que pueden estar acompañados de la falta de asertividad pueden estar:
- Ruborización
- Sudoración excesiva
- Temblor
- Palpitaciones
- Náusea
- Tartamudeo
- Crisis o ataques de pánico.
La incapacidad de “decir no” puede envolver a la persona en dinámicas dañinas que la dejan vulnerable a chantajes o manipulaciones, cayendo en situaciones de abuso, y dejándole una sensación de inconformidad que puede generar depresión como respuesta a la frustración de los deseos y metas personales.

La manera en que reaccionemos, la capacidad de negociación, y negarnos a realizar acciones que vayan contra nuestros principios va a determinar cómo nos vean los demás y la imagen que proyectemos: puede ser una imagen de respeto, o vulnerabilidad a los abusos de personas mal intencionadas. Es necesario fortalecer nuestra autoestima y defender nuestro derecho a decir “¡No!”
Recuerda que la forma en que tú decidas vivir es tu elección y, mientras no agredas o pases sobre la integridad de otras personas, eres libre de ser quien decidas ser.
Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
Voltaire

Psic. Jimena Barrera Báez
Psicología clínica/Arteterapia.
Facebook: Psicóloga Jimena Baez.





























