Inicio Portada Crónica de Una Muerte Anunciada y…

Crónica de Una Muerte Anunciada y…

18
0

Visitas: 0

CRÓNICA_01

Crónica de Una Muerte Anunciada y…

Como nunca en su historia, el partido más antiguo de México siente ya muy próximo su final. Hoy como nunca lo tiene más que merecido. El ‘Partido Revolucionario Institucional’ fue alguna vez llamado la ‘dictadura perfecta’, una máquina perfectamente aceitada y sincronizada que, al menos desde que tengo uso de razón, lograba manejar y controlar las crisis económicas o sociales sin mayores problemas que uno que otro susto.

Pero este monstruo empezó a crecer al parejo de las ambiciones, insensibilidad, deshonestidad de sus nuevos líderes y, como en todo, con sus honrosas excepciones, en su mayoría cayeron en una vorágine de yerros, cinismo, complicidades y corrupción que lo fueron desgastando durante el pasado siglo XX. Iniciando la nueva centuria, el eterno y poderoso partido opositor llamado ‘Acción Nacional’ logró acceder al poder ejecutivo, que en México significa ser el ‘todo poderoso’, el que dice la última palabra, esto gracias al hartazgo generalizado de la población, dispuesta a votar por ‘cualquiera’ con tal de cambiar de partido, optando por un candidato de origen ranchero y dicharachero, que hasta podría parecer ‘simpático’, a pesar de que su única propuesta seria fue ‘sacar a ese buey de la barranca’ (o sea al PRI).

Fue una votación masiva, histórica, pues la gente creía-ilusamente- que el país sería otro, o al menos empezaría a serlo. Pero ¡oh, decepción!, una vez en la silla se olvidaron de todo lo pendiente y, no solo eso, terminaron siendo casi aliados, llegando a acuerdos para la alternancia en el poder y, lo que es peor, le abrieron la puerta a una nueva generación de políticos, la mayoría ‘educados’ en universidades extranjeras, bien preparados para la sobrevivencia y expansión del capitalismo, bajo el disfraz del neo liberalismo.

En México siempre hubo una discreta oposición de izquierda, desde aquellos intelectuales y artistas de los años 50, que culminó con el movimiento del 68, hasta casi su total exterminio. Con la fundación del Partido de la Revolución Democrática, esa izquierda combativa pareció resurgir, a pesar de que en su mayoría eran ex priístas resentidos por no ser tomados en cuenta, arrepentidos por el accionar de su partido.

Surgieron líderes valiosos, se empezaron a escuchar algunas voces que tímidamente clamaban por un cambio real y positivo para las mayorías olvidadas y marginadas por años, manipuladas y explotadas por esa perversa coalición entre los políticos de escritorio, empresarios traidores, sindicatos vendidos y corporativos extranjeros dispuestos a todo con tal de apoderarse de una nación riquísima en recursos naturales.

Así, una minoría empezó a acumular un exceso de poder que terminó por rebasarlos y agravar la situación que ya se vivía, ante la decepción de las mayorías que se daban cuenta que todo eso de la democracia y alternancia, el libre mercado y la libre competencia, era pura falacia, que sólo beneficiaba a los de siempre, y que utilizaba y terminaba perjudicando a los de siempre. Se llegaba ya a un grado de cinismo, impunidad, ineptitud e injusticias.

Lo peor es que, tristemente, parecía que nos acostumbrábamos y nos volvía conformistas. Ellos apostaban por la apatía, la ignorancia, el egoísmo en un pueblo casi totalmente enajenado por el gran poder de penetración cultural de los gigantescos medios de comunicación, que ahora sí se constituían en un cuarto poder casi invencible.

Casi.

Continuará…

JORGE CERVERA RAMÍREZ

sesosroc@hotmail.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.