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De la Cuna al Paredón (XVI)

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XVI

EL APOSTOL

Continuación…

Felipe Carrillo Puerto era hombre ya de cuarenta y ocho años de edad. Alto, fornido, de aspecto saludable y mirada inteligente, cuya figura general dimanaba fuerte influencia simpática. Tal fue el apóstol.

Por la consecuencia inalterable con que vivió su socialismo, aun en las facetas de la moral personal que practicó, contrariando valientemente rutinas y preocupaciones, y por el aislamiento de toda seducción social en que se mantuvo, de influyente ejemplo disciplinario a sus colaboradores y prosélitos, por sus continuados y fervorosos esfuerzos en pro de la emancipación moral, material e intelectual de los indios, aprecio de la miseria propia y de los suyos, de persecuciones y destierros en los años de opresión y tiranía más o menos disfrazadas de que fue víctima en su vida, el apóstol Felipe Carrillo Puerto, siendo ya Gobernador y Presidente de su partido, no se mareó nunca con las alturas del Poder y siguió pasando la mayor parte de su tiempo entre su “gente” de los pueblos y las haciendas, procurando mejorar sus condiciones de vida en todos los órdenes; siempre se puso en contacto con los suyos en la lengua de los mayas, que hablaba con fluidez y casi con la pureza primitiva, en pláticas fraternales, apostólicas, mientras vivía las costumbres sencillas de la raza. Por todas estas sugestivas razones, los indios lo idolatraron, y le idolatran aún con invulnerable fervor que le dio un poder social para ser un factor decisivo e imprescindible en todo movimiento político en el Estado de Yucatán.

Puede decirse que, después del General Alvarado, Felipe Carrillo se reconoce como el único hombre que en la historia y desarrollo del socialismo yucateco se nivela con aquel en influencia y significación, superándole acaso en la consecuencia, y desde algunos puntos de vista, con la nobleza y desinterés de su causa, como veremos más adelante.

Su fortaleza quedó comprobada en que la enemiga tenaz e inescrupulosa de sus adversarios le pusieron en crisis de descrédito exterior y de disgusto con altas Autoridades Federales. Un caso crítico de los apuntados que más ruidosa tendencia tuvo dentro y fuera del país, fue el llamado de “Los Folletos”, porque tratóse de unas cartillas neomalthusianistas que algunos espíritus aviesos, loyolescos, hicieron circular en los colegios de niños y niñas, cuando en realidad sólo fueron editados como uno de tantos impresos de propaganda y divulgación de conocimientos de determinados centros socialistas que actuaban dentro de las ligas de resistencia, y ello dentro de su programa de vulgarización científica para el control de la natalidad que ignoraba la masa proletaria. Fue tal el escándalo, tan fuerte y cerrada la campaña, tan formidable el cargo de anarquía moral y desquiciamiento social que implicó semejante propaganda patrocinada por un Gobierno entre los niños de las escuelas públicas y de otros centros docentes, según se decía, que sólo un poder temible, reciamente arraigado en una gran mayoría popular habría sido capaz de resistir inconmoviblemente.

Carrillo Puerto en la cuestión Agraria fue eje y motivo primordial de la Revolución y, más que ninguno otro aspecto de la misma, le dio carácter de revolución socialista por los repartos de tierras repetidamente iniciados. Carrillo encaró la cuestión resueltamente, y se puso a repartir personalmente hectáreas entre los indios campesinos, acompañado de una Comisión Agraria, instituyendo para realizar los repartos y hacer propaganda, en afianzamiento de la pequeña propiedad y beneficiente cultivo, unos llamados JUEVES AGRARIOS, por ser el propio día en que hacía sus viajes hasta los rincones más apartados del Estado para tal fin. En esos repartos de tierras se incluían los ejidos de los pueblos de las que fueron despojadas las primeras comunas campesinas por los precursores del latifundismo mexicano; los terrenos pertenecientes al Gobierno sin explotación, y algunos otros de posesión privada y dudosa, y cuyo reparto no podía traer conflicto con la producción agrícola del momento. Los “JUEVES AGRARIOS” a que nos referimos, aprovechándose además para llevar a cabo alguna obra de beneficio común con el trabajo colectivo, gratis, de los que en determinados días y con ese fin se reunía el pueblo y autoridades. De esa forma de trabajo –franco ensayo de comunismo– salió la importante obra de la carretera Mérida a Kanasín, valiosísima para el desenvolvimiento de una importante comarca cercana a la capital y que ha puesto en rápida comunicación aquel humilde pueblo con Mérida. Tuvo su motivo fundamental que Carrillo Puerto construyera esa primera carretera porque tal vez no ignore el lector que Kanasín, desde antaño pueblo constituido en su generalidad por labriegos y campesinos, es hasta hoy netamente agricultor con la especial producción de tomates a grado tal que, antes de la carretera dicha, los vecinos fletaban diariamente un tren especial de los ferrocarriles para conducir a Mérida todo el tomate que debían vender. Pueblo para él tan importante, desde luego le procuró aquella mejora para hacerles más fácil el comercio de sus productos. Asimismo construyó la monumental carretera del pueblo de Dzitás a las ruinas de Chichén Itzá, cuya inspiración al trazar dicha vía de comunicación quedó expuesta por él cuando, al inaugurarse, dijo ante el pueblo que lo escuchaba, entre la solemnidad de las Ruinas y parado por sobre el paraninfo del “Juego de Pelota”, las siguientes palabras: “He abierto esta carretera para que vengan ustedes a contemplar la grandeza de nuestros padres, seguro que inspirados en ella aspiraréis también a ser grandes”… De la misma manera, comenzó la carretera de Muna a Uxmal para dar acceso al lugar sagrado en donde se encuentran los monumentos mayas que, como los de Chichén, son inapreciables tesoros y documentos arqueológicos que tanto atraen la atención de propios y extraños.

Sin abandonar la labor de proselitismo político y de solidificación del credo socialista, que extendió hasta el vecino Estado de Campeche, su Gobierno impulsó activamente la instrucción pública, a base de una Escuela Laica, Racionalista, que afectaba una forma franca, radicalmente Ferrerista; así como la celebración de torneos psicopedagógicos, la creación de Escuelas Normales, pequeñas bibliotecas, proyectos de edición de autores yucatecos, e infinidad de leyes para el desenvolvimiento de las empresa industriales y agrícolas, así como para la protección y desarrollo moral y material del pueblo trabajador de Yucatán, con leyes salvadoras como la Ley de Moratoria, creación de la Universidad Nacional del Sureste, Ley de Inquilinato, Ley sobre Caminos Públicos, organización y funcionamiento de las Juntas Calificadoras de Hacienda, Ley General de Hacienda, Ley del Catastro, Reglamento de dicha Ley, Ley de Expropiación, Reglamentación de la Tesorería General del Estado, Ley que establece las penas para el que labore, comercie, proporcione, aplique y use substancias intoxicantes, Tarifa para el pago de impuestos a la Tesorería, Ley de Divorcio, Ley que funda una institución llamada “Casa del Niño”, Ley que limita el comercio de alcoholes y bebidas embriagantes, Ley que constituye el Patrimonio de familia, Ley para el fomento de la vida vegetal en el Estado, Ley de Revocación del Mandato Público, creación del Museo Arqueológico e Histórico, establecimiento de la Escuela y Hospital Homeopático, y otras y otras disposiciones y leyes saludables, como haber instituido una escuela nocturna para los presos de la Penitenciaría “Juárez”, recordando que cuando estuvo en presidio él se constituyó voluntariamente en preceptor de los penados; dispuso que las bartolinas y mazmorras inhumanas que existían en aquel establecimiento penal fueran destruidas, formando únicamente celdas ventiladas, así como la insólita disposición de que en determinado día de la semana tuvieran franca entrada las mujeres en las prisiones, para que los presos pudieran saciar sus naturales necesidades fisiológicas, con el objeto de que no se pervirtieran enviciándose al onanismo o a la sodomía, y organizando entre los presos, los martes por la noche, veladas culturales con representaciones adecuadas, para irlos regenerando espiritualmente. También introdujo la innovación en las artes y las industrias, de la estilización maya, fundando la Escuela de Bellas Artes, habiéndola iniciado con un concurso para hacer las viñetas de los diplomas, nombramientos y sellos del Gobierno Socialista que aun hoy están en uso.

En la Liga Central de Resistencia, establecida en Mérida y que hasta hoy es el cuartel general de la actividad gremial y política de los socialistas, tenía su oficina principal, la que más frecuentaba y en la cual despachaba de mañana y tarde casi todos los asuntos del Gobierno. Allí, en esa Liga Central, se editaron y se distribuyeron periódicos y folletos de propaganda general, se celebraron torneos pedagógicos, literarios y científicos en los llamados “LUNES ROJOS”; se fomentó el feminismo y se teorizó sobre la homicultura, las Universidades populares, el “Birth Control”, la Eugenesia y el Anticlericalismo. En esos lunes culturales, llamados rojos, se celebraban con frecuencia unos bautizos socialistas que consistían en la presentación social del niño o de la niña, que siempre iba desnudo, a quien luego se cubría de flores rojas, por medio de un discurso que generalmente pronunciaba primero el Apóstol Felipe Carrillo Puerto, cuyas palabras de igualdad, fraternidad, amor y trabajo eran epilogadas con los acordes de la “Marsellesa”, la “Internacional” o la “Cucaracha”, siguiendo después los poetas o las personas o compañeros que gustaran hacerlo, quienes también con pensamientos revolucionarios le ofrendaban a los padres del niño una flor roja.

También en la Liga Central organizaba las campañas electorales, poniendo a contribución para el triunfo todos los medios políticos de combate, y allí mismo se organizaron los bulliciosos e interesantes CONGRESOS OBREROS de Motul y de Izamal, en los cuales se trataron temas que ilustran claramente acerca de las orientaciones máximas de los socialistas yucatecos. En dichos Congresos se produjeron y se redactaron los llamados Códigos de Motul y de Izamal, en los que están consignados todos y cada uno de los postulados bienhechores que rigen al Partido Socialista del Sureste.

En la Liga Central de Resistencia, el Apóstol Carrillo Puerto nunca olvidó a los niños, hijos de los humildes y de los pobres, pues cada año les repartía allí infinidad de libros escolares y demás útiles necesarios para su educación e instrucción; y cada primero de mayo igualmente les repartía juguetes después de que él y varios oradores les explicaban la importancia y la trascendencia de aquel día memorable. Con la idea de que los obreros y campesinos que acostumbraban disipar sus ocios metiéndose en las tabernas y cantinas los días de holganza se apartaran del vicio, procuró fomentarles en cada población el gusto por la música; así, con una amplia generosidad, les remitía el instrumento necesario para que formaran sus orquestas y bandas. También les obsequió semillas para que sembraran en su milperío, y muchos implementos y útiles de labranza y útiles de baseball para inculcarles los deportes.

Ya se ve pues, aunque a grandes rasgos, que la labor apostólica de Carrillo Puerto fue verdaderamente pródiga en bienes, en cualquier momento y en cualquier acto de su vida; y así lo vimos libre, compartiendo sus alegrías con sus camaradas, así como haciendo menos penosa su prisión, como en el noble caso de que una vez estando prisionero en la Penitenciaría “Juárez”, como antes dijimos, notando la abundancia de comida que de su casa particular le enviaban, dispuso repartir diariamente parte de sus alimentos con el resto de los presos de su galera y, para que a todos tocara, los enroló por grupos determinados que cada día les tocara merendar con él. Así es como puede verse que él solo propugnó por construir con bases sólidas una ejemplar práctica de la sinceridad y de la justicia en todos los casos y en todos los hombres, y de la suprema de hacer conciencia popular por medio del ejemplo, por medio de los libros, por medio de la cátedra y por medio del periódico, que no solo daban enseñanza socialista, sino más que nada ideológica, dentro de la doctrina emancipadora y libre.

Prof. Edmundo Bolio O.

Continuará la próxima semana…

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