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El Alux Enamorado
AUTOR:
VIOLETA ARANA VILLALOBOS.
LUGAR:
MUNA, YUCATÁN.
Yum k’aax, el dueño del monte, corría desesperado por llegar a la gruta de Loltún, pues empezaba el tiempo de lluvia y los campesinos iniciaban la siembra del maíz, las milpas necesitan guardianes que las cuiden para lograr tan preciado grano, así como calabacitas, frijoles, chiles, tomates, yuca y camotes; al fin, llegó a Loltún, donde tomó un barro suave y oloroso con el que formó miles de pequeños muñequitos, los aluxes, sus aliados para cuidar el bosque, la milpa y los animalitos del campo; sopló a los aluxes dándoles vida y éstos, con enormes ojos, miraban asombrados a Yum k’aax. Éste les dijo:
–“¡Cuiden las milpas para que los campesinos y sus familias no mueran de hambre, cada uno de ustedes que busque su milpa y no la descuide! Salgan de noche y guárdense de día, cuídense del sol que los convertirá en piedras y por favor… ¡no se enamoren! ¡Los aluxes nunca se enamoran, cumplen su trabajo y desaparecen, se vuelven piedras!”
Los aluxes corrieron a cumplir su obligación; buscaron sus milpas, llenos de alegría. Yum K’aax estaba muy cansado, pero entre las manos le quedó un pedazo de barro y moldeó con ello un alux, pero ya no pudo soplarlo y se quedó dormido hasta la otra noche. Cuando despertó, sopló al aluxito y éste cobró vida. Inmediatamente le recomendó:
–“¡Busca tu milpa, cuídala! ¡No te enamores, pues simplemente eres un alux, guardián del bosque de los mayas! ¡Cuando termine la cosecha, tu ciclo habrá terminado y morirás!”
Aluxito salió a buscar su milpa, pero ya todas tenían alux: sus hermanos llegaron primero y ya no le tocó ninguna.
Aluxito caminó hasta agotarse. Se sentó, triste, pensando qué iba a ser de su corta vida.
Un rayo de luz blanca le acarició la mejilla. Alzó la vista y encontró en el firmamento a la hermosa luna que lo contemplaba con ternura.
¡Fue amor a primera vista!
El aluxito, olvidándose de las recomendaciones de Yum k’aax, se había enamorado de la Luna.
Esa noche bailó, cantó y decidió su destino, corrió por los campos, se comió las flores de Xtabentún, de Balché y quedó “chocopol” y atarantado, ante el asombro de los otros aluxes que observaban al insensato recorrer brincando los cerros del Puuc, bailar en los edificios de Labnah, Sayil, Xlapac, Kabah, hasta llegar a Uxmal, donde bailó tanto que empezó a destruir los edificios. Subió hasta el Palacio del Adivino y, en la cúspide, quería volar para alcanzar a su amada Luna que lo miraba tiernamente, prometiéndole amor eterno.
Asustados, los aluxes milperos fueron a buscar a Yum K’aax, para que castigara al insolente y desobediente alux que se atrevió a enamorar, y nada menos que de mamá Luna.
Cuando llegó Yum K’aax, ordenó que pescaran al enardecido, hicieran una honda o “Yuntún”, le dieran nueve vueltas y lo lanzaran al espacio, para que un buen trancazo lo volviera a la realidad.
Así lo hicieron, pensando que al caer quedaría destrozado.
Cuando le dieron la última vuelta con el “Yuntún”, salió disparado el aluxito quien, sonriente y enamorado, alzó los brazos para ser recibido por su amada Luna, que se lo llevó hasta su morada y allí lo encaramó para disfrutar eternamente de su amor.
Terminó el ciclo agrícola.
Los demás aluxes regresaron a Loltún, convirtiéndose en piedras.
Sólo uno quedó y se inmortalizó: el que se atrevió a amar.
En las noches de Luna lo verás sonriente y feliz; unos dirán que es un conejo, pero yo sé que es el alux enamorado que desde arriba cuida el bosque y las milpas de todos los campesinos.

Continuará la próxima semana…





























