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Hola Hiram,
Me fascinaron tus poemas. Leí hasta la página 40 en mi casa, anoche, y tu aura poética me envolvió terriblemente, y no me quedó más remedio que comenzar a escribirte porque si no, no me podía dormir.
Lo hice con todo el cariño y con toda mi admiración al escritor.
Ahí va.
“De la 1 a la 40”
¿Me Puedo Invitar?
I
Qué bien que alguien te invite,
te preste un pulmón,
respirar suavemente
mientras caminas por el hilo de las estrellas.
Aunque camine,
por esas calles que no terminan nunca,
en contra de la corriente,
sigo queriendo,
con la misma ternura
de cuando te conocí
con ese par de orejas,
el caballero de espadas
que mira con el dedo levantado,
escucha cuando no lo invitan
se queda cuando es invitado.
II
Sueña, anida con pájaros sin jaula,
hospeda a poetas de otros países
mientras el tiempo se va suavemente
cantando una canción
que interpreta una estrella
al ver aquel pájaro
que rozó la ventana
cual si fuera una rama
del frondoso árbol que fue,
de aquellos peces
que nadan en las profundidades
donde nadie nunca los mentó.
III
A pesar de las imágenes
que entran y salen,
cantan y gorjean
sin dejar huellas en la nieve.
¿Y tus dedos?
Cómo no escucharlos
cuando soplas en mi cuerpo
me siento viva
con la llave que me has dado
para abrir mi paladar,
saborearte,
llenarme de tus ídolos
para disfrutar del galán de noche
¿por qué,
no puedo ir a galope contigo?
o esperarte…por si llegaras,
pero sólo logro
sumarme al aguacero y llorar,
pero no para irme a vivir con las hormigas
porque hay variedad de soles disponibles.
IV
Mientras, el tiempo se va suavemente
cantando una canción
que interpreta una estrella
al ver aquel pájaro
que rozó la ventana
cual si fuera una rama
del frondoso árbol que fue,
de aquellos peces
que nadan en las profundidades
donde nadie nunca los mentó.
V
Para soñar con ojos abiertos,
llegar hasta el fondo
con el follaje repleto de otra vida,
así sobrevivo
a pesar del hambre matutina,
de las abstinencias sin límites,
aunque acuden los deseos,
el viento los saca a volar,
vienen los espejismos,
el goteo del agua primitiva
la mina abierta a las estrellas
y me detengo en el puerto
reinicio mis discursos
con un pedido de auxilio
que estremece el tiempo
con anterioridad a mi infancia
encendí la lámpara
hasta que alcancé tu lejanía
y te amarré junto a mi oreja
con una cuerda de nubes.
XIOMARA VILLARREAL
Marianao, Provincia Habana 2004.
Diario del Sureste, 2016.





























