Sin perdón ni olvido

By on enero 3, 2019

Editorial

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A finales de diciembre de 1923, hace 96 años, mientras algunos potentados levantaban en brindis sus copas plenas de champaña en el Yucatán-alojamiento de una “casta divina”, simultáneamente por los espinados y pedregosos caminos de esta tierra dolorida y explotada, varios hombres buscaban hallar la costa oriental del Estado para abordar un navío que hubiera dado un cambio histórico en el panorama político local.

Los sucesos de los días siguientes, que culminaron con el aprisionamiento del gobernante de la entidad y sus acompañantes, un juicio sumario caricaturizado e ilegal por constituir una injerencia militar improcedente en un proceso político civil, culminó con el acuerdo sobre la muerte de trece personas por fusilamiento colectivo y de manera inmediata.

Un principio de año ensangrentado manchó los tres primeros días del mes de enero de 1924 ante la Historia.

¿Cuál fue el monto cubierto por el grupo de hacendados gestores de la desaparición de Felipe Carrillo Puerto? No se conoce con exactitud, pero fue suficiente para construir al gusto de los gestores un espectáculo teatral, una tragedia que satisfizo sus ambiciones e intereses particulares.

Los sangrientos sucesos acaecieron hace 95 años. Cada inicio de año de este nuevo Siglo XXI se recuerdan, aunque ya todos los gestores y actores principales han fallecido, dejando a sus herederos recursos económicos y los recuerdos del pago por la muerte de un líder socialista ejemplar y de sus compañeros de lucha.

Felipe Carrillo Puerto continúa firme en la memoria de pueblo de Yucatán, pero también es reconocido como un líder de ideas avanzadas en todo el mundo. Su memoria continúa debido a que ni la democracia ni la justicia social son de presencia firme en el país, aun en estos momentos.

Apenas ahora se perciben aires de un cambio, de disminución de los problemas acumulados, de anhelada paz.

Este país merece ser feliz. Ya, ahora. Políticamente, ha dicho con su voto “hasta aquí” a los abusos, corrupción, manipuleo político, la ausencia de libertades y la violencia.

Ser feliz, a partir de ahora, sería lo deseable. Pero tal situación no surge por decreto, sino que requiere una gran madurez colectiva, y condiciones adecuadas para el logro de un bienestar compartido.

No surge la felicidad por milagros divinos, sino por acciones de justicia. Surge de la paz de las conciencias y la madurez mental. Se fragua en las acciones correctivas adecuadas. Pero requiere de tiempo y sistematización.

La sangre ha estado presente desde la lucha contra los “conquistadores” españoles: lucha contra balas, piedras contra el filo de las espadas. La cuota de sangre derramada ha servido para fertilizar los suelos patrios.

Una independencia del dominio criollo y extranjero de grandes potencias.

Una lucha liberal para reconquistar el derecho a la tierra.

El enfrentamiento entre grupos propios y extranjeros con los ojos en las riquezas del país y la mano de obra dominada por el gran capital.

Lucha y más lucha.

Sangre sobre la tierra fértil.

Historia de pasiones bastardas con apetitos inmensos de poder y dominio de recursos.

Ante eso preguntamos: ¿ya es tiempo de cambios?

Se han esperado por un larguísimo período.


ENERO 2 DE 1928– 91 AÑOS DE FALLECIDA

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A escasos metros del sitio del trágico suceso, en una tumba olvidada, yacen los restos mortales de una gran mujer, la madre de Felipe Carrillo Puerto, que sufrió el asesinato simultáneo de 4 hijos, fallecida un día antes del cuarto aniversario de esa pérdida cruel acaecida en 1924.

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