Día del Amor 2017

By on febrero 9, 2017

Perspectiva

Two red hearts on the beach symbolizing love, Valentine's Day, r

Día del Amor 2017

“Creo que existe el fantasma de una posibilidad

de encontrar alguien a quien amar

y hacer que perdure…”

– Ghost of a Chance, Rush

¿De dónde nace el Amor en una persona, y qué características o rasgos posee el Amor como para que lo califiquemos como tal?

Quisiera pensar que son contadas las excepciones en las que no sucede así, para entonces poder afirmar que no hay bebé que no sea rodeado de Amor y de caricias mientras crece y comienza a valerse por sí mismo. A los bebés se les atiende inmediatamente que están despiertos, se les apapacha durante su vigilia y se les admira en silencio, llenándolos de los mejores sentimientos que salen de nuestro corazón, cuando los vemos dormir apaciblemente, satisfechos.

Dicen los que sí saben de estas cosas que los primeros siete años en la vida de un niño sirven para definir la conducta que regirá el resto de sus vidas. Si esto fuera verdad, las manifestaciones de Amor que vea a su alrededor durante esos años infantiles los marcarán de por vida. Luego entonces, se pensaría que el trato entre sus padres, dentro del seno familiar, las reglas de la casa y, por unos años, las que impone la escuela, todo formaría el entramado conductual bajo el cual se asentarán nuestros pies, la base a partir de la cual miraremos el futuro.

¿Entonces por qué cada hijo resulta tan diferente a sus padres, si supuestamente lo que vieron en ellos los marcaría? La respuesta, a mi juicio, es que todos tomamos rasgos que observamos en los demás, todos admiramos algunas costumbres en otras familias, todos nos influenciamos unos a otros. El libre albedrío se desarrolla desde muy temprano y, adecuadamente canalizado, es un poderoso modificador de conductas en nuestras vidas. Como padre, no quisiera que mis hijos cometieran los mismos errores que he cometido yo, así como conscientemente he intentado corregir aquello que no me pareció adecuado de lo que recibí de los míos; al mismo tiempo, he deseado aplicar algunas cosas que he admirado en otros padres.

Con el transcurrir de los años, cada uno de nosotros usa lo que recibió de niño como rudimento, y entonces manifiesta su interés por otras personas inicialmente a través de una amistad. Si esa amistad busca cauces diferentes y mayores, posiblemente desemboque en Amor. Algunos pensarán que la adolescencia – y las hormonas principalmente – se encargan de llamar Amor a lo que es simplemente atracción física, y posiblemente tengan razón en la mayoría de las veces; pero resulta, y creo que ustedes también conocerán ejemplos como yo, que existen muchas parejas que se conocieron durante esa etapa de adolescencia, que decidieron unir sus vidas, y que siguen felizmente unidos, con una historia a cuestas que supera la de muchos nosotros.

Alguna vez mi psicóloga, a quien siempre vi más como mi amiga, me dijo una gran verdad que en ese momento desconocía, y que ya me había costado dos divorcios: “Cuando dos personas se unen, es mentira que se vuelven una sola: simplemente no es posible que dos individuos, con historias y gustos diferentes, se fusionen en una sola entidad. Existen elementos comunes, sí; el éxito (o fracaso) en la relación de una pareja radica en cuánto puedan aceptar esas diferencias, aprovechar esas áreas comunes, y reconocer que siempre serán dos personas.” La segunda parte – la más radical y la que me ha servido como faro desde que finalicé la terapia – se las comentaré en otra ocasión, si les interesa.

Así pues, en ese párrafo anterior se encierra la respuesta a las preguntas que planteé al inicio de estas líneas: cada uno de nosotros manifiesta el Amor como lo ha entendido a lo largo de la Vida, y es nuestra pareja – quien nos haya aceptado como somos – la persona que habrá entendido que eso que le hemos demostrado, en tan diferentes maneras, es Amor.

Los humanos somos muy adaptables al entorno en que vivimos. En el caso de las relaciones de pareja, y del Amor, es necesario tener cuidado en que lo que modifiquemos sea para bien, y no que cambiemos nuestra conducta – nuestro bagaje cultural, adquirido con no pocos sacrificios – tan solo para “agradar” o para “llevar las cosas en paz”.

Desde esta perspectiva, el Amor nos rodea. Tan solo depende de nosotros formar parte de Él.

 ¡Feliz Día del Amor y la Amistad!

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

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