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Durante la llamada “época dorada” de la historieta mexicana surgieron una gran cantidad de personajes ante la creciente demanda de lectores deseosos de distraer su mente a través de sus aventuras. Kalimán, Chanoc, Fantomas, el Santo, Memín Pingüín, eran los más populares, pero también hubo otros relativamente no tan conocidos como Balam, el príncipe maya; Tawa, el hombre gacela, y Batú, siendo los dos últimos creación de don Joaquín Cervantes Bassoco. Eran comics pertenecientes al género de aventuras selváticas, inspiradas en Tarzán, el rey de la selva, de Edgar Rice Burroughs.
Hoy hablaremos brevemente de Batú, que conserva un lugar interesante dentro de la época de gloria de nuestra historieta nacional, pese a ser relativamente poco conocida en tiempos actuales.
De entrada, debo reconocer que, cuando leí por primera vez esta historieta, me resultó alucinante: era un niño y tanto los personajes y las historias hacían honor al nombre oficial, “Batú y la jungla encantada”, resultando ser bien pachecos.
Eran los años sesenta y setenta. Mi papá, don Francisco, compraba Kalimán, Águila Solitaria y otra llamada Por Favor, que en su primera y extensa historia siguió las aventuras de Epifanio Montes, campesino que, obligado por las circunstancias, se une a la Revolución Mexicana.
Una vez llegó con Batú y nos encantó a todos: a mi hermana Soco, a mi madre Elenita y mi hermano Enrique, quien fue el primero en percatarse de que en ese universo los nombres de los personajes se usaban al revés, es decir, invertidas o de atrás para adelante. Nota del Editor: ¿Cómo olvidar a Etreuf (Fuerte) y a los hombres-serpiente?
Algo que supe muchos años después fue que Batú era una evolución de Wama, el hijo de la luna (1944), otro personaje creado por don Joaquín Cervantes Bassoco, uno de los grandes nombres del cómic popular nacional. Este, a su vez, se convirtió en Tawa, el hombre gacela, y finalmente fue Batú, que salía en formato mini.
Creo que el ambiente casi surrealista de las aventuras fue lo que la convirtió en un producto popular. Batú se anexó a las historietas consumidas en casa, para divertirnos visitando junglas misteriosas, criaturas fantásticas, diversos tipos de tribus, villanos extravagantes, continua acción y portadas llamativamente coloridas.
Su mezcla de aventura Pulp, fantasía, exotismo selvático y dramatismo, típico del cómic popular mexicano, le otorgan un lugar especial en la historia. Sin embargo, nunca logró igualar el éxito de otros personajes consagrados como Kalimán, Chanoc, Memín Pingüín, y la Familia Burrón, que vendían millones de copias.

Batú es una historieta de culto, siendo recordado más bien por coleccionistas o estudiosos de la historieta mexicana clásica, como el colega Rubén Eduardo Soto.
Es merecido resaltar la importancia de don Joaquín Cervantes Bassoco como uno de los pilares del cómic mexicano clásico. Además de Batú, Tawa y Wama, creó otros personajes populares que también tuvieron su historieta, como lo son Diamante Negro, el Pirata Negro, y otras series deportivas y de aventura.
Su trabajo formó parte del enorme auge de la historieta mexicana, cuando millones de ejemplares circulaban semanalmente en puestos de periódicos, en la época que México contaba con una de las industrias de historieta más grandes del mundo hispanohablante.
Les comparto esta aventura de Batú en YouTube, del canal Mark 831959.

https://www.youtube.com/watch?v=rsBSpW_N47E
RICARDO PAT





























