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Libros

Neil Gaiman apareció en mi biblioteca de una manera que es opuesta a mi manera de actuar en casi la generalidad de las veces. He mencionado que, en mi peculiar manera de apreciar las adaptaciones al cine o a cualquier medio visual, me es necesario leer primero el libro y la historia original antes de apreciar la visualización de la palabra escrita. Prefiero siempre familiarizarme con la historia, construir los personajes y los ambientes en mi mente, y entonces comparar ese constructo mental con lo que el director me ofrece en la pantalla. En pocas palabras, para mí siempre es primero el libro antes que la versión adaptada a cualquier otro medio audiovisual.
Sucedió que con mi inscripción a Amazon Prime automáticamente tuve acceso gratuito a su videoteca, y así descubrí The Man In The High Castle, junto con otras series y películas que han atrapado mi atención, rompiendo triunfantemente ese paradigma que mencioné en el párrafo anterior. Eso fue lo que sucedió con Neil Gaiman y una de sus obras más celebradas: American Gods. He visto la primera temporada en Amazon Prime Video y no quise esperar a la segunda (o las que les siguieran) para enterarme del desenlace de la historia del señor Wednesday (Miércoles) y de Shadow (Sombra), y a qué se referiría la historia completa.
La respuesta a mi inquietud ya la he obtenido: he leído la versión revisada del autor, la que incluye 12 mil palabras más que la versión original, publicada en 2001, y debo confesar que Gaiman me convirtió en su fanático, y que he de adquirir más literatura, y cómics – ¡También fue exitoso en ese mundo, antes que en el literario “serio”! – con su nombre.
Antes de pasar al tema que trata American Gods, permítanme registrar los datos generales del autor. Nació en Gran Bretaña en 1960, de padres con ascendencia judía, ambos activos feligreses de la Iglesia de la Cienciología – su padre es un publirrelacionista de la Iglesia – y desde los cuatro años Neil aprendió a leer. Influido por las obras de numerosos autores de literatura fantástica – Lewis, Tolkien, Le Guin, Poe, Carroll, Shelley y otros – desde muy joven decidió que lo suyo era escribir, lo que comenzó a hacer desde que tenía 20 años, aconsejado por uno de sus autores favoritos. Comenzó a tener éxito cuando en 1984 escribió una biografía del grupo Duran Duran cuya edición se agotó rápidamente.

Ha sido un exitoso escritor de cómics –después de que Neil trabajó con Allan Moore durante muchos años, DC Comics le encargó resucitar al personaje de The Sandman, lo cual logró y lo volvió famoso en ese mundo y entre los amantes del género– y también colaboró con Todd McFarlane en la serie Spawn. Muchos lo conocimos, sin saber quién era, cuando disfrutamos el filme Coraline, basado en uno de sus libros.
American Gods es un libro de ficción que recopila una serie de leyendas sobre dioses que se trasladan desde el Viejo Mundo al Nuevo Mundo: a América. Uno de los muchos méritos de Gaiman en esta obra consiste en recopilar algunas de esas leyendas de los países/regiones de donde provienen para explicar en parte lo que se narra en el libro, y que viene siendo una muy interesante hipótesis: los dioses que arribaron a Estados Unidos, llamados por todos aquellos que hicieron en ese país su nuevo hogar, voluntaria o involuntariamente, están por enfrentarse a los nuevos dioses que gobiernan la nación norteamericana. Los nuevos dioses de América son los medios de comunicación: la televisión, las películas, la tecnología…

Shadow es un presidiario que está a punto de salir de la prisión, en donde ha aprendido su lección y donde no desea caer de nuevo; con unos días por salir, de repente le avisan que saldrá ese mismo día: su esposa ha muerto y le condonan los días que le quedan. Al abordar el avión que lo llevará al funeral de su esposa, conoce a un misterioso personaje: el Sr. Wednesday, quien lo contrata como su acompañante en la serie de visitas que tendrá que hacer para platicar con las versiones encarnadas de todos esos dioses que vinieron al Nuevo Mundo, para pedirles que se unan a él en la cruzada que está por comenzar.
A lo largo del extenso libro, que sin embargo en ningún momento deja de resultar una sorpresa página tras página, Shadow conocerá la historia de cada uno de esos dioses, de lo que ha sucedido con ellos últimamente y lo que los aqueja, sin juzgar, sin intentar entender, suspendiendo cualquier intento de análisis racional. Él mismo tiene un rol que desempeñar en la historia, y ambos lados del conflicto lo desean en sus filas; al mismo tiempo, su fallecida esposa resucita y cuida de él, en espera de que le brinde paz. Ella tiene, a su vez, una historia que la hizo adquirir una inmensa deuda con su esposo.
American Gods es un relato fantástico, con un tema singular, holístico al agrupar tantas creencias y presentarlas bajo un tema común: el deseo de los dioses de ser adorados por los mortales como era en aquellos días cuando estos últimos los crearon. Es una magnífica obra que demuestra el talento imaginativo de Neil Gaiman.
S. Alvarado D.





























