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Atisbando Cuba

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA
Tuve varios conversatorios sobre la música de esa zona con el “Changüí”, Santiago Moreaux Jardines (+), investigador cultural y posteriormente Presidente del Festival “Cantares de América”. En varias ocasiones, en el Café “La Indiana” de la capital guantanamera nos pasamos horas con cafés con ron hablando de Maisí y sus orígenes. Sus conceptos me llenan todavía los oídos:
Producto del empuje de los caribes comienza una oleada sucesiva, desde América del Sur, grupos humanos emprenden su desplazamiento por todas las Antillas hasta llegar a Cuba.
Estos grupos conocedores del arte de la cerámica hacen su arribo por el este de Cuba, (Maisí) y aquí hacen su asiento, pero son empujados a continuar desplazándose hacia el Occidente de Cuba por otros grupos ceramistas con un mayor desarrollo cultural (denominados por los arqueólogos taínos, naciendo su origen en esta región.).
Caminar por Maisí es encontrar las raíces de la cultura caribeña, cultura no contaminada con los procesos modernos sociales. Ahí se cuida ese rico arsenal de costumbres y tradiciones de tiempos inmemoriales.
Degusté en la Villa de Punta Maisí algunos platillos típicos que no han variado; un rico congrí de frijol; dumpling de harina, y calalú de hojas jururo. El yantar casi vegetariano se suaviza con vinos típicos de la zona, como el vino de la uvas de mar, típico de Punta Maisí; y otros de tomate; o de calabaza, que se originan en San Lucas, Patana, el Veril, y Boca de Jauco. No degusté todos, pero probé el de marañón y el de calabaza, que me parecieron exquisitos para el plus café del almuerzo, en agradables momentos con inmejorable compañías: un escritor de primera, un musicólogo, un farero que me llenó de anécdotas y del amor a su trabajo de orientar a los barcos.

Estaba por omitir el postre antes del café. Nos pusieron en la mesa dos exquisitos dulces: uno era un dulce de palmito en almíbar y cereza, el otro un dulce de frijol caballero, ambos muy sabrosos. El de palmito es como para el Monsegnieur de París o el de La Habana, por su finura y toque de canela, para el paladar más exigente.
La sobremesa literaria continuó en Baracoa con Alejandro Hartman, Cronista de la Ciudad de Baracoa, acompañados del trovador “Cayamba” (+), un filósofo del pueblo que conocí en el 94 y a quien no olvido por su sabiduría, picardía y maravillosa guitarra. Nos acompañó José Castro, curador del museo “Matachín”, y Amado Lobaina, -ahora radicado en La Florida-, hombre de bella tesitura de tenor, religioso y buen padre de familia. Con ellos, Maisí aparece reflejado en la literatura desde la misma llegada de Cristóbal Colón en su diario de navegación y posteriormente en una obra llamada Florida que se disputa con Espejo de Paciencia ser la primera obra literaria cubana.

Durante la Colonia, el poeta José de la Luz León fue el primer poeta maisiense pues nació en Sabana, aunque la mayor parte de su obra la realizó en Baracoa, por lo que también este municipio se lo disputa como poeta local.
Después del triunfo de la revolución existió un periódico municipal donde muchos autores del territorio publicaron sus obras, pero no existe ninguna hemeroteca con ejemplares del mismo; no es hasta el presente siglo que con la Batalla de Ideas se crean las editoriales provinciales y se publican las dos primeras obras literarias, Las Alas del Fénix y Raptos a Tercipcole de Alexis Morales Prada.
En el año 2008 existía un grupo de poetas, miembros del taller Luis Rogelio Nogueras que colocan la creación maisiense en un nivel artístico.
La literatura para niños también ha sido fundamental en el modo de reflejar las zonas más orientales de nuestro país ejemplo de ello es la obra infantil Trichencho: el manatí más simpático de Las Antillas, de la autora cubana Liliana María Gómez Luna, donde se unen las historia, datos científicos, la protección a la naturaleza, el amor hacia los seres vivos que la conforman, la conservación de los mismos y sus hábitat, todo ello entremezclado con situaciones y frases que hacen que el lector disfrute y al mismo tiempo se divierta, aflorando una sonrisa a sus labios o una sonora carcajada.
Existe, además, una obra literaria escrita por autores maisienses que emigraron hacia otros lugares del país y lograron publicar sus obras en otras editoriales, la cual se caracteriza por su dispersión y falta de sistematicidad, por lo cual no ha podido ser debidamente estudiada.
Con este colofón literario cumplo mi compromiso de incluir a Maisí, donde se inicia o termina Cuba. Mi agradecimiento al Centro Provincial de la Música., a Francisco Speck y Floro González Renda, y a la Dirección de Cultura de Guantánamo y a su director Carlos Hernández (+), por sus atenciones para hacerme conocer toda su provincia oriental, que anteriormente fue parte nororiental de la Provincia de Oriente que ahora se dividió en cinco provincias en la boca del caimán, como se le dice a la figura geográfica de la Isla mayor de las Antillas: Cuba. Abur.
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